RELATO: Kirchner.
Marcos Kirchner nació en Suiza en 1765. De pequeño le encantaba jugar con los charcos de agua que se formaban en el patio de su casa y en el lago del bosque de al lado.
Cuando cumplió 12 años, su afición ya no era jugar con los charcos, sino quedarse horas y horas del día mirándose en él, mirando su propio reflejo, o eso parecía. Esto le preocupaba mucho a su padre.
La madre de Marcos, Marta, había muerto cuando éste tenía 11 años.
Un día de los tantos en los que se estaba mirando Marcos en el charco, se acercó su padre discretamente y, escondido detrás de un árbol, vió algo impresionante: Marcos estaba hablando sólo. Esta actitud preocupaba más y más a su padre, además del mal comportamiento de Marcos en casa.
Al día siguiente el padre se acercó otra vez al charco cuando estaba Marcos y cuando éste se fue lo que vió le solucionó todas las dudas, porque por más que intentaba hablar con su hijo, éste no le hacía caso. El padre se acercó más al agua y vió que había como una persona metida dentro. Tras acercarse para verlo más nítidamente vió que la razón por la que se quedaba Marcos mirando horas y horas al agua era porque en el agua veía el reflejo de su madre muerta.
Dice la leyenda que las aguas del lago Estavayer-le-Lac en Suiza son mágicas. Y este hecho fue cierto porque el padre de Marcos estuvo de testigo. Además, desde entonces Marcos y su padre tienen una mejor relación y se acercan los dos 3 horas al día para ver el reflejo de Marta y hablar con ella.
12 años después, cuando el padre de Marcos tenía 55 años, murió en un accidente en la montaña en la que trabajaba. Su reflejo se unió al de Marta formando uno sólo. Esto sucedería posteriormente con toda las posteriores generaciones de los Kirchner.













