đđđđđ đđđ
đ đđđđđđđđ
Paring: Elias (Elsa genderbend) x Fem reader
Warnings: MDNI 18+, smut, p in v, oral receiving (m&f), unprotected sex
Word count: 3.8k
Disclaimer: En todas mis historias, los personajes son representados con una edad superior a la original (aged-up). Si esto te incomoda o no estÃĄs de acuerdo con esta decisiÃŗn, respetuosamente te invito a no seguir mi cuenta ni consumir mi contenido. ÂĄCuido mi espacio y respeto el tuyo!
đ = đđ
đđđđđđđ (ÂŋđÃŗđĻđ¨ đŦđ¨đ§ đđđŦđŠđŽÃŠđŦ đđđĨ đŦđđąđ¨?)
Elias tarda en volver a la realidad despuÊs del sexo. Es como si su mente, que siempre estÃĄ tan controlada y alerta, necesitara un momento para reencontrarse con su cuerpo. Se queda inmÃŗvil, con la respiraciÃŗn aÃēn agitada, sintiendo el peso de su pareja sobre Êl o la calidez de su cuerpo junto al suyo. Sus dedos, que durante el acto se aferraban a ella con una intensidad casi desesperada, ahora se relajan y comienzan a acariciarla con una ternura infinita, como si estuviera pidiendo disculpas por haberse dejado llevar tanto.
El cuidado posterior de Elias es silencioso, pero profundamente significativo. No necesita muchas palabras; sus acciones hablan por sà mismas. La envuelve en una manta, la abraza con fuerza, apoya su barbilla sobre su cabeza y cierra los ojos, sintiendo cÃŗmo su corazÃŗn late al unÃsono con el de ella. A veces, cuando ella le pregunta si estÃĄ bien, Êl solo asiente y besa su frente con una suavidad que contrasta con la intensidad de hace unos minutos. Es su forma de decir "gracias por aceptar todas las partes de mÃ".
đ = đđđđ đđđđ (đđđĢđđ đđđ¯đ¨đĢđĸđđ đđ đŦđŽ đŠđĢđ¨đŠđĸđ¨ đđŽđđĢđŠđ¨ đ˛ đĨđ đđ đŦđŽ đŠđđĢđđŖđ)
Elias tiene una relaciÃŗn complicada con su propio cuerpo. PasÃŗ tantos aÃąos escondiÊndolo, temiendo lo que podÃa hacer, que ahora estÃĄ aprendiendo a habitarlo. Sin embargo, ha descubierto que ama sus manos. Son largas, elegantes, con dedos que parecen hechos para la precisiÃŗn y la delicadeza. En la intimidad, descubre que esas mismas manos, que alguna vez creyÃŗ solo capaces de daÃąar, pueden acariciar, sostener y hacer temblar de placer a su pareja. Le fascina la forma en que sus dedos se deslizan por la piel de ella, como si estuvieran dibujando un mapa de su deseo.
En su pareja, Elias se siente cautivado por su espalda. Es un territorio que explora con devociÃŗn, especialmente la curva de su columna vertebral y la suavidad de sus hombros. Le encanta abrazarla por detrÃĄs, presionar su pecho contra su espalda y besar cada vÊrtebra, sintiendo cÃŗmo ella se estremece bajo sus labios. Para Êl, la espalda de su amada es un sÃmbolo de confianza.
đ = đđđ (đđŽđ đđĢ đđđ¯đ¨đĢđĸđđ¨ đŠđđĢđ đđđĢđĻđĸđ§đđĢ)
Elias es meticuloso incluso en esto. Terminar dentro de su pareja es su preferencia absoluta, pero no por una cuestiÃŗn de dominio o posesiÃŗn, sino por la intimidad que representa. La sensaciÃŗn de estar completamente unidos, de que no hay barreras entre ellos, lo hace sentir que finalmente ha encontrado un lugar donde no tiene que esconderse. Es como si, en ese momento, sus muros se derrumbaran por completo y ella pudiera verlo tal como es, sin filtros, sin miedo.
