Cerca de mi corazón, lejos de mi casa
https://open.spotify.com/track/4jEB3KAsjmNSQGQmQk4Ii8?si=TVgDSkCYQbKFqydmoRgfHQ
17 de diciembre del 2019 - 1 de agosto del 2020
Realmente no sé por qué estoy escribiendo esto tan temprano, 17 de diciembre, si falta todavía un mes para irme. Pero hoy me nació el sentimiento de escribir, pues he escrito mucho los últimos días, y siempre he querido hacer una de esas cartas clichés de “Carta para mí a los 20 años”. Entonces eso haré. Pasado, presente, futuro.
Si me conocen bien, sabrán que llevo planeando irme de intercambio desde que volví de Florencia. La impotencia de saber que mi experiencia pudo durar un semestre y no fue así por no dar mis papeles a tiempo siempre me ha roído un poco el alma. Por eso para irme de intercambio en la carrera es que he planeado esto más que cualquier otro evento en mi vida. Y si no lo sabías, pues ahí está. Es un sueño hecho realidad que llevo confeccionando desde primer semestre de la carrera. Y estoy a un mes de que se haga realidad.
La ciudad es lo de menos, y no lo digo porque crea que no me va a gustar Barcelona ni nada, sino porque a donde fuera que hubiese sido aceptada mi solicitud, en cualquier ciudad, yo sería feliz como nadie en la faz de la tierra. El paso del tiempo me ha creado muchas expectativas, sí, pero ni yo me puedo imaginar realmente qué me depara la vida en los próximos 7 meses. Solo una cosa tengo segura, y es que sin duda serán los mejores meses de mi vida hasta que algo aún más importante ocurra. Si me conoces sabes de qué hablo, pero digo, aún falta tiempo para ello así que no pienses en esto aún, Florencio.
Realmente tu vida ha girado entorno a este viaje por el último año y medio, y que bueno que no te fuiste en sexto semestre, ¿verdad? Te hubieras ido sin dinero, lo cual es lo que más vas a necesitar allá. Sin experiencia laboral también, la cual hoy en día te ha ayudado a definir muchas cosas en tu vida sobre lo que quieres para tu futuro y lo que no. Sin duda de haberte ido antes te hubieras encontrado contigo mismo sufriendo por un corazón roto, sin dinero propio en la cartera, pero lo más importante y preocupante de todo, sin un rumbo para tu vida. Sin dirección, sin pasión, sin conocimientos, tal vez con más felicidad a causa de la ignorancia, pero este viaje no habría tenido tanta importancia y significado si lo hubieras emprendido hace un año a hoy, un año después.
A lo largo de todo este tiempo tuviste que cursar todas tus materias de octavo semestre antes de octavo semestre, para no tener que hacer 10 semestres en la universidad. Yo sé todo el esfuerzo que eso trajo consigo, pues en quinto llevabas clases de sexto y séptimo, en sexto clases de séptimo y octavo, y para cuando iniciaste séptimo semestre, junto con dos veranos, ya habías cursado todo octavo semestre. Eso significó no llevar muchas materias con tus amigos de la carrera a los que tanto adoras, y sé que mientras escribes esto tienes una pesadumbre en tu corazón por ello, y te preguntas si habrá sido la mejor decisión. Te lo puedo decir hoy, 1 de agosto de 2020, fecha en que regresas a la Ciudad de México, que Florencio, por favor, CLARO QUE VALIERON LA PENA TODO EL MALDITO ESFUERZO Y SACRIFICIO QUE HICISTE.
Yo sé que tienes muchas ideas mientras escribes esto que ahora estoy leyendo, sé que tienes muchos sueños, y sé que estás a unos cuantos días de por fin liberarte emocionalmente de una carga que has tenido por años y años, y te aplaudo por ello, porque no habrías vivido esta experiencia de la misma forma de no sentirte completamente libre y en control de tus sentimientos y emociones. Que bueno que decidiste ir con una psicóloga antes de irte de intercambio, porque sin duda te ayudó a encontrar la paz que necesitabas desde hacía mucho, y de la cual tontamente huías. Te aplaudo, y te imploro que ahora que estás de regreso no dejes este hábito, que no hace más que bien en ti. Acá en Barcelona y todavía sé que no puedes nombrar todos los lugares donde lloraste en los últimos meses, pero lo hiciste, y muchas veces. Eres un hombre con mucho contacto con su feminidad y no hay nada de malo con ello, al contrario, estoy seguro que con una que otra lágrima tuviste algunas de las mejores conversaciones de tu vida acá.
