Los problemas del sueño y la edad
El sueño es una de las cosas más importantes que hacemos por nuestra salud. Con el paso de los años, los seres humanos experimentan cambios en su organismo y en su vida. Uno de esos cambios es la alteración del sueño que se produce con la edad, adquiriendo mayor dificultad para poder dormir.
Los mayores tardan más en dormirse y se despiertan con más facilidad que cuando son jóvenes. Tienen un sueño mucho más fragmentado a lo largo de la noche, sin conseguir un sueño profundo, por lo que al día siguiente no están descansados y tienden a tener pequeñas siestas a lo largo del día.
El sueño influye en la memoria, por lo que dormir adecuadamente es vital. Hay estudios que asocian un buen descanso a una mayor capacidad de retener información, algo básico en los mayores. Pero el dormir mal y poco no afecta solo a la memoria, sino que está demostrado que va más allá del malestar y somnolencia, sino que puede llegar a enfermedades cardiacas o mentales como depresión o cambios repentinos de humor.
Cuando una persona mayor, o cualquier persona, duerme mal, podría ser un síntoma de un problema mayor, como ansiedad o una enfermedad no diagnosticada. Con la edad se suman varios factores que pueden afectar el buen dormir.
Dormir está condicionado por el estilo de vida, la edad y la salud de cada persona. No todo el mundo necesita dormir lo mismo.
La edad y el ritmo de vida de cada persona se sitúan como los dos factores más importantes en este sentido. De ahí que el número de horas de sueño puede variar de un individuo a otro.
La 'National Sleep Foundation' (o Fundación Nacional del Sueño) es un instituto de investigación estadounidense que estudia cómo mejorar la salud y el bienestar de las personas a través del sueño. Esta organización asegura que hay que dormir un mínimo de horas en función de la edad de cada uno.
Los cambios del sueño en personas mayores.
El insomnio es uno de los problemas más comunes en las personas de edad avanzada.
También se pueden presentar otros trastornos del sueño, por ejemplo síndrome de las piernas inquietas, narcolepsia o hipersomnio.
La apnea del sueño, una afección en la que la respiración se detiene por un tiempo durante el sueño, puede causar problemas graves.
Mientras el insomnio en una persona joven se caracteriza por la dificultad en iniciar el sueño, en las personas mayores éste se caracteriza por despertares frecuentes, dificultad en volver a conciliar el sueño, junto con despertares muy tempranos.
Causas frecuentes de problemas de sueño
• Enfermedades físicas derivadas de la edad, como aquellas productoras de dolor que interfieren con un adecuado sueño.
• Efectos secundarios por medicamentos administrados para tratar otras dolencias (por ejemplo, diuréticos empleados para regular la presión arterial pueden provocar despertares nocturnos y urgencia urinaria).
• Alteración del ritmo vigilia-sueño o ritmo circadiano
• Inicio de vida sedentaria.
• Disminución de actividad y responsabilidades.
• Mayores preocupaciones (financieras, de salud, hijos y nietos).
• Aumento de problemas emocionales (ansiedad, estrés y depresión).
• Desconocimiento del cambio de patrón de sueño por la edad, de carácter no patológico: generación de expectativas de mantenimiento de sueño irreal.
• Mayor incidencia y menor facilidad para manejar y tratarse trastornos emocionales como Ansiedad y Depresión.
· Dormir mal en esta etapa puede afectar la memoria, la concentración y el ánimo, lo que disminuye el rendimiento intelectual y físico.
Los especialistas suelen ofrecer algunos consejos y recomendaciones para dormir las horas adecuadas según la franja de edad. Lo más aconsejable es tratar de mantener un horario de sueño equilibrado, incluso los fines de semana. Además, hay que practicar una rutina para dormir relajado y hacer ejercicio físico a diario.
Lo primero se puede conseguir habilitando unas condiciones ideales para el sueño.
· Establecer un horario y rutina para el sueño. Se debe tratar de dormir y levantarse siempre a la misma hora. Además, se recomienda evitar las siestas al final de la tarde o cuando esté cerca de anochecer y se debe procurar que éstas no duren más de 20-30 minutos.
· Tomarse unos minutos antes de acostarse para relajarse. Por ejemplo, se puede ver un poco de televisión, leer un libro, escuchar música suave o darse un baño.
· Se debe mantener el dormitorio oscuro, silencioso y a una temperatura agradable. Desconectar el televisor, los dispositivos móviles y los relojes. Sin embargo, es recomendable tener cerca una buena lámpara de noche que se pueda encender fácilmente por si necesita levantarse.
· Es muy importante tener un colchón y almohada cómodos y ergonómicos. Se deben evitar las alfombras sueltas para no tener tropiezos. Por otra parte, en caso de dormir con una almohada eléctrica, no se olvide de apagarla antes de dormirse.
· Mantener una rutina de actividad física al menos 30 minutos diarios, pero evitar el ejercicio 3 horas antes de acostarse a dormir.
· Evitar comidas pesadas y en grandes cantidades, así como el consumo de cafeína, al menos dos horas antes de dormir. Además, de debe reducir el consumo de bebidas durante la noche para evitar despertarse para ir al baño. Sin embargo, se puede tener un vaso de agua cerca de la cama por si se despierta con sed y beber unos pocos bocados.
Los beneficios de dormir bien
Dormir las horas recomendadas tiene numerosos efectos positivos para el organismo. Se incrementa la creatividad y la memoria funciona a la perfección. Esto se consigue gracias a que el cerebro ha descansado lo suficiente.
Ayuda a tener mayor concentración, creatividad, a retener información, así como a aumentar la productividad. Una noche de descanso reparador también mantiene controlados los efectos de la depresión, los problemas cardíacos y protege el sistema inmunológico.
En conclusión no dormir el tiempo suficiente puede tener efectos negativos en nuestra
salud física y mental. No solamente importa la cantidad de tiempo que pasamos durmiendo, también es importante la calidad del sueño. Cuando el sueño es interrumpido o acortado, puede que no hayamos pasado suficiente tiempo en determinadas etapas del sueño. En otras palabras, lo bien que hayas descansado y lo bien que funciones al día siguiente dependerá del tiempo total que hayas dormido.
Necesitamos dormir para pensar claramente, reaccionar rápido y asentar nuestra memoria. De hecho, los procesos del cerebro que nos ayudan a aprender y recordar son especialmente activos mientras dormimos.
Restar tan solo una hora de sueño puede hacer que sea difícil concentrarse al día siguiente y enlentecer tu tiempo de respuesta. Esto puede dar lugar a bajo rendimiento en el trabajo o la escuela y mayor riesgo de sufrir accidentes de tráfico.
El sueño también afecta al estado de ánimo. Si no dormimos suficiente estaremos más irritables y eso afectará a nuestro comportamiento y relaciones. La gente con falta crónica de sueño tiene más probabilidades de tener depresión.
Dormir es importante para una buena salud. No dormir suficiente o tener una mala calidad de sueño, incrementa el riesgo de hipertensión, enfermedad cardíaca y otras enfermedades.
Además, durante el sueño, nuestro cuerpo produce determinadas hormonas; por ejemplo, dormir profundamente desencadena mayor liberación de hormona de crecimiento. Otros tipos de hormonas se liberan durante el sueño para ayudar a combatir las infecciones. Por eso dormir bien ayuda a evitar enfermedades y mantenerte sano.