En el silencio de la noche, Nara asiente solemne y se permite escuchar con una disposición poco común en sus distintos encuentros con la hija de Haqim. Debe admitir (por lo menos para sí misma) que le sorprende cómo puede verse desde afuera, como su fachada resulta más impenetrable de lo que su sire le ha hecho creer todo este tiempo. Se alegra, aún cuando en sus facciones no lo demuestre. “Ciertamente hay cosas que me esperaba escuchar.” No por nada estuvo puliéndose a sí misma por décadas, luego fingiendo ser alguien que no era para que al final, sólo fuese la Condesa misma quien tuviese la última palabra sobre su verdadero ser. “Imaginarás que la respuesta más compleja que un simple 'sí' o 'no'. Mis convicciones o aquello que me impulsa no está atado a lo que pueda hacer por mi secta o no. Sólo a mí misma.” Revela con suavidad, mientras se inclina para dejar el amuleto de papel sobre uno de los pilares. En éste, se puede leer la palabra libertad. “Pero que actúe bajo mi propio beneficio no me excluye de quererme saber más fuerte, más apta que el resto. Saber cuánto tiempo me tomará resistir en la hoguera o a cuántos acabaré destrozando en el derby. Los antiguos, Camarilla o Sabbat, siempre encuentran lugar para hacer burla de aquellos que no han vivido lo suficiente. ¿Quién dice que para mí no resulta divertido arder ante mi propia miseria y la de los demás? Entre más pasa el tiempo, más difícil se vuelve el poder sentir algo a partir de lo simple. En parte, los comprendo.” Supone que, sólo cuando Mai llegase a su edad, podría llegar a entenderlo. Después de un siglo, sólo un par de cosas han logrado despertar algún tipo de chispa dentro de su ser.
“Tal vez haga te haga más sentido el saber que la fascinación de un Lasombra por los principios de su clan no están relacionados con la secta a la que pertenece, sino con la oscuridad que nos precede, nos maldice y nos consume entre más ahondemos en ella.” Cuando vuelve del pilar, contempla a la menor por un momento. “Con el tentador poder de nuestras sombras a nuestro favor, el resto de cosas no son nada más que medios para llegar a nuestro destino.” Sus planes, no obstante, los resguarda y espera que Mai lo comprenda. “Pero no te has equivocado, de todas formas. Si he llegado a mostrarme como una creyente irracional en algún punto es porque así quería ser percibida hasta que ya no fuese necesario. ¿Supongo que arruiné la sorpresa?” Cuestiona, cejas levantadas una sonrisa apenas perceptible sobre su expresión. “Quisiera escuchar más de ti, sin embargo. A pesar de algunas de mis conjeturas, he preferido dejar abiertas mis predicciones con respecto a tu persona.”