Sé que sientes esa pesadumbre por tu papá, y déjame decirte que todavía hoy la sientes. Sientes que le quitaste 6 meses de vida. Pero no es así. Tienes que entender que él te regaló los 6 meses que jamás tuvo y siempre quiso que tú tuvieras, desde el primer día en que le dijiste que te gustaría irte de intercambio. Siempre te apoyo, y así como estás llorando ya mientras escribes esto, también vas a llorar cuando leas, que va, ahora mismo estás llorando mientras lees, y está bien. No tiene nada de malo. No le quitaste nada. Recibiste un regalo de su parte. Y por mucho dolor que sintiera, nada lo va a alegrar más en sus últimos años de vida que ver el hombre en el que te vas a convertir, gracias en gran parte a esta aventura que viviste los últimos 6 meses. Para como eres seguro que le contarás esta idea estúpida a alguien allá, y te confirmo que lo hiciste. Pero no eres débil por hacerlo. Al contrario, eres más fuerte de lo que imaginas. Los hombres también lloran. Nunca lo olvides.
Ahora, pffffff, tu mamá. Esa mujer para quien lo eres todo. Esa mujer que te va a llorar con cada recuerdo que tenga de ti. Esa mujer que te va a llamar todos los días. Que te va a dar recetas de cocina por videollamada. Que no va a pasar ni un solo día sin estar preocupada por ti. La mujer más maravillosa de este planeta, una dragona. La extrañaste como no tienes idea, al igual que a tu papá. Te partió el corazón en mil pedazos el hecho de no poder estar ahí cuando ella cumplió 50 años y tu papá 80 años. Esa semana, entre el 7 y el 15 de marzo, respectivos días de sus cumpleaños. tuviste el corazón hecho añicos y lloraste como pocas veces has hecho. En tu cama, en la regadera, en la cocina, en el metro, en el baño de la escuela. (Ok. Solo para que lo recuerdes, mientras escribiste esto tuviste que hacer una pausa y secar tus lágrimas). Pero ellos van a estar bien, y también te van a llorar esos días, pero está bien. La decisión de irte ha sido sin duda de las más fáciles que has tomado, al instante dijiste que sí, pero toda decisión agrega un peso más a tu carga emocional y tú no sabías el peso que esta decisión pondría en ti. Pero no pienses más en eso, porque tan pronto cruces la puerta de llegadas internacionales aquí, en el aeropuerto, tras leer esto, tu corazón sanará. Sigue adelante.
Para cuando escribiste esto aún ni siquiera conocías a dos de tus roomies, Erik y Emilio, pero venga, tú te llevas bien con todos, ¿no es así? Estabas seguro que tanto como con ellos tanto como con el bueno Giorgio ibas a pasarla increíble en aquel departamento en el quinto piso sin elevador, y también afuera. Pero no solo ellos. En la EUBS casi todos los estudiantes son extranjeros, así que tal vez tenías una idea de lo que ello traería consigo, pero jamás imaginaste aquel día sentado tras la laptop escribiendo esto lo increíble que fueron tus amigos allá. De todos los rincones del mundo, con tu mismo ímpetu de descubrir, de viajar, de llorar, de bailar, de besar, de desvelarse hasta ver el amanecer. Hiciste amistades de todo el mundo, y así como cuando vengan a México tú los vas a recibir con los brazos abiertos, ellos harán lo propio cuando te toque visitarlos. Te lo aseguro Florencio, fuiste otro pedo allá. Así como eres aquí en México, pero remasterizado. No había alcohol que te tumbara, no había canción que no bailaras, no había mujeres inalcanzables, no había cruda que te detuviera, no había noches mundanas; todos y cada unos de los días que pasaste con todas esas personas allá, vaya, los mejores días de tu vida.