Sin embargo, hay veces, especialmente cuando el deseo lo consume y la urgencia es demasiado grande, que termina en el vientre de ella. La imagen de su semen sobre su piel pÃĄlida, brillando bajo la luz de la luna, lo excita de una manera que no esperaba. Le gusta ver cÃŗmo su deseo se convierte en algo tangible, cÃŗmo marca su cuerpo de una forma efÃmera pero hermosa. DespuÊs, siempre limpia el rastro con sus dedos y besa la zona, como si estuviera sellando una promesa.
đ = đđđđđ đđđđđđ (đđđđĢđđđ¨ đŠđĸđđđ§đđ)
Elias guarda un secreto que lo atormenta y lo excita a partes iguales: fantasea con ser dominado por su pareja. Toda su vida ha sido el que controla, el que se contiene, el que mantiene todo bajo control. Pero en la oscuridad de su mente, anhela soltar el control por completo, entregarse a ella sin reservas y permitir que ella tome las riendas. Imagina sus manos atadas a la cabecera de la cama, su cuerpo expuesto, mientras ella hace con Êl lo que quiere.
La idea de ser vulnerable, de no tener que decidir ni planificar, de simplemente sentir y obedecer, lo llena de una emociÃŗn casi abrumadora. Pero tambiÊn lo aterra. ÂŋQuÊ pensarÃa ella si lo supiera? ÂŋLo verÃa como dÊbil? Por eso guarda este secreto en lo mÃĄs profundo de su ser, solo dejando que se asome en los momentos de mayor intimidad, cuando sus defensas estÃĄn bajas y su deseo supera a su miedo.
đ = đđđđđđđđđđ (đđąđŠđđĢđĸđđ§đđĸđ)
Elias es, para todos los efectos, un completo novato. PasÃŗ la mayor parte de su vida aislado, temiendo su poder y manteniÊndose alejado de cualquier tipo de intimidad. Cuando finalmente encontrÃŗ a su pareja y decidiÃŗ abrir su corazÃŗn, descubriÃŗ que su cuerpo era un territorio completamente inexplorado. No sabÃa cÃŗmo besar, cÃŗmo tocar, cÃŗmo moverse. Todo era nuevo, aterrador y maravilloso a la vez.
Pero Elias es un perfeccionista, y eso se aplica tambiÊn al sexo. Aunque su inexperiencia es evidente, compensa con una atenciÃŗn obsesiva a los detalles. Observa las reacciones de su pareja, memoriza lo que le gusta, ajusta su ritmo y su presiÃŗn con una precisiÃŗn casi cientÃfica. Pregunta constantemente, no por inseguridad, sino por un deseo genuino de aprender y mejorar. Su pareja se convierte en su maestra, y Êl en un alumno devoto que nunca deja de sorprenderse con cada nueva lecciÃŗn.
đ
= đ
đđđđđđđ đđđđđđđđ
La posiciÃŗn favorita de Elias es aquella en la que puede ver a su pareja completamente, pero tambiÊn aquella en la que puede esconder su rostro si la emociÃŗn lo sobrepasa. Por eso, adora la posiciÃŗn de misionero ya que asà puede mirarla a los ojos cuando se atreve, o cerrarlos y perderse en la sensaciÃŗn de su calor, de su respiraciÃŗn o de sus manos en su espalda.
TambiÊn disfruta de una posiciÃŗn que llama "la caricia": ella sentada en su regazo, frente a frente, con las piernas envueltas alrededor de su cintura. Es Ãntimo, casi demasiado Ãntimo, porque estÃĄn tan cerca que apenas pueden respirar sin compartir el mismo aire. Pero eso es exactamente lo que Êl necesita: sentir que no hay distancia entre ellos, que estÃĄn tan unidos que ni el frÃo de su corazÃŗn podrÃa separarlos.
