Conocí a un ángel en la tierra...
Es el secreto que guardan mis manos. Una vez soñé con él. La imagen es borrosa era como una especie de cueva en el agua y había una gran roca junto a nosotros, era alto y muy bello, no exactamente como él en su versión de humano, pero muy parecido; la energía que emana es la misma que cuando volví a verle. Hace mucho no escribía, y hoy me siento de nuevo frente al ordenador a deshacerme en palabras, para después volverme a construir con gestos. En el sueño, me miraba y no habían palabras, sólo se que lo amaba y él a mi. Uno de los sueños que no se me olvidan. De pronto recordé el sueño cuando lo miré a los ojos. Y lo supe, eres un ángel caminando en la tierra. Y en palabras no puedo describir la sensación de mi certeza... Creo tanto en la magia, en los otros planos, la sincronía, en las señales, en mi intuición y en mi corazón. Y lo sé. TE HE AMADO.
Y me duele el corazón, y la ausencia, y la distancia, y que no hayas conectado igual. Y me duele una vez más mi fantasía. Y el desapego y los actos sin responsabilidad, y las palabras hechas de mentiras, y la vida más allá de su percepción física. Porque sé que somos más que carne y huesos, más que sexos, más que manos y pies. Porque sé que provenimos de otros lados que no recordamos, y el estar consciente duele un poquito más, porque entonces cómo explico el sentimiento de reconocimiento y de pertenencia, y esa ansiedad al descubrirlo, y todo ese alboroto en mi cuerpo físico.
Paciencia me han pedido... y los números por todos lados... y mis ancestros se han comunicado y lo supe y luego recordé ese sueño del indio... Y LOS NÚMEROS!!! Y la sensación en mis manos como si emanaran algo. Ya no quiero pensar, se lo dejo al tiempo, esta vez no accionaré, respetaré.