Asintió tras escuchar, sin problema alguno respecto a ayudarla. ― Sí, no te preocupes. De hecho, te enseño a conjurarlos si quieres. Así podrás usarlos después ―acordó. Con el gesto meditabundo, tardó unos instantes en responder―. Quiero creer que sí enseñarán defensa y no algo más ―no era cuestión de asustar a Zabrina, más bien dudaba mucho de las intenciones de aquel lugar―. Al menos espero que enseñen más de lo que aprendimos en Hogwarts, porque de otra forma será simplemente un repaso, supongo ―objetó al encoger los hombros. Quizá a ella no le fuera de utilidad, pero con suerte a aquellos que no eran expertos en defensa, sí.
No pudo evitar sonreír ampliamente ante las palabras de la contraria, sobre todo agradecida de que no se burlara de ella ya que aunque fue buena en defensa en su tiempo en Hogwarts desde la graduación no habia tenido que usarlo tanto. “Gracias, en verdad me gustaría aprenderlos a conjurarlos ya que eso también me hará sentir un poco más segura cuando regresemos a casa” asintió suavemente para después hacer una pequeña mueca ante las palabras de la contraria pero decidió mejor no decir nada al respecto. “Pues la verdad yo pienso tomar cualquier cosa que nos ensenen con bienvenida incluso si es solo repaso, tengo mucho que no estudio de esta forma así que no me vendría mal pero lo único malo es tener que estar nuevamente con los puritas bajo un mismo techo”