Ojo, que todo esto no quiere decir que no extrañaste a tu raza de acá. Lo más probable es que hayas visto a Isa en Escocia en el verano, pero aún sino, la extrañaste todos los días. A todos, a Rafa, a Charlie, a Bobby, a JP, a las Danys, a Phil, a Emilio, a Julio pfffff y a Ernesto igual, al enano, a la albañil, al chefcito, la arquitecta. Aunque digas que no, te dolió un poquito no haber estado el 6 de junio en la graduación de tu mejor amigo de EY, el buen Chiwas. Extrañaste a todos, y aunque no puedas nombrarlos, sabes quiénes son. También a los que se fueron contigo pero a ellos menos porque eventualmente los viste allá, sí que sí. Sí, yo sé qué estabas pensando mientras escribiste esto, y solo te puedo decir una cosa: el futuro es incierto, pero se puede moldear a tu gusto. No sé cómo creíste que me sentiría hoy al regresar, porque tal vez al igual que tu amiga Lili encontraste el amor en Europa, tal vez no. Solo yo hoy sé cómo me siento y lo que haré a partir de hoy. Y solo lo sabré el 1 de agosto; tú, el Florencio del 17 de diciembre, no sabe aún.
¿Qué no te he dicho ya, Florencio del 17 de diciembre? Pues espero que hayas aprovechado tu último mes en México y que hayas cerrado los ciclos necesarios y completado tus metas y sueños pendientes antes de irte, para que no los hayas arrastrado conmigo hasta Barcelona. Sea a donde sea que viajes, simplemente viaja. Conoce, bebe, come, haz todas las cosas raras que puedas hacer en los destinos que visites, porque de ahí surgirán, que digo, de ahí surgieron las mejores anécdotas de este gran viaje que hiciste. No forces nada, lo que tenga que ser, será, y lo que no, déjalo pasar. Oh. Claro que sé qué me falta. Florencia.
Oh no, pfffff déjame decirte que el día que regresaste a Florencia es hasta hoy el mejor día de tu vida. Superó al que el 17 de diciembre de 2019 creías era tu mejor día, aquel 21 de junio del 2015 en Florencia, cuando estabas llorando y temblando a los pies del David mientras Lina te decía que era tu misión en este mundo hacerle ver a todos los ignorantes del arte cuál es su importancia en nuestras vidas y en nuestra sociedad. No, ese ya no es el mejor día de tu vida. No sabías cuando escribiste esto el día exacto de tu regreso, pero ese día algo pasó en ti. Piensas que si vas a ir acompañado, tiene que ser por tu amor europeo (o de donde sea que ella sea), pero sino fue así, bueno, solo irías a Florencia con otras dos personas y sabes quiénes. Una que comparte contigo todas las historias de aquella mítica ciudad, y otra a quién te gustaría contarle esas historias. Si fuiste solo, bueno, eso no le quita nada al reencuentro que más has esperado en toda tu vida. Tal como creías que iba a suceder, cuando estuviste a las puertas del Duomo tus piernas temblaron, caíste sobre tus rodillas, y te quedaste sin aliento, para después empezar a llorar. O tal vez solamente te derrumbaste y lloraste, no sabías cómo sería.
El día que fuiste a los Uffizi y viste de nuevo a Simonetta, con esa belleza tan atemporal que la caracteriza, sentiste que te arrancaban el corazón y que el que te regresaban era uno con menos cicatrices. Cuando regresaste a los pies del David, con la memoria del mejor día de tu vida, tu mundo se vino abajo. Lo contemplaste no sé por cuánto tiempo. Y cuando por fin tuviste el valor de ir a buscar a Lina, tu mundo se vino abajo. Se lo dices a todas las personas a quienes les confías tus más grandes secretos, y hoy aquí mientras lees sabes que es cierto; ninguna persona en este mundo, ni siquiera tus papás, ha tocado tu alma salvo una mujer: Lina Martínez. Y ese día que la viste de nuevo la volvió a tocar, ese abrazo lleno de lágrimas por tu parte en el vestíbulo de la Scuola Leonardo Da Vinci te devolvieron esas ganas de vivir que te habían quitado la escuela, el trabajo y las malas decisiones del pasado. Esa charla que tuvieron después, recordando el ayer, hablando sobre el presente y soñando sobre el futuro sanó todas las heridas que pudieses haber tenido. Si fuiste solo, eso fue muy íntimo. Si fuiste acompañado, pues te vieron llorar a cada rato pero venga, ¿a quién le importa eso? Hoy 1 de agosto te podré contar a ti, allá en el 17 de diciembre, cómo fue el regreso a Florencia, y asegurarte que por muchas cosas tan chingonas que hayas vivido en el intercambio, regresar a aquella ciudad fue fácilmente de las mejores experiencias de tu viaje. Fácil es Top 3, o Top 2.
