Junio ha sido designado como el Mes Mundial de Concientización sobre la Linfangioleiomiomatosis (LAM, por sus siglas en inglés) por la Coalición Mundial de Pacientes con LAM. La WLAM une a la comunidad global en un esfuerzo colaborativo para educar al público sobre los signos y síntomas de la linfangioleiomiomatosis (LAM), recaudar fondos para apoyar a las mujeres que viven con esta enfermedad y compartir los logros de La Fundación LAM para inspirar a investigadores y médicos a optimizar las terapias y buscar una cura para la LAM.
La LAM es una enfermedad pulmonar rara y progresiva que afecta principalmente a las mujeres y actualmente no tiene cura conocida. Al respirar, el oxígeno viaja a través de las vías respiratorias hasta los pequeños sacos de aire (alvéolos) en los pulmones, donde se transfiere a la sangre a través de pequeños vasos sanguíneos llamados capilares. Sin embargo, las células de LAM, células musculares lisas anormales, obstruyen las vías respiratorias pequeñas y dañan el tejido pulmonar, limitando el flujo de aire y la absorción de oxígeno. Los científicos investigan activamente los mecanismos en los pulmones que conducen a la formación de quistes y al daño pulmonar. Se estima que entre tres y siete mujeres de cada millón se ven afectadas por la LAM. Sin embargo, un estudio de 2023 realizado en cuatro países europeos sugiere que la prevalencia podría ser de al menos 21 casos por millón de mujeres, significativamente superior a las estimaciones previas. LAM Afecta a mujeres de todas las razas y ha sido identificada en más de sesenta países. La edad promedio de diagnóstico es de aproximadamente 35 años y la mayoría de las mujeres experimentan síntomas durante varios años antes de recibir un diagnóstico.
Me diagnosticaron LAM hace 21 años, a los 25. Presento síntomas como dificultad para respirar (disnea), dolor en el pecho (pleuritis), tos crónica, sibilancias y fatiga intensa. A lo largo de los años, también he sufrido complicaciones como quilotórax, neumotórax múltiple (colapso pulmonar), acumulación de líquido abdominal/pélvico, linfangioleiomioma y tumores benignos no cancerosos en el retroperitoneo. Si bien actualmente no existe cura para la LAM, los médicos y las pacientes pueden acceder a terapias y pruebas diagnósticas que mejoran la calidad de vida y reducen o retrasan la necesidad de intervenciones quirúrgicas invasivas. Muchos de estos avances se han logrado en los últimos 15 años, en gran medida gracias a los esfuerzos de la Fundación LAM y una red global de científicos y médicos comprometidos. Se dispone de tratamientos como sirolimus y everolimus, junto con medidas de apoyo como inhaladores y oxígeno suplementario.
Este mes, y durante todo el año, te animo a que me ayudes a difundir información sobre la LAM y la labor de La Fundación LAM compartiendo esta publicación y considerando hacer una donación. Juntos, inspiremos esperanza.
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June has been designated as Worldwide LAM Awareness Month (WLAM) by the Worldwide LAM Patient Coalition. WLAM unites the global community in a collaborative effort to educate the public about the signs and symptoms of Lymphangioleiomyomatosis (LAM), raise funds to support women living with this condition, and share the achievements of The LAM foundation to inspire researchers and clinicians in optimizing therapies and seeking a cure for LAM.
LAM is a rare and progressive lung disease that primarily affects women and currently has no known cure. When we breathe, oxygen travels through the airways to tiny air sacs (alveoli) in the lungs, where it is transferred to the blood through small blood vessels called capillaries. However, LAM cells, abnormal smooth muscle cells, block small airways and damage lung tissue, limiting airflow and oxygen absorption. Scientists are actively researching the mechanisms in the lungs that lead to cyst formation and lung damage. It is estimated that for every million women, three to seven are affected by LAM. However, a 2023 study from four European countries suggests that the prevalence may be at least 21 cases per million women, significantly higher than previous estimates. Women of all races are affected, and LAM has been identified in over sixty countries. The average age of diagnosis is approximately 35 years and most women experience symptoms for several years before receiving a diagnosis.
I was diagnosed with LAM 21 years ago at the age of 25. I experience symptoms such as shortness of breath (dyspnea), chest pain (pleurisy), chronic cough, wheezing, and severe fatigue. Over the years, I have also faced complications including chylothorax, multiple pneumothorax (collapsed lung), accumulation of abdominal/pelvic fluid, lymphangioleiomyoma, and benign non-cancerous tumors in the retroperitoneum. While there is currently no cure for LAM, clinicians and patients can access therapies and diagnostic tests that improve quality of life and reduce or delay the need for invasive surgical interventions. Many of these advances have been achieved in the last 15 years, largely due to the efforts of The LAM Foundation and a global network of dedicated scientists and clinicians. Treatments such as sirolimus and everolimus, along with supportive measures like inhalers and supplemental oxygen, are available.
This month, and throughout the year, I encourage you to help spread awareness about LAM and the work of The LAM Foundation by sharing this post and considering a donation. Let's inspire hope together.

