đ = đđđđ
đ (ÂŋđđŦ đ đĢđđđĸđ¨đŦđ¨ đđ§ đđĨ đĻđ¨đĻđđ§đđ¨?)
Elias no es gracioso. De hecho, es todo lo contrario. Durante el sexo, estÃĄ tan concentrado, tan absorto en la sensaciÃŗn y en las reacciones de su pareja, que apenas puede articular una palabra, y mucho menos hacer una broma. Su rostro, normalmente sereno y controlado, se transforma en una mÃĄscara de placer y vulnerabilidad que lo hace parecer casi frÃĄgil. Sus ojos, siempre alertas, se nublan con el deseo, y su boca, que suele pronunciar discursos medidos, solo puede emitir jadeos y susurros.
Sin embargo, hay un pequeÃąo detalle: despuÊs del sexo, cuando el frenesà ha pasado y la calma regresa, a veces suelta una risa baja, casi avergonzada, y murmura algo como "vaya, eso fue... intenso". Esa pequeÃąa grieta en su fachada, ese momento de ligereza despuÊs de tanta seriedad, es lo que hace que su pareja lo ame aÃēn mÃĄs. Porque demuestra que, incluso en su mÃĄxima vulnerabilidad, hay espacio para la dulzura.
Elias es meticuloso con su vello pÃēbico, como con todo lo demÃĄs. Lo mantiene recortado y ordenado, casi con la misma precisiÃŗn con la que peina su cabello rubio platino. No hay una razÃŗn estÊtica profunda, sino una cuestiÃŗn de control y orden. Le gusta que todo estÊ en su lugar, que no haya desorden ni caos. Su vello es del mismo tono claro que el de su cabeza, casi blanco, y contrasta con la palidez de su piel.
đ = đđđđđđđđ (đđ§đđĸđĻđĸđđđ)
Para Elias, la intimidad es un acto de valentÃa. Cada vez que se desnuda frente a su pareja, no solo estÃĄ quitÃĄndose la ropa, estÃĄ despojÃĄndose de aÃąos de miedo, de culpa, de autodesprecio. La intimidad para Êl no es solo fÃsica, es emocional, espiritual y total. Necesita sentir que su pareja lo acepta completamente, que no hay juicio en sus ojos, que puede ser Êl mismo sin temor a ser rechazado.
Durante el sexo, busca esa conexiÃŗn constante. Sus manos nunca dejan de tocar a su pareja, sus ojos buscan los de ella en cada momento, y sus labios susurran frases que nunca se atreverÃa a decir en voz alta en ningÃēn otro contexto. "Eres la Ãēnica persona que me hace sentir seguro", le dice a veces, y esas palabras, pronunciadas con la voz entrecortada, son mÃĄs Ãntimas que cualquier caricia.
đ = đđđđ đđ
đ
(đđđŦđđŽđĢđđđđĸÃŗđ§)
Elias se masturba con menos frecuencia de lo que podrÃa esperarse. No es que no tenga deseo, sino que su libido estÃĄ profundamente ligada a su estado emocional. Cuando estÃĄ estresado, ansioso o preocupado, el deseo desaparece por completo. Pero cuando estÃĄ tranquilo, cuando se siente seguro y amado, entonces el deseo florece. En esos momentos, se masturba en la ducha, generalmente, donde el agua caliente y el vapor crean una burbuja de intimidad.
Cuando se masturba, piensa en su pareja. En la forma en que lo mira, en el sonido de su risa, en la calidez de su cuerpo. Es un acto solitario, pero en su mente siempre hay espacio para ella. A veces, despuÊs de terminar, siente un poco de vergÃŧenza, como si hubiera sido sorprendido en un acto prohibido, pero luego recuerda que ella lo acepta, que lo ama, y la vergÃŧenza se convierte en una sonrisa tÃmida.