A los pies del atardecer en la Piazzale Michelangello te prometiste amor eterno a ti, Florencio Rustrián Monroy. Y si fuiste acompañado, ahí mismo hiciste una promesa que NO VAS A ROMPER, ¿VALE?. Nunca más, NUNCA MÁS volverás a ser Sandro Botticelli. No te callarás nunca más. Y eso me lo prometiste hoy, 17 de diciembre, y hoy 1 de agosto te confirmo que ello sigue en pie. Por fin entendiste tras ir a terapia que Simonetta no es una mujer o una persona siquiera, tu Simonetta es la vida, tu vida, y cuán hermosa pueda ser o no depende de tu valentía para afrontar los problemas de frente, así como también tus sentimientos. Si quieres que tu vida sea tan bella como aquel cuadro, pues más nos vale EMPEZAR A RENDIRLE HOMENAJE DESDE YA Y HACER DE TU VIDA, FLORENCIO, LA MEJOR QUE PUEDAS TENER, HOY Y PARA SIEMPRE.
Y con esto termino por ahora, que ya llevas un buen rato tumbado en la sala de recogida de equipaje internacional y tus seres queridos se preguntan por qué tardas tanto en salir a verlos. Fuiste, viviste y conquistaste. Ahora volviste, vivirás y conquistarás tu vida como pocos han hecho. Que la inspiración de estos 6 meses no se vaya nunca de tu vida, te lo estoy rogando yo, Florencio del 17 de diciembre, por favor, no regreses siendo el mismo, no regreses con los mismos dolores, con las mismas ideas, con los mismos amores, con los mismos amigos, con lo mismo con lo que te fuiste. Confío en que cambiaste para bien, y cuando leas esto ya me podrás decir si lo hiciste o no, pero sé que sí. Ahora ve a saludar a tus seres queridos, a abrazarlos mientras lloran, a platicarles con gran emoción de tu viaje, a mostrarles las fotos y videos que tomaste, a platicarles sobre Barcelona, sobre la magia de sus calles, el humor en sus bares, la calidez de su gente, sobre todos los amigos que hiciste y de sus invitaciones a visitarlos a sus respectivos países, sobre lo que aprendiste en tus clases y fuera de ellas, si lo tuviste, sobre tu gran amor del viaje, sobre el departamento donde viviste noches inolvidables con tus roomies, sobre cómo le enseñaste a bailar cumbia a los europeos, de cómo fue tu reencuentro con Florencia, de todos los museos que visitaste, del frío que pasaste en el norte, de la playa en Barcelona que te despejaba la mente, sobre los futuros proyectos que quieres emprender, sobre cómo le hiciste para bajar de peso; ve a hablarles de todo porque lo que tienes ahora con ellos es tiempo, que aunque los dos sabemos es finito, por ahora para nosotros es infinito. Vete ya, que te esperan.
Y ahora solo te pido una última cosa: mira el mantra de tu vida*, sí, ese que te enseñó Lina, ese que traes tatuado en el brazo, y nunca lo olvides, vive por él, y a partir de hoy cambia la vida de tantas personas como puedas, y así como Lina hizo contigo, ojalá puedas llegar a tocar el alma de alguien más en ese proceso de cambio, que ni todo el dinero del mundo puede darte aquello que tú tanto has anhelado desde que ibas en preparatoria: trascender en la vida de los demás. Tal vez no te hayas dado cuenta, Florencio del 1 de agosto, pero tú ya has trascendido en la vida de muchas personas con tu amistad. Pero ahora haz algo más. Cámbiales la vida de otra forma. Encuentra otra forma de trascender, que seguro la hallarás o crearás, porque quien busca, encuentra.
Deseándote todo el éxito posible desde ya un mes antes de que emprendieras tu viaje, te escribió esto con todo el amor que te tenías a ti mismo el 17 de diciembre del 2019,
Florencio Rustrián Monroy
Futuro (en 6 meses más) Contador Público Financiero
Dueño de su vida y de sus sentimientos
Futuro primer gran emprendedor de las familias Rustrián y Monroy