“no vi que eras tú,” explica, sinceridad expresada cuando es plenamente consciente de lo fácil que sus vínculos se inclinan hacia aquellos que pertenecen a nuevo equipo. aparta cigarrillo de sus labios y lo termina por apagar en el olvidado lavabo detrás de la barra. era cierto, que de haber sabido que fortuna era quien se acercaba, si hubiese actuado fuera de mero instinto, no hubiese ocurrido aquello. “no perderás la mano, basta,” asegura como si realmente pudiera ser capaz de prometerlo, elevando ahora mano libre para palmear con suavidad la mejilla opuesta, en un gesto que no busca nada más que reafirmar sus palabras, casi cariñoso. “algo así… realmente son pocas las cosas que nos podrían ayudar, pero –al menos es un intento,” que era mejor tener algo a no tener nada, como mínimo esas barras de chocolate y proteína, agua y algunas lámparas. “espero que siga ahí cuando volvamos,” sugiere mientras finalmente termina por llenar su bolsa y cerrarla sin prisa, elevando su atención hacia el rostro del más joven. “¿será prudente? siempre es bueno tener un plan b,” admite, bufando entretenido cuando recuerdos de charla pasada se presentan. lo que no daría por volver a aquellos momentos en que su preocupación más grande era la de ganarle una carrera en la piscina a fortuna. “ya no sé qué es peor, si irse o quedarse.”
¿oh? si lo veía, ¿hubiese reaccionado diferente, entonces? fortuna no sabe si estar aliviado o decepcionado al respecto, pero está… algo, sin dudas. su nariz arruga cuando tras la sorpresa inicial logra identificar el olor a cigarrillo, y agradece internamente cuando dante lo apaga. dios, como odia los cigarrillos. ‘ eso espero, sería el colmo, ’ contesta, aún incapaz de mover un músculo. supone que todo el poder de su cerebro ( que no es mucho ) está concentrado en poner su corazón bajo control ya que incluso en esos momentos aún intenta arrancarse de su pecho. son las palmadas en su mejilla que finalmente lo despiertan, trayéndolo de regreso al presente y dándole suficiente tiempo para sonreír, proceder a guardar los chocolates, y mirar el rostro de dante unos segundos porque mirar es gratis y no hay leyes contra ello. ‘ mira, lo que sea que nos de una mejor chance vale su peso en oro, ’ agarra otra de las barras, ‘ excepto estos chocolates, estos valen su peso en diamantes. ’ no existe nada mejor en este mundo, de verdad. ‘ ¿piensas que mi salvavidas podría no estar? espero que no, porque fue un regalo, ¿sabes? lo recibí de uno de mis antiguos compañeros de equipo. ¡es como si apollo hubiese visto el futuro! eso o su sentido del humor resultó ser profético, quién sabe. ’ ¿simple chance o algo más? fortuna no le da mayores vueltas, le deja la tarea de pensar, de sospechar, a cualquiera con una mejor capacidad mental, muchas gracias. se da cuenta que está mirando a dante de nuevo, y decide dirigir irises a cualquier puerta que encuentre en el lugar, como si realmente las estuviese evaluando, decidiendo cuál sacar de sus bisagras y utilizar como balsa, antes de dirigirse nuevamente al mayor, indignación tiñendo su rostro, ‘ ¡irse, obviamente! lo interesante va a estar ocurriendo aquí. es un yate, ’ explica, ‘ que se está hundiendo. ¿no te dan ganas de ver lo que pasa? ’ a este punto ya dejó de pretender que no está mirando al contrario. los hombres apuestos son una tragedia, piensa, y más aún cuando huelen a cenicero. ‘ además, ’ continua de forma ligera, ‘ ¿qué es lo peor que podría pasar? solo deben esperar aquí a que llegue el helicóptero, ¿no? seguro estará bien, quizás ni siquiera me estoy perdiendo de mucho. ’