âNo.â que Ă©l recuerde, por lo menos. âSi lo terminaste ese mismo dĂa no entiendo por quĂ© no me lo diste antes.â es vĂĄlida la aclaraciĂłn de que no se encuentra dispuesta a abandonar la fiesta para ir a buscarlo, porque si fuera por Ă©l saldrĂan en ese instante y tendrĂa una excusa para ir a descansar, tanto como los interacciones sociales le demandan. DistraĂdo por la conversaciĂłn es que no logra sacar las manos a tiempo. Chasquea la lengua y ladea el rostro unos centĂmetros, asumiendo la derrota. Antes de que pueda proponer otra ronda, la escucha: âOdio esos juegosâŠâ empieza a quejarse por lo bajo, pese a que no se trate de una rotunda negaciĂłn a la propuesta. Eso le hace recordar uno que sĂ le divierte, por lo que, antes de que la menor continĂșe por la misma lĂnea de pensamiento, se atreve a informar: âMh, en el camino a la fiesta obtuve la carta de p.e.k.k.a., Âżla quieres ver?â entre que pregunta, orgulloso, se dispone a sacar su telĂ©fono mĂłvil. Desconoce si su compañera sabe a quĂ© se refiere, pero tiene la sensaciĂłn de haber mencionado previamente y entre sus conocidos al juego que ocupa sus tiempos libres.
âNo me lo pediste, no pensĂ© que estuvieras tan impaciente por cargarlo contigo.â Eleva los hombros. Lo cierto es que imaginĂł que olvidĂł aquel asunto y no lo recordarĂa hasta que no le entregara el trabajo terminado. âTendrĂĄs que usarlo sin excusas ahora que te has puesto tan exigente al respecto, no me importa si te avergĂŒenza que toda la clase vea el unicornio que dibujĂ© junto a las horas de estadĂstica.â ConsiderĂł que un dibujo como aquel, junto a una materia que no resulta de sus favoritas, animarĂa un poco sus ĂĄnimos a la hora de tener que asistir a clases. âPorque no los has jugado conmigo, Âżcrees que te retarĂa a que bailes desnudo sobre la mesa?â Si apenas puede conseguir que no salga corriendo en ese instante, no se arriesgarĂa a que el juego terminase tras apenas comenzar. âÂżQuĂ© es p.e.k.k.a.? ÂżUn pokemon? â ÂżEntraste a un torneo de pokemon de camino a la fiesta?â No sabe por quĂ©, la idea no suena tan alocada, tratĂĄndose de Dongyeon. âAh, Clash of Clans", comprende ahora que puede ver el logo de la aplicaciĂłn en el mĂłvil contrario. âNo puede ser, dĂ©jame ver.â Una de sus manos busca arrebatar de las ajenas el aparato que parece ser la principal fuente de entretenimiento contrario. Ni siquiera conoce tanto el juego (de hecho, sĂłlo lo conoce por su causa), como para motivar tal interĂ©s â quizĂĄs lo Ășnico que desea es quitarle el mĂłvil.