Calles conocidas
Abrir los ojos, despertar con la añoranza de lo ocurrido en una aventura onírica, pasa en contadas veces, no todo lo que se sueña se recuerda, pero durante épocas los sueños recurrentes iban encaminados al mismo tema, la universidad. Siempre ocurría lo mismo, una angustia por entregar un trabajo pendiente o por estudiar para un parcial fundamental con el objetivo de ganar alguna materia, al final uno nunca podía saber cuál era esa asignatura pendiente, pero era segura esa necesidad de terminar lo que había quedado aplazado.
El sueño universitario o colegial no es algo extraño, me ha tocado ver hilos en Twitter con cientos de trinos de personas que siguen soñando esta vivencia, donde siempre queda alguna obligación pendiente para graduarse o avanzar en un tema específico. En mi caso hubo unos años posuniversidad que me pasaba, y era normal tener estos sueños varias veces por semana, pero hace unos días ocurrió un sueño que no tenía que ver con el afán por estudiar para un parcial, fue un sueño universitario nostálgico.
En ese sueño recorría las calles aledañas de la universidad, veía antiguos compañeros y dentro de ese sueño reflexionaba sobre las últimas vivencias antes de nunca volver como estudiante. Caminaba por esas lomas y la avenida donde muchos amigos vivieron, recordé la tranquilidad mental durante esos años, además de esa sensación de emoción de pensar en el futuro, que para esos días era más iluminado, nada que ver con lo sombrío que sería en algunos años venideros.
Fue una despedida de la universidad, de la zona y fundamentalmente de algunos amigos de esa etapa, la realidad es similar, porque muchos de los buenos amigos de aquellos años ya no están presentes en la cotidianidad, sólo habitan en rincones perdidos de la mente, siguen ahí como en un universo paralelo y distante, en el bucle de frases que se quedaron guardadas desde aquellos años.













