Adjetivos...
Les juro amigos míos que lo que siento por la musa se escapa de este mundo, decir que la amo es decir que por ella tengo un sentimiento muy mal gastado, en estas épocas dónde el amor es tan disoluto y a cualquiera y en cualquier tiempo "amas", decir es una irreverencia, quizá lo digo por protocolo, pero es indescriptible esta emoción, imposible llenarme de adjetivos y cincelar con palabras lo que por ella siento. La quiero como se quiere lo necesario en el mundo. La adoro porque profeso lo que por ella siento, cual fiel creyente de su propia religión. La atesoro como la riqueza más maravillosa que habita sobre la faz terrestre. La admiro como se admira al más grande artista, como una personalidad digna de imitar por su nobleza, sencillez, compasión, fortaleza y ternura en la vida, aún cuando no siempre le va bien. La amo, con el amor de un padre que cuida a su niña, con el amor de un novio que trata de conquistarla todos los días, con el amor de un amante que disfruta de hacerla sonreír, de estremecer su piel, de brindarle calor, la amo y no puedo asegurar que sea siempre porque muchas cosas pueden acontecer que paradojicamente vuelvan mundano lo que es metafísico y todo acabe, pero la amo aquí y ahora, con mis limitaciones de hombre, y si he de decirle que provoca en mi, mi metáfora favorita es que me pierde, porque usted señorita, bella musa, es mi laberinto de emociones...













