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Ma arreglao el bingo 🖕😒
Streamer desafía a Square Enix: trampa en vivo en Final Fantasy XIV sin consecuencias
Un caso de trampa descarada en los MMORPG La comunidad de Final Fantasy XIV ha sido testigo de un incidente que ha reavivado el debate sobre la trampa en los juegos multijugador masivos. Un streamer conocido como damianicus, que utiliza el personaje Eli Blue, ha estado transmitiendo en vivo sus partidas de PvP en Twitch haciendo trampa de manera abierta. En las imágenes se le ve utilizando un…
Anoche estuve a punto de morir
Ayer fui al Estadio a ver Uruguay femenino vs Chile. Una persona me dijo para ir después a su casa, y ahí empezó mi dilema psiquiátrico: sentí un extraño frío que me recorrió toda la espalda, entonces me asaltó un profundo temor, coincidía con que ayer era la última noche del Clash y algo atávico se despertó en mí, alguna creencia de la época de las cavernas o yo qué sé. Me asustó la posibilidad de que por algún tipo de simbiosis rara de universos exóticos y macumbas cósmicas la última noche del Clash terminara siendo también mi última noche, que alguien me apuñale o me pegue un tiro, no en el Clash, fuera, en cualquier parte del mundo hostil, era mucho margen para no tenerlo en cuenta. Hasta donde sé nadie me busca para eso, y no tenía ningún miedo de ir al partido y volver porque eso ya estaba escrito en mi destino (?). El miedo era si seguía viaje yendo a lo de esta persona, corriéndome del plan original que escribí hace meses cuando supe del partido y decidí estar ahí, una tentación sospechosa que claramente tenía la silueta de una oscura trampa fatal. Porque si iba a lo de esta persona me volvía tarde, como cualquier noche, como cuando voy al Clash. Pero ¿Hacer eso la última noche del Clash? Salir era una locura, había una simetría ahí que no me gustaba nada, olía a muerte. Entendí que realmente sin ninguna duda tal vez fuera mi última noche si decidía correr el riesgo. No sabía de qué tamaño era el riesgo pero no tenía ninguna duda de que HABÍA RIESGO. Le conté todo esto a Joe, su respuesta fue “ay no, seguro que morís, de forma lenta”. Además ¿Cómo le explicaba todo esto a la persona que me invitó sin que se diera cuenta de que estoy loco? Imposible. Como ven estoy vivo, porque no seguí ningún viaje después de ver fútbol, volví a casa y me encerré bajo setecientas llaves. Pesó mucho que perdimos 1-3 y no me quedaron ganas de nada después del partido. Ni siquiera de morir.
Acostumbradoalfindelmundolandia: http://linktr.ee/acostumbradoalfindelmundo
De la Espriella: 62 % de sus cinco millones de firmas no fue avalado
Cecilia Orozco Tascón, 11 de febrero de 2026
La información precisa sobre lo que ocurre en el intrincado universo de los candidatos presidenciales que pretenden participar en la próxima contienda electoral, gracias al respaldo “popular” que habrían obtenido con las firmas de 650 mil votantes o un número superior a esa base, es absolutamente relevante para el grueso de los colombianos que queremos incidir en la escogencia del próximo jefe de Estado. Pero, a hoy, a escasos 24 días de la realización de las consultas en las que participarán varios aspirantes apoyados por “grupos significativos de ciudadanos” (y apenas a tres meses de la primera vuelta), desconocemos cómo aquellos autopostulados a la Presidencia lograron el milagro de convencer a más de medio millón de personas de estampar su rúbrica de supuesta adhesión a sus campañas: ¿cómo llegaron a esa cifra? ¿Cuántos recolectores humanos o empresas de autógrafos contrataron? ¿Cuánto les pagaron y cuál es el origen de los dineros? ¿Cuáles incentivos les ofrecieron a los firmantes para que aceptaran secundar a uno, dos, tres o más candidatos (puesto que la norma permite que los mismos nombres y apellidos figuren, simultáneamente, en N número de formularios)? ¿Cuántas rúbricas se repiten en las planillas y cuáles son los favorecidos con esa reincidencia?
