Una risilla de campanillas se expone desde sus labios, no podía negar la verdad cuando se la exponía de tal forma. — Ya, a ver si aprendes a golpearte a ti mismo antes de las cosas, luego andas peor porque dejan de funcionar — Niega rodando los ojos, como si aquello fuese posible de que cambiara a su hermano, algo de lo que no estaba en condiciones de hacer si él mismo no entendía ni medía la fuerza que manejaba. — ¿Seguro? — Comenta sabiendo que no sería la primera vez que rompiera algo del contrario y corriera a su progenitor para un remplazo pronto. — Yo aprovecharía y guardaría ese dinero para otras cosas, como comprarme regalos — Ladea el rostro entonando la última frase con un tono un poco más agudo que pudiera ser capaz de enternecer al mayor.— ¿Por qué dices eso? Yo te dejo elegir entre las opciones que quedarán mejor, y tengo razón — Normalmente siendo las opciones limitadas a una o dos, sin más que una falsa libertad que le dejaba para no sentirse tan tirana sobre la ropa ajena. Bebe un sorbo, acerca una silla próxima para sentarse al lado de su hermano — Bueno, sabes que mamá me llama por las noches, están bien si eso te preocupa, tienen ahora el casamiento de Quincey ¿Lo recuerdas? El de finanzas que hablaba raro — Relata con diversión en la voz sobre los recuerdos del hombre — Y papá quiere que lo llames en algún momento, sin presiones pero ya sabes cómo es él — También sabía como era su hermano y entendía que ahora al haberle hecho el pedido de forma externa y como una obligación entraría en la negación de demandar que el otro lo hiciera primero.
Su hermana tenía razón, por lo cual decidió no responder. Prefería no pensar en el historial de objetos que habían terminado destrozados en la basura debido a sus impulsos más violentos--Sí, estoy seguro. Además ...--Apoyó su peso sobre el apoya brazos del asiento-- Sabes que no soy bueno con los regalos, a menos que te haga falta un bolígrafo nuevo--Sonrió a tono de burla, pero estaba siendo sincero y ella lo sabía. Dominic era malo en todo tipo de demostración de afecto, incluyendo los regalos--Ajá ..¿Y quién elige las opciones que quedarán mejor? Tú. Entonces, al fin y al cabo, tú me terminas vistiendo--Se expresó cómo si estuviera hablando de una fórmula matemática--De todos modos ...No sé qué haría sin tu ayuda--Admitió, intentando aflojar la dureza sólo por su hermana. Él sabía que mal gusto no tenía, pero con el ojo y consejo de su hermana sabía que no fallaría. Volvió a relajar la espalda contra el respaldo de la silla, acercando su café y dándole un sorbo. Escuchó el relato con la mirada clavada en la pantalla apagada del portátil. Frunció el ceño, le estaba por preguntar de quién hablaba cuando ella se adelantó a aclararle--Ah, sí--Hacía ya bastante que no pisaba la empresa, por lo cual los nombres y las caras se habían vuelto borrosas para Dominic. Cosa que su padre no le gustaría ni un poco, pero él había decidido que Dominic deje de trabajar para estudiar. Se llevó la mano al cabello, a veces lo que respectaba a su padre lo incomodaba un poco, por eso prefería evitarlo--Lo sé, lo haré cuando tenga algo de tiempo. Sino seguro me llamará él cuando necesite algo--Sabía que eso era sólo una excusa para evitar que su hermana insista, pues dudaba que surja alguna necesidad para que su padre recurra a él.