Bitácora de una millennial mirando Buffy por primera vez.
Notas dispersas y obsesivas sobre mi experiencia viendo Buffy the Vampire Slayer por primera vez a los 33 años. No esperen coherencia, lo escribí en mis notas de google keep tirada en la cama mientras la miraba y la edición posterior fue igual de perezosa. No niego ni afirmo haber estado bajo la influencia de benzodiazepinas en algunos casos. No tomé notas de la última temporada. Tuve mis razones.
Y por supuesto que hay spoilers.
Me encanta la dependencia hacia los libros. La biblioteca como templo. La informática y el internet aparecen como un lujo, algo exótico, a veces incluso ilegal o peligroso. Hay una reverencia por lo físico, lo impreso, lo que se sostiene con las manos. Giles es literalmente un oráculo en papel. La idea de que internet no es del todo confiable todavía es fascinante.
Sexo todo es sexo. Todo lo monstruoso, lo paranormal, lo peligroso… remite al deseo. El subtexto es tan denso que ni siquiera es subtexto. Buffy empieza siendo una metáfora sobre la adolescencia y termina siendo una alegoría constante del sexo
El actor que hace de Angel no es lindo. ¿Soy yo?
Hay muchísimas referencias al nazismo. En un capítulo encierran a una chica invisible con gas. ¿Shylock? Los 90: donde hasta las series adolescentes no trataban a los espectadores de inútiles. La serie está todo el tiempo recordando que los verdaderos monstruos ya existieron. El mal no es sólo fantástico, también es histórico. Las referencias al Holocausto no son casuales: hay una ética detrás del género.
Usan la palabra “lore”. Y yo me entero 30 años después. En los 90, decir “lore” era declarar que las historias importaban, que el mito construye realidad. Buffy no es sólo acción, es también mitología. Me tendría que haber dado cuenta con los créditos. (No saltearse la intro)
Último episodio: Buffy muere. “I might be dead but I’m still pretty”. Epitafio perfecto. Buffy nunca deja de ser irónica. Incluso en la muerte. Hay algo en su estilo que mezcla el terror con el ingenio. Buffy es literalmente la tipa más graciosa de los 90.
En el capítulo de Halloween hablan de la novia antigua de Angel y de cómo era vivir en el 1700. Willow dice: “prefiero votar”. Primer momento en el que pienso en Taylor Swift (lo juro): “my friends used to play a game where we would pick a decade we wish we could live in instead of this. I’d say the 1830’s but without all the racist and getting married off for the highest bid. Everyone would look down ‘cause it wasn’t fun now, seems like it was never even fun back then. Nostalgia is a mind’s trick”. Oh…to be a millennial.
“When it comes to dating, I am the Slayer.” Buffy entiende que su rol como cazadora se extiende a su vida amorosa. El poder tiene un costo, incluso (o sobre todo) en lo íntimo. Me fascina el doble sentido de “slay”.
Buffy se disfraza de su “yo” victoriano. Igual que en The Vampire Diaries. (Algún día hay que hablar de esto y de Twilight. Las historias de vampiros contemporáneas a los millennials son un caso aparte) El disfraz no es solo estético: es la fantasía de una mujer sumisa, delicada, que no pelea. Justamente todo lo contrario a Buffy. Y por eso resulta tan incómodo: porque revela lo que se espera de ella.
Se habla de orgías, se usa la palabra whore, se habla de sexo abiertamente. Mucho más realista que otras series adolescentes. Hay una frontalidad muy poco común para una serie de los 90. El deseo aparece sin moralismo, aunque siempre como campo de tensión.
Dicen “the net”! Otra joyita noventosa. Antes de que internet fuera omnipresente, era “la red”. Son esas micro-marcas del tiempo que me hacen amar esta serie aún más. Le gente me dice que no puedo vivir de la nostalgia. No se puede vivir de tantas cosas, y sin embargo
El slang adolescente es precisamente noventoso. El código se perdió, y para mi ni siquiera existió porque vivo en Argentina y porque hablo castellano. Pero tengo suficiente cultura pop yankee para captarlo casi con la misma nostalgia. Es un museo del dialecto popular de los 90 en Estados Unidos. Vayan, es divertido.
Buffy cambia las cruces que usa como collares. Los accesorios en esta temporada son un arma más letal que las fucking stakes. Anna Wintour aproves. (y yo enloquezco)
Estoy obsesionada con los anillos de buffy y no puedo reconocer si los cambia mucho o si tiene alguno fijo. Otra vez, necesito que dejemos de subestimar los detalles estéticos. Los 90 sabían más de esto que las décadas que le siguieron.