đ = đđđđ (đ
đđđĸđđĄđđŦ)
El fetiche mÃĄs profundo de Elias es el control (y la pÊrdida de control). Por un lado, le excita la idea de tener a su pareja completamente a su merced, de ser el que marca el ritmo, el que decide cuÃĄndo y cÃŗmo. Pero por otro lado, como ya mencionamos, fantasea con soltar ese control por completo y entregarse a ella. Es una dicotomÃa que refleja su lucha interna entre el orden y el caos, entre el miedo y el deseo.
TambiÊn le fascina el frÃo. No el frÃo que duele, sino el frÃo que despierta, que tensa la piel y hace que el calor del cuerpo sea mÃĄs intenso. Le encanta hacer el amor en habitaciones frescas, con la ventana abierta y el aire nocturno acariciando sus cuerpos calientes. La sensaciÃŗn del frÃo en su piel, contrastando con el calor de su pareja, lo lleva al borde del Êxtasis. A veces, incluso juega con pequeÃąos cubos de hielo, deslizÃĄndolos sobre el cuerpo de ella y viendo cÃŗmo se estremece.
đ = đđđđđđđđ (đđŽđ đđĢđđŦ đđđ¯đ¨đĢđĸđđ¨đŦ)
El lugar favorito de Elias para hacer el amor es, sin duda, su habitaciÃŗn. Es su santuario, el Ãēnico lugar donde se siente completamente seguro y en control. Las paredes gruesas, la puerta cerrada con llave, la cama grande y cÃŗmoda... todo en esa habitaciÃŗn estÃĄ diseÃąado para su tranquilidad. Allà puede soltarse sin miedo, puede gemir sin contenerse, puede ser vulnerable sin temor a ser visto.
Sin embargo, hay otro lugar que lo excita de una manera especial: la biblioteca del castillo. Rodeado de libros, de silencio y de conocimiento, la idea de hacer el amor en ese espacio tan intelectual, tan formal, lo llena de una emociÃŗn prohibida. Le gusta recostar a su pareja sobre la mesa de lectura, entre pilas de libros antiguos, y amarla en silencio, sintiendo que estÃĄn escribiendo su propia historia en medio de todas las demÃĄs.
đ = đđđđđđđđđđ (đđ¨ đĒđŽđ đĨđ¨ đŠđĢđđ§đđ)
Lo que enciende el deseo de Elias es ver a su pareja feliz y relajada. Hay algo en su sonrisa genuina, en la forma en que rÃe sin reservas, que lo derrite por completo. DespuÊs de aÃąos de tensiÃŗn y control, la alegrÃa de ella es como un bÃĄlsamo para su alma, y tambiÊn para su cuerpo. Cuando la ve feliz, siente una necesidad irrefrenable de abrazarla, de besarla, de hacerla sentir aÃēn mÃĄs feliz.
TambiÊn lo prende enormemente la confianza que ella deposita en Êl. Cuando ella se desnuda frente a Êl sin titubeos, cuando lo mira con esos ojos que no tienen miedo, cuando le dice "confÃo en ti", Elias siente que puede conquistar el mundo. Esa confianza es el combustible de su deseo, lo que lo impulsa a querer darle todo el placer que merece.
đ = đđ (đđĨđ đ¨ đĒđŽđ đ§đ¨ đĄđđĢÃđđ§)
Lo que Elias nunca harÃa es algo que pueda lastimar emocional o fÃsicamente a su pareja. Cualquier acto que implique humillaciÃŗn, dolor no consentido o falta de respeto estÃĄ absolutamente fuera de discusiÃŗn. Ha pasado demasiado tiempo sintiÊndose como un monstruo como para arriesgarse a lastimar a la persona que mÃĄs ama. Para Êl, el sexo es un acto de amor, y el amor no duele.
Tampoco harÃa algo que pueda poner en peligro su relaciÃŗn o su estabilidad emocional. Los juegos de roles que impliquen infidelidad, aunque sean imaginarios, le resultan profundamente incÃŗmodos. No puede ni siquiera fingir que hay alguien mÃĄs en la habitaciÃŗn, porque su corazÃŗn estÃĄ completamente entregado a su pareja, y cualquier otra fantasÃa le parece una traiciÃŗn.
