Los demonios en Oriente
-Samuel, revisa el pasillo. Ester, revisa la recepción. Yo me ocuparé de la habitación.- Ordenó Ismael a los otros dos miembros de la seguridad personal de Evelyn Pruitt, ambos ex-agentes del Mossad, como aparentemente también lo era el propio Ismael de acuerdo a la identidad que le habían creado por la Sociedad Blanca. Estaban en Tokio para una reunión que tendría Evelyn con otros líderes empresariales de Japón, por lo cual Ismael y la seguridad habían llegado antes al hotel donde Evelyn se iba a hospedar para revisar que todo estuviera en orden. El hotel Okura era un vivo ejemplo de la modernidad de la arquitectura japonesa convertida en confort, o al menos esa impresión le dio al Trono cuando se encontró mirando la suite de lujo de Evelyn. Era mas grande que varias casas que había conocido y tuvo que dar dos miradas a la alcoba para terminar de analizarla toda.-Uhmmm...-
El ángel terminó cerrando los ojos, centrándose en los ruidos que solo él, por su naturaleza etérea podía percibir. Encontró, siguiendo la estática, una cámara oculta en el sensor de incendios y dos micrófonos entre las decoraciones de bambú, todo aquello lo quemó tras hacer un simple gestó y unas palabras en hebreo, que sobrecargaron los circuitos.-Todo despejado aquí, manténganse atentos, equipo.- Pidió por el intercomunicador Ismael, antes de escuchar abrirse la puerta. Allí estaba Evelyn, deslumbrante como siempre y tras ella un par de empleados del hotel con sus maletas.-それらをそこに残してください、あなたの援助に感謝します.- Les dijo Ismael, en un claro Japonés, al entregarles a cada uno un billete de 5000 yenes. Tras dejarles solos y que el ángel cerrara la puerta tras de ellos, se volvió a la empresaria.-¿Como estas, Evelyn?¿El viaje no te ha agotado?.-

