Muy Taylor Swift tener que matar al tipo con el que pierde la virginidad. Literalmente lo mata. Y encima él se vuelve un monstruo después de coger. No hay metáfora más brutal ni más precisa sobre el despertar sexual femenino bajo el patriarcado.
Muy navaja crimen que coger rompa la maldición y Angel se vuelva malo. La relación entre deseo y castigo es directa. Buffy se entrega y la consecuencia es la oscuridad. No hay moral cristiana, pero sí una especie de justicia simbólica del dolor.
“80s much?” Una burla autorreferencial que muestra que la serie también tiene conciencia de su propia estética. Estoy embelesada.
Me encanta The Bronze. Que haya una banda tocando todas las noches es muy Twin Peaks. ¿Pero de verdad van todas las noches? Es gracioso. La vida adolescente tiene su lugar sagrado y es ahí. Que siempre haya una banda en vivo es tan absurdo como perfecto.
La madre de buffy es la peor. Elaborate on that. No.
¡Willow es bruja! Tardé 4 años en entender la referencia de Taylor. Sí, estoy segura de que Taylor es fan de Buffy.
El capítulo en el que comen chocolate y se vuelven todos adolescentes es una obra de arte. Cómo los adolescentes no ven a los adultos como gente que puede drogarse o salir a bailar.
Creo que Cordelia es mi personaje favorito (después de Buffy of course)
Necesito volver a ver esta serie y capturar cada delivery de los chistes. Son oro.
Creo que acá empieza el problema de la remasterización. Por lo pronto: se nota demasiado la doble de Buffy.
Me encanta como tratan el tema del amor. Lo respetan más que a todo, más que a la muerte. No es accesorio ni romántico: es central, peligroso, absoluto. Es el gran villano y el gran salvador.
El más malo de todos es el político: el alcalde. Lo monstruoso no viene solo del inframundo, también viene del poder real. El villano político es el más siniestro porque se disfraza de protector.
¿Faith viola a Xander? ¿Todo se reduce a fuerza física? El consentimiento está completamente ausente en esa escena. Faith lo trata como un objeto. Es incómoda, ambigua. Armense una columnita en Feminacida para pensar en la inversión de roles y sus límites, a mi no me va a salir.
Le devuelven el alma a Angel pero con una maldición: no puede experimentar ningún momento de “true happiness” que es el orgasmo. Literalmente. Ser feliz lo vuelve un monstruo. La maldición perfecta para una historia trágica
Faith es el alter ego de Buffy? Faith es lo que Buffy podría ser si dejara de preocuparse por los otros. Es la tentación de vivir sin culpa, de usar el poder sin responsabilidad. Por eso choca tanto con ella, pero también la fascina.
Cómo respetan el heartbreak es lo que más admiro de esta serie. Cuando Angel la deja a buffy y willow le dice “debe ser horrible”, buffy responde “horrible is coming, right now I’m trying to keep from dying, I feel like I can’t breathe”. Es lo más romántico que escuché después de la discografía de Taylor Swift, Luis Miguel y algún poemita de Shakespeare.
Los vampiros se hacen más fuertes en la universidad, justo cuando Buffy se siente más débil. No hay metáfora casi, es la vida de las chicas. La mía sin dudas.
Xander dice “avengers assemble”?!! El nivel de referencia pop no decae nunca.
Segundo capítulo y Buffy se queja de que su roommate escucha Cher. That’s it, that’s the note.
El pelo, las sandalias, todo empieza a ser muy finales de los 90, principios del 2000. La estética cambia. Me babeo.
La escena en que se ahoga en leche? Omg. Perturbadora, sensual, onírica. Es puro Lynch. Una imagen que se siente más que se entiende. Hay algo asfixiante en ese plano: el cuerpo femenino atrapado entre el deseo y la muerte. Y la pornografía.
Say it once again with feeling: La manera en la que tratan el dolor por el amor es tan respetuoso. No lo supero.
Odio el plot twist de los científicos que matan demonios. Acá la serie me perdió por unas semanas. Racionaliza el mal, le quita su misterio. Además, rompe el código: los villanos de Buffy no pueden usar escáneres, tienen que tener colmillos o contratos con el infierno.
Ya directamente la insinuación de willow lesbiana es real en el capítulo “éxtasis”.
Ese capítulo es increíble: estar caliente es peligroso, pero la escena de sexo está muy bien hecha. La toma desde arriba de la cama es espectacular. Es una meditación sobre el deseo y el riesgo. Pero también sobre el vínculo entre magia y erotismo.