đ = đđđđ (ÂŋđđĢđđđđĢđđ§đđĸđ đŠđ¨đĢ đđđĢ đ¨ đĢđđđĸđđĸđĢ?)
Elias prefiere dar placer oral. Hay algo en la entrega total, en el acto de adorar a su pareja con sus labios y su lengua, que lo hace sentir que estÃĄ en su elemento. Se toma su tiempo, explorando cada rincÃŗn, descubriendo los puntos sensibles, y sintiendo cÃŗmo su pareja tiembla bajo su atenciÃŗn. Es un acto que realiza con una devociÃŗn casi religiosa, como si estuviera ofreciendo una oraciÃŗn en el altar de su diosa.
Recibir, en cambio, lo pone nervioso. Se siente demasiado expuesto, demasiado vulnerable. Pero estÃĄ aprendiendo a dejar ir ese miedo y a disfrutar del placer que su pareja le ofrece. A veces, cuando ella insiste con esa sonrisa pÃcara que tanto lo desarma, Êl se rinde y se deja llevar, cerrando los ojos y dejando que el placer lo envuelva.
đ = đđđđ (đđĸđđĻđ¨)
El ritmo de Elias es meticuloso y controlado, como todo en su vida. Empieza lento, casi con timidez, como si estuviera explorando un territorio desconocido. Cada caricia es medida, cada beso es deliberado, cada movimiento es calculado para maximizar el placer. No hay prisa; el tiempo parece detenerse cuando estÃĄ con su pareja, y Êl aprovecha cada segundo para saborear la conexiÃŗn.
Sin embargo, cuando la pasiÃŗn se desborda, cuando el control se le escapa de las manos, el ritmo se acelera de forma natural. Se vuelve mÃĄs intenso, mÃĄs urgente, casi desesperado. Es como si, en esos momentos, todos los aÃąos de contenciÃŗn se liberaran en un torrente de deseo. Pero incluso en esos momentos de frenesÃ, hay una parte de Êl que sigue atenta, observando las reacciones de su pareja, asegurÃĄndose de que ella estÃĄ disfrutando tanto como Êl.
đ = đđđđđđđ (đđđŠđĸđđĸđđ¨đŦ)
Los rapiditos no son lo suyo. Elias necesita tiempo para construir la intimidad, para sentirse seguro, para conectar emocionalmente. Un encuentro rÃĄpido le parece insatisfactorio, incompleto, como si estuviera leyendo un libro y se saltara las pÃĄginas mÃĄs importantes. Prefiere una noche entera, o al menos unas horas, para sumergirse en el amor sin prisas.
Sin embargo, hay excepciones. Cuando la tensiÃŗn es insoportable, cuando el deseo es demasiado grande para ser contenido, un rapidito puede ser una soluciÃŗn. Pero incluso entonces, Elias se asegura de que haya un momento de conexiÃŗn: un beso profundo, una mirada intensa, una palabra susurrada. Para Êl, la intimidad no se puede apresurar, pero a veces, lo urgente puede ser tambiÊn hermoso.
đ = đđđđ (đđĸđđŦđ đ¨)
Elias no es un amante del riesgo. De hecho, huye de Êl instintivamente. Su vida ha estado marcada por el miedo y el control, y la idea de perder el control en un entorno inseguro lo aterra. No le gustan los lugares pÃēblicos, ni la posibilidad de ser descubiertos, ni ninguna situaciÃŗn que pueda salirse de su planificaciÃŗn. Necesita saber que estÃĄ a salvo, que su pareja estÃĄ a salvo, para poder entregarse por completo.
El Ãēnico riesgo que estÃĄ dispuesto a tomar es el de la vulnerabilidad emocional. Abrir su corazÃŗn, mostrar sus miedos, confiar en que su pareja no lo va a rechazar... eso es el riesgo mÃĄs grande que puede correr, y lo hace a diario. Pero en el plano fÃsico, prefiere la seguridad de su habitaciÃŗn y la calidez de su cama.
