El corazon de las cartas, “el truco revelado”
Si alguna vez vieron la serie o jugaron el juego de cartas Yu-Gi-Oh! de seguro les sonará la frase “confía en el corazón de las cartas”.
Justo antes de extraer una carta de la baraja cuando más cuesta arriba teníamos el duelo y nuestra única esperanza era sacar del mazo la carta adecuada para voltear la situación, como una solución épica y de absoluto revulsivo para la partida, nos encomendábamos a la más que conocida frase “ confío en el corazón de las cartas” con toda la fe y nuestras esperanzas puestas en que esa carta, como sucedía en el anime y en el manga original de Yu-Gi-Oh! Duel monster, nos sacara del apuro. Pues bien, seguramente entre risas, con la mirada de aquel que observa recargando su mofa incrédulo ante la “insensatez” de hacer referencia a esta frase; más de una vez con la carta tomada, mostraste una sonrisa, te llenaste de confianza y lograste remontar una partida que solo esa carta podía lograr…
¿Suerte?, ¿Casualidad?, ¿El destino?.
Muchas preguntas asaltaran la mente de quienes presencien el acto y no encontraran formula que les lleve a asimilar como en ese momento con todo perdido, del mazo, aquel que iba a perder extrajo la solución y dejo una mueca imborrable en el rostro de todos. Sin duda la magia esta ahí, pero y si les digo que el corazón de las cartas era real. Que el jugador tras poner su mano sobre el mazo hallaba la solución y resolvía el acertijo... Y si les digo que esta técnica de adivinación esta fuera de toda trampa y es completamente legal, tan solo un fenómeno, una genialidad que los creadores del juego han echo posible (conscientes o no) totalmente ligado a la frase más emblemática de la serie capaz de recrear una escena impredecible. ¿Me creerían?, pensaras que he enloquecido...
Te voy a explicar como y porque, sabía que carta me iba a tocar.
No hay trampa pero si cartón. El truco no implica ningún tipo de manipulación que altere el estado natural de la carta original para ser predicha, como he dicho antes, es una “genialidad” de los creadores del juego y lo explicare poniendo de manifiesto otra de las frases más sonadas en la primera temporada de Yu-Gi-Oh!
“algo que no puedes ver, pero que puedes ver”.
Porque es así como te encuentras justo antes del momento en que el “corazón de las cartas” se manifiesta para que todo el peso de la partida caiga sobre tu adversario en forma de derrota... Mirando tu mazo con la carta superior cara abajo ocultando su identidad, es aquí, colocamos la mano sobre el mazo... y zas!. Un chispazo, lo sabes, ya la estas viendo y sin embargo aún no volteaste la carta.
La rareza. Las cartas de Yu-Gi-Oh! Están divididas en rarezas de varios tipos que otorgan brillos a diferentes partes de la carta, bien sea el nombre, la ilustración o incluso toda la carta. Al poner tu mano en contacto con las cartas mas brillantes de tu baraja justo antes de extraerla podrás diferenciar la rigidez que el brillo otorga a las cartas de mayor rareza del resto de comunes, así de sencillo. A partir de ese momento ya sabemos lo que va a pasar pero fíjate, ¿que paradoja no? como el collector y el jugador se repelen bajo la brillantez circunstancial que conecta la ficción con la realdad.
Porque para destacar un presente, para el chispazo debemos de estar seguros de la diferencia, lo cual implica a conciencia una metriculosa distribución de rarezas que permita la distinción y para esto necesitamos que el mazo brille lo menos posible... Como estrategia esta propuesta apuesta por la diversidad de rarezas y sorprende, como algo que a priori incrementa el valor de la carta y del mazo en sí, en grandes cantidades te privará de ir un paso por delante. Al menos en tomar conciencia de lo que está por venir.
Una buena distribución de rarezas puede darte el lujo de dejar con cara de tonto a todo el mundo. Visto así, la gran mayoría de jugadores con los que siempre me topé optaban por tener el mayor número de rarezas dentro de su mazo y eran incapaces de saber que carta les iba a tocar fruto de la codicia de querer fardar enseñando las cartas más caras y raras del mercado. Sin embargo, un humilde chico de barrio con una baraja repleta de comunes pero con una carta ultra rara podía encontrar esta situación excepcional.
¿Y tu? ¿Crees en el corazón de las cartas?
