Cuando le dicen a Willow que “the whole Wicca thing it’s just a phase” en referencia al lesbianismo me quedo asombrada con la capacidad de abordar algo tan complejo en una época tan rara. Pero la serie no se lo toma en serio: lo pone para que duela, para que se note lo ridículo del prejuicio. Brillante.
Aparece la hermana. Y nadie explica nada. Haber visto esto en vivo y tener que esperar seis meses para entender (lo que tarda en explicarse mucho más) se conoce como uno de los momentos más traumáticos de la historia de los fandoms. Me lo perdí. Pero desde el futuro también grité QUÉ. De golpe hay una hermana y hay que aceptarlo. La serie asume que el trauma se presenta así: sin lógica, sin origen, simplemente está. Y hay que lidiar con eso.
Creo que fue grabada en el 2000 y se emitió entre 2000 y 2001. Se siente el cambio de milenio. La serie empieza a asumir que ya no es adolescente, pero tampoco sabe del todo qué quiere ser. Como Buffy. La confusión es generacional.
El pelo de Buffy cambia y empieza la ropa de cuero. Fuego. Símbolo de madurez, de control, de ¿distancia? El pelo está cuidado y brilla. Ya no hay accesorios. ¿No los necesita?
Hablando de accesorios: me encantan los collares de Dawn. Usa muchas mostacillas, igual que los aros y accesorios de Willow. Muy principio de los 2000. (Tuve muchos iguales, la importación was real) El contraste entre Buffy y Dawn está en los detalles. Dawn es glitter, adolescencia tardía, inocencia en peligro. Sus collares son de plástico, de colores. Es todo lo que Buffy ya no puede ser.
Willow usa una pulsera naranja igual a la que yo tenía. Ahí aparece la nostalgia personal.
Buffy, en cambio, usa aros de argolla y joyas más “adultas”. Marca su pasaje definitivo a otro tipo de femineidad. Ya no hay juego en su estética: hay peso, hay exigencia.
En el capítulo del cumpleaños de Tara aparece como prima Amy Adams! Los detalles no están solo en la estética, esta serie tenía presupuesto y tenía buen gusto.
Spike está enamorado de Buffy? Enemies to lovers? Juanita Groisman would have loved Buffy in the 90’s. (Y ahora lo entiendo, es merca total)
La familia de Tara quiere “controlar su problema”, en referencia a su parte demoníaca. Clarísima metáfora del lesbianismo. Una de las escenas más dolorosas y potentes de la temporada. La vergüenza familiar, la patologización del deseo, el intento de “normalizar” lo que no encaja. Pero la serie la defiende: Tara no es peligrosa, es libre. Y la eligen por eso.
El primer capítulo es durísimo. Ver el cuerpo de Buffy descompuesto es impactante. Me costó dormir.
¿Por qué dan por sentado que Buffy estaba en el infierno? Me di cuenta rápido que estaba en el cielo.
Es muy oscuro el hecho de que Buffy estaba en el cielo y la trajeron de vuelta. Es uno de los giros más crueles de la serie. Pero también el más brillante. Metáfora de la adultez: que te devuelvan a la vida cuando ya no querías estar. ¿La vida no es un regalo cruel cuando no podés desearla?
Capítulo 5: los geeks hacen referencia a The X Files. A esta altura ya siento que me hablan a mí. O tal vez simplemente conocían muy bien su audiencia. (Los geeks somos nosotros)
Los problemas de Willow con la magia están planteados exactamente como una adicción. “I know a guy who will blow your mind with his spells, and there are no side effects”, le dice Amy (la rata) en el capítulo 10. La metáfora es explícita y certera. La magia ya no es empoderamiento, es escape. Willow no puede parar. Busca el hechizo como se busca una dosis.
Me reí muchísimo en el capítulo 11 (o 12, es que maratoneo) cuando Buffy es invisible y está teniendo sexo con Spike. Entra Xander y Spike dice que estaba haciendo ejercicio. Casi muero de risa. Tuve que pausarla para reirme. Quiero el nombre de ese guionista. (Flaca, googleá)
Willow entra en withdrawal. Toma agua todo el tiempo para mostrarlo. Literalmente, síndrome de abstinencia. Pero lo muestran con cuidado. No es moralizante, es corporal. El cuerpo pide. Willow tiembla, se agarra, llora, se limpia. El deseo de control se le escapa por los dedos. Y eso es lo que la serie no deja de decir: el poder siempre tiene un costo.
Buffy es más grande que Jesús. (Para más sobre esto lean mi bibliografía extendida)
Y sí, por supuesto, soy Team Spike.