đ = đđđđđđđ (đđđŦđĸđŦđđđ§đđĸđ)
La resistencia de Elias es sorprendentemente alta para alguien tan inexperto. Tal vez sea porque, despuÊs de aÃąos de contener su energÃa, ahora que finalmente puede liberarla, no encuentra lÃmites. Puede durar varias rondas, especialmente si la conexiÃŗn emocional es fuerte. Su cuerpo, que parecÃa tan frÃĄgil, se vuelve incansable cuando se trata de amar a su pareja.
Sin embargo, su resistencia no se mide en cantidad de veces, sino en la intensidad de cada encuentro. Puede pasar horas haciendo el amor, con pausas para descansar, para beber agua, para acariciarse y susurrarse. Cada ronda es diferente, cada una tiene su propia intensidad, y Elias disfruta de esa diversidad tanto como de la continuidad.
Los juguetes aun no exisitian... Pero suponiendo que existieran...
Los juguetes sexuales son un tema que Elias aborda con cautela. No estÃĄ en contra, pero tampoco los busca activamente. Para Êl, la conexiÃŗn directa es lo mÃĄs importante, y cualquier objeto que se interponga entre su piel y la de su pareja le parece un poco innecesario. Sin embargo, si su pareja expresa interÊs, estÃĄ dispuesto a explorar, siempre y cuando sea algo que no los distancie emocionalmente.
Le gusta la idea de usar un vibrador en su pareja, porque le permite observar sus reacciones desde una perspectiva diferente. Pero insiste en que, despuÊs del juguete, siempre debe haber contacto directo, un abrazo, un beso, una caricia. Para Elias, el juguete es una herramienta, no un sustituto.
đ = đđđ
đđđ (đđĢđ¨đ¯đ¨đđđđĸÃŗđ§)
Elias provoca sin darse cuenta. Su forma de ser, tan seria y controlada, crea una tensiÃŗn natural que a veces resulta irresistible para su pareja. El simple hecho de que se ajuste las mangas de la camisa, o que se pase la mano por el cabello con esa elegancia innata, puede despertar el deseo de ella. Cuando se da cuenta de lo que estÃĄ haciendo (porque ella se lo dice o porque nota su mirada intensa), una pequeÃąa sonrisa se dibuja en sus labios.
Cuando quiere provocar deliberadamente, lo hace con la mirada. Mantiene el contacto visual por mÃĄs tiempo del necesario, con una intensidad que hace que su pareja se sonroje. O se acerca lentamente, rozÃĄndola apenas, y se aparta en el Ãēltimo momento, dejando un rastro de deseo en el aire. Es un juego que disfruta, porque le permite tener el control sin tener que ejercerlo abiertamente.
đ = đđđđđđ (đđ¨đĨđŽđĻđđ§)
Elias es sorprendentemente silencioso durante el sexo. Sus gemidos son ahogados, atrapados en su garganta, como si incluso en el momento de mÃĄximo placer, una parte de Êl siguiera conteniÊndose. Los sonidos que emite son mÃĄs bien suspiros profundos, jadeos entrecortados y, a veces, un gruÃąido bajo que apenas se escucha. No grita ni se deja llevar por el ruido; su placer es una cosa Ãntima, casi privada.
Pero hay un sonido que sà se atreve a hacer: el nombre de su pareja. Lo susurra como una oraciÃŗn, como un mantra, una y otra vez, mientras su cuerpo tiembla de placer. Esa palabra, pronunciada con voz ronca y temblorosa, es el sonido mÃĄs hermoso que ella puede escuchar, porque en ella se concentra todo el amor y el deseo que Elias no siempre sabe expresar.
đ = đđđđ đđđđ (đđđđ¨ đđĨđđđđ¨đĢđĸđ¨)
Elias tiene un talento oculto: es un excelente pianista. Cuando estÃĄ estresado o abrumado, se sienta al piano y deja que sus dedos fluyan sobre las teclas, creando melodÃas que reflejan su estado de ÃĄnimo. Y a veces, cuando el deseo lo consume, improvisa piezas que son una declaraciÃŗn de amor a su pareja, aunque nunca tiene el valor de tocarlas para ella.
