¿Por qué demonios me afecta tanto? Es indignante, estúpidamente indignante que la suma de situaciones como estas lleguen a alterar mi existencia por completo.
Nadie debería tener ese poder sobre mí, absolutamente nadie. Entonces ¿por qué él?¿por qué ahora?¿por qué a mí? Es ridículo. Es aterrador y siento tanta presión en el pecho, que no sé cómo liberar todo esto que no sé si estoy sintiendo.
Sólo llegar, cumplir mis compromisos diarios, irme y repetir esa rutina constantemente, es lo que necesitaba, es lo que hacía. ¿De dónde surgen estas dudas?¿de donde nace esta inseguridad nuevamente?¿por qué se repite un ciclo adictivo a la autodestrucción moral?
Estoy cansado, rendido ante la constante burla que llevo como vida de adulto. Mi cabeza no puede más, el motor de mi cuerpo de agobia con tanta rapidez que en cualquier momento quedará inutilizado por completo. Hay un bajón repetitivo que no puedo levantar. Hay una sequía que lleva mucho tiempo insistiendo en llegar. ¿Hasta cuándo podré evitarla?
La vulgaridad más baja que se ha cometido una persona a sí misma es someter su alma a fracasar de manera voluntaria. Es una acción casi voluntaria de entregar su esencia a alguien que nunca le va a corresponder de la misma forma; alguien que voluntaria o no, jugará ajedrez con su paz y estabilidad.
¿Por qué demonios afecta? Si antes no había nada, solo desprecio, indiferencia, nada de lo que se pueda enorgullecer una persona “buena”, y ahora solo hay fuego, pero no ese fuego de pasión. Ahora solo hay llamas que arden de ira y decepción, un humo oscuro que no deja ver con claridad la realidad y no permite medir las consecuencias de los actos impulsivos del ardiente calor que emanan sus pensamientos más dolorosos.
Se siente la cabeza caliente, el cuello y las orejas, es como si el demonio tocara la parte trasera de tu cuello mientras sopla al oído todas las palabras que te apuñalan una y otra vez, es como si su voz penetrara tu cabeza al extremo de casi hacer que explote de la ira. Es como si tu corazón se empezara a podrir con toda la basura que te ha pasado y que sabes que no pudiste controlar.
Hay un infierno en una sola persona que desea salir y llevarse todo lo que esté a su paso como una gran explosión. Hay pensamientos caóticos donde la meta es causar el máximo dolor a los demás para que sufran y ese dolor no sea soportado únicamente por tí. Hay dolor agonizante y marcado que quiere que actúes como un maldito hijodeputa que quiere ver sufrir a todos a su alrededor.
Hay pena, por cada pensamiento puro y de bondad que llegaste a tener con cualquier persona aunque no se lo mereciera. ¡Nadie se los merece! Todos deberían arder en las llamas ardientes del infierno más doloroso que sus mentes puedan crear. Sufrir contigo cada desmembrada que tuviste, cada golpe que te dieron y cada ilusión que destruyeron con los juegos más crueles que pudieron hacer.
Estás tan roto que cada fragmento se cansó de ser reutilizado de forma incorrecta; cada adhesivo deja manchas que quitan calor a tus piezas quebradas; cada viento de aliento motivacional se siente como azufre. Ya no hay latidos que transmitan una emoción real, todas tus fracturas quedaron sin sanar, cada grieta, cada marca y cada hueco se están quedando así, sólo ahí sin reparación.
¿Y por qué demonios las repararías? Es una pantomima de proporciones colosales que no vas a controlar jamás. Tomas todo, lo llevas gramo a gramo para unir todo, sellarás las veces que sean necesarias y aún así, y aún, maldia sea, así... te vas a chocar con la vida, con esa puta que sólo quiere todo tu ser para volverlo añicos y dejarte sin nada; esa maldita que se exprime en todo momento y cuando crees que te da algo bueno, un instante de felicidad, se ríe como un demonio antes y durante la arrastrada más grande que puedas imaginar.
¿Entonces, por qué demonios volver a creer? Si sólo creemos para ver cómo esa fe se va por el drenaje sin ningún tipo de piedad. ¿Creer para soñar despiertos y luego ver el sueño cambiar y convertirse en una pesadilla?¿hasta cuándo?¿hasta dónde hay que llegar con esto?
No hay más agua, no hay una sola torrente que corra por tus esponjosas mejillas, y aunque trates, ya no hay más. Tuviste mucho tiempo desperdiciando lágrimas en cosas inútiles como la fe en algo que nadie ha tenido por siempre; ahora no tienes nada, sientes cómo estás seco, sientes la árida ausencia de la compasión y se mezclan los vientos de la venganza contra todo aquel que atente contra tu voluntad.
Hay trabajo, sabes que cada demonio que has estado ocultando por todo este tiempo, por fin están gritando al saber que serán liberados y con ellos destruirás tanto a tu paso. Nublan tu juicio, lo sabes, pero aún así quieres que actúen. Necesitas que la misma sangre que secaron de tus venas sea derramada por los que no valen la pena disfrutar de “felicidad” y esos demonios son tuyos, no son ajenos, siempre han estado ahí, esperando salir.
¿Por qué demonios no los liberas del todo? Hagámosle un favor a todos los que maceren sufrir, libera tus demonios y que paguen, que lloren si aún tienen lágrimas. Pero, ¿por qué demonios debes planear? Porque ellos actúan sin hacerlo, ni piensan y eso no es del todo bueno, los demonios libres después de tanto tiempo causan dolor, pero no miden el grado y tú quieres que sea el más alto, el más duradero. Quieres que todo salga y vaciar por completo toda emoción de tu cuerpo.
¡Libéralos! ¿Por qué demonios esperar? Nadie pensó en tí cuando sus demonios te atacaban, nadie cuidó de tí mientras sus demonios te traicionaban, absolutamente nadie quiere que tus demonios sean más fuertes que los suyos, aunque los guardaste por tanto tiempo que pensaste que los habías eliminado para siempre. ¡Libéralos!
Deja que cada hoja de texto que dedicaste en tu vida sea quemada en tu infierno, que cada recuerdo grato de un buen amor se pudra y se queme entre las rocas calientes, no tengas clemencia con esos sentimientos que nunca te sirvieron de nada y siempre te hicieron débil; enciende el fuego más vívido y que todo el humo oculte tus virtudes no valoradas. Que todo se vuelva cenizas y que el viento sople, fuerte y sin piedad, que todo se vaya y no quede nada, porque al final, no queda nada, no queda nadie.
Piensa, libéralos poco a poco y con la sangre fría toma tus decisiones, tus demonios actuarán por tí, pero debes ser la perra que los controle las veces que sea necesario. Domina esas inservibles emociones que te han traído aquí. Castiga cada sentimiento de cariño hacia alguien, juzga todo lo que haces como el mundo te ha juzgado y así mismo condenamos a todos, si te tocó el papel del personaje malo, se el personaje más malo que puedas conocer y entonces estarás en sus vidas para siempre, no como pensaste ni querías, pero de la única forma que jamás te olvidarán.