La Registraduría afirmó que 21 ó 22 aspirantes entregaron formularios con la disparatada suma total de 28 millones de firmas. A mediados de enero pasado, también aseguró que después del uso de herramientas tecnológicas y de revisiones legales, solo 14 ó 15 precandidatos pasaron el umbral requerido (ver). Pero, ¡hasta ahí! Nada más. Omite, de este modo, detalles que los electores tenemos derecho a saber. ¿Por qué no ha publicado cuántas grafías, de las entregadas por cada uno de los postulados presidenciales, pasaron la prueba de validez? Así mismo, ¿por cuál motivo no ha divulgado cuántas fueron invalidadas y por cuáles razones? Solicité telefónicamente a un funcionario de esa entidad las actas en que constan tales resultados. Él consultó a sus superiores, pero, poco después, me contestó que mi requerimiento había sido negado “¿Por qué?”, pregunté. “Que se sepa, no existe reserva de ley sobre datos que reflejen el desempeño de las campañas durante la recolección de avales ciudadanos para una candidatura presidencial”, añadí. No recibí explicación alguna. En consecuencia, utilicé dos rutas: la búsqueda, por mis propios medios, de la información que deseaba obtener, de un lado; y la solicitud formal de la misma, del otro: hace dos días le allegué un derecho de petición al Registrador Nacional, Hernán Penagos. Todavía no responde, pero tiene plazo legal vigente para cumplirlo.
En el entretanto, conseguí un documento que ratifica la importancia que contienen para los votantes las notas que pedí. En este caso particular, porque con el certificado que tengo en mi poder y de cuya autenticidad existe prueba, es posible caracterizar la campaña de un candidato que podría ser elegido presidente de la República, si nos atenemos a los guarismos de encuestas recientes y al enorme número de firmas que, con mucha bulla mediática, entregó dicho aspirante a la Registraduría, bajo el supuesto de que la abultada cifra evidenciaría su fortaleza popular. Abelardo de la Espriella y sus estrategas difundieron en prensa, redes, bodegas y cuentas creadas para sus efectos, la cifra de apoyos que acumularon y entregaron a la entidad que preside las elecciones: 5 millones, publicaron unos; más de 4 millones, 800 mil, aseveraron los más parcos (ver). Pero, en todo caso, con signos de admiración: “Se trata de un hito (…) significativo en la historia política (...) [de] una cifra reunida (…) sin maquinaria que supera ampliamente el umbral exigido y confirma la magnitud del respaldo nacional al proyecto que encarna la defensa de la República”, dijo el candidato (https://www.instagram.com/reel/DR2mbb1EUEU/). Vamos con el resultado real del examen oficial que la Registraduría no quiere que conozcamos y que se encuentra en el documento “Investigación 44” del informe técnico constatado por la funcionaria Martha Lucía Isaza Rodríguez, coordinadora del Grupo Verificación por Firmas de esa entidad:
“Total de registros analizados” (entregados por De la Espriella): 5 millones, 79 mil (incluye 159.700 formularios con renglones en blanco que fueron invalidados). Total de “apoyos válidos”: 1 millón, 978 mil, 108 (firmas)”. Hablando en plata blanca, el impulso quinto-millonario para el candidato en cuestión, fue reducido a cerca de un 38 % de la cifra inicial: pobre final puesto que, ni siquiera, alcanza la mitad de los números que, falsamente, se siguen divulgando en redes interesadas (ver). Otros guarismos que derivan de la revisión de los formularios de esa campaña muestran la falta de rigor de sus operadores o la intención de inflarlos, seguramente para ampliar sus efectos políticos: “datos (que) no corresponden”: 1 millón, 437.677. “Datos no ANI”, es decir, que no se encuentran en el Archivo Nacional de Identificación: 1 millón, 25 mil, 663 firmas. “Registro duplicado” (de la misma firma): 273 mil, 211. “Datos ilegibles”: 152 mil, 028. Se achica el espécimen mayor de los felinos y su dimensión queda reducida a la de un “cachorro”, como ha dado en calificarlo el columnista Ramiro Bejarano.
Entre paréntesis I.- Me abstengo de publicar el documento de resultados aludidos para proteger a mis fuentes.
Entre paréntesis II.- Subsisten dos grandes preguntas que le hago, comedidamente, al doctor Hernán Penagos: 1. ¿Por qué mantiene en reserva los análisis de las firmas de cada uno de los 14 ó 15 candidatos avalados por esa vía popular? 2. Con su secretismo, ¿favorece a una o varias campañas presidenciales o perjudica a otra u otras?
Fuente: De la Espriella: 62 % de sus cinco millones de firmas no fue avalado | EL ESPECTADOR

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