Otro dato curioso es que tiene una debilidad secreta por los chocolates con relleno de licor. No los come a menudo, pero cuando lo hace, es como si se permitiera un pequeÃąo placer culpable. Y hay veces, en los momentos de mayor intimidad, que comparte uno con su pareja, mordiendo el chocolate y dejando que el licor se mezcle con sus besos.
đ = đ-đđđ (đđđđĻđ¨đŦ đĒđŽÃŠ đĄđđ˛ đđđđđŖđ¨ đđ đĨđ đĢđ¨đŠđ)
Elias es alto y delgado, con una figura casi etÊrea. Su piel es pÃĄlida, casi translÃēcida, con una textura suave y frÃa al tacto. Su miembro es demasiado grande tanto que parece un poco intimidante, con un grosor promedio con una forma recta y elegante. Es de un tono rosado pÃĄlido, con la cabeza ligeramente mÃĄs oscura, y estÃĄ adornado con una vena prominente que recorre su costado.
Su parte mÃĄs sensible es la nuca. Cuando su pareja la besa o la muerde suavemente, un escalofrÃo recorre todo su cuerpo y su respiraciÃŗn se entrecorta. Es su punto dÊbil, su pequeÃąa vulnerabilidad, y ella lo conoce y lo usa.
đ = đđđđđđđđ (đđđŦđđ¨ đŦđđąđŽđđĨ)
El deseo de Elias es profundo, pero no siempre visible. Es como un iceberg: la mayor parte estÃĄ sumergida, oculta bajo la superficie de su control y su seriedad. Pero cuando emerge, cuando se deja llevar, es abrumador. Su deseo no es solo fÃsico, sino emocional e intelectual. Anhela la conexiÃŗn, la comprensiÃŗn, la aceptaciÃŗn total. Anhela ser visto y amado tal como es.
A veces, su deseo se manifiesta de forma inesperada. Puede estar en una reuniÃŗn oficial, escuchando a alguien hablar de polÃtica, y de repente una imagen de su pareja lo invade, y tiene que esforzarse por mantener la compostura. Es un deseo que lo sorprende, que lo desarma, y que al mismo tiempo lo hace sentir profundamente vivo.
đ = đđđ (ÂŋđđŽÃŠ đđđ§ đĢÃĄđŠđĸđđ¨ đŦđ đđŽđđĢđĻđđ§ đđđŦđŠđŽÃŠđŦ?)
Elias se duerme lentamente despuÊs del sexo. Su mente, que siempre estÃĄ tan activa, necesita tiempo para apagarse. Se queda abrazado a su pareja, sintiendo su calor, escuchando su respiraciÃŗn, y poco a poco, sus pensamientos se vuelven mÃĄs lentos, mÃĄs borrosos. No se duerme de golpe, sino que se desliza hacia el sueÃąo como si estuviera caminando hacia un lago tranquilo.
Cuando finalmente se duerme, lo hace profundamente, sin sueÃąos. Es un sueÃąo reparador, el sueÃąo de alguien que ha encontrado la paz despuÊs de una larga batalla. Y por primera vez en mucho tiempo, no hay miedo en su corazÃŗn, solo la certeza de que estÃĄ a salvo en los brazos de su amada.
Šī¸dreamstarly 2026. all rights reserved. Queda prohibida la copia, traducciÃŗn o republicaciÃŗn de cualquiera de mis trabajos. Mi contenido se basa en personajes ficticios pertenecientes exclusivamente al cine, la animaciÃŗn o la televisiÃŗn. Dichos personajes no existen en la vida real, y mi obra no pretende reemplazar el canon oficial, sino que es una interpretaciÃŗn personal creada Ãēnicamente con fines de entretenimiento.