Frunció el ceño, un gesto breve pero cargado de confusión, porque no podía comprender cómo ella no lo veía. Durante todo este tiempo había pensado que lo estaba rechazando, no porque no sintiera nada, sino porque simplemente no lo quería cerca. Y él lo aceptaba a medias, se apartaba cuando debía, volvía a acercarse de vez en cuando, tanteando si había un mínimo espacio para colarse en su vida. Siempre lo empujaba, siempre lo mantenía fuera, y aunque eso le dolía, no podía evitar regresar. Tal vez por eso se aferraba tanto a Daehyun, claro que lo quería y lo consideraba su mejor amigo, pero también porque a través de él seguía teniendo un hilo, aunque fuera fino, hacia Mikyong, porque por más que sabía que debería dejarlo ir, temía un día enterarse de que ella ya no estaba sola, de que había elegido a alguien más. "¿Realmente no te has dado cuenta?" preguntó con voz baja, si hasta hace unos días que tuvieron su primera cita no oficial, pensó que lo había dejado más que claro. "Si no hablamos en todo este tiempo no es porque yo no quisiera, Mimi… es porque tú no has querido. Si fuera por mí, te daría cada segundo de mi día." suspira, desviando la mirada apenas un instante, no era un hombre que se intimidaba o le daba vergüenza algo, pero la pelinegra frente a él tenía más poder sobre él que cualquier otra cosa. Luego volvió a verla, con una determinación que contrastaba con lo vulnerable de su confesión. "Por eso mismo, puedo perder una y otra vez, hasta que vea que has venido a verme... ¿Serás responsable de que el equipo de St. Andrews no llegue a finales por primera vez o aceptarás venir?" cuestiona, eligiendo ahora entonarse con un poco más de gracia. Podría jurar que su respiración se cortó un segundo en cuanto notó que ella se acercaba todavía más. Por un fragmento de segundo, toda la seguridad que se había construido a lo largo de los años, se quebró como si nunca hubiera existido. Volvió a ser ese adolescente que la vio por primera vez, que se sonrojaba con cualquier gesto suyo, que no sabía qué hacer con las manos ni con el corazón que latía demasiado rápido. El deseo que había reprimido tanto tiempo lo golpeó con fuerza, haciéndole sentir torpe y vulnerable, pero al mismo tiempo, vivo. Una parte de él aún no podía creer que esto estaba pasando, que ella estaba borrando la distancia entre ambos. Sonrió suavemente en cuanto sintió cómo ella entrelazaba sus dedos con los suyos, y por un instante pensó que su corazón no iba a resistir la realidad que estaba viviendo. Había esperado tanto tiempo, había soñado con este momento tantas veces, que ahora que estaba ocurriendo parecía casi irreal. Sus palabras resonaban en su mente como un eco imposible de ignorar, repitiéndose una y otra vez: ¿le había gustado desde el primer momento? ¿Cómo era posible que hubiera sido tan ciego? Cuando eran más jóvenes, nunca se permitió dar un paso hacia ella tan directo. No quería arriesgarse a problemas con Daehyun, sabía que esa conexión con los Lee era demasiado importante para su familia y prefirió sacrificar lo que sentía antes de causar un conflicto, porque según él, a ella no le interesaba. Pero ahora… ahora nada de eso le importaba. Había pasado demasiado tiempo, demasiados silencios y evasivas. Juntó todo su valor, cada gramo de seguridad que había cultivado durante los años, porque comprendía que no podía dejar escapar su oportunidad otra vez. “Es inaceptable que hayamos perdido tanto tiempo…” murmuró con firmeza, sus ojos clavados en los de ella. “Cuando lo único que he querido todo este tiempo, eres tú.” y no pudo esperar más. Se inclinó con decisión, acortando el espacio que los separaba hasta que sus labios encontraron los ajenos en un beso cargado de los años que habían callado, mientras su mano libre ascendía hasta la mejilla de ella, acariciándola con suavidad, tratando de grabar en su piel la certeza de que esta vez no pensaba soltarla.