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@blackmoonxx300

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Holy fuck I didn’t ask to be a sobbing mess but here we are I guess
@clonesome @rowdyhooliganism @mauriel676 @happily-morgan
HERMOSOSOSOSOSOSO <3
Okay, so a lot of things happened this chapter. (And no there wasn’t a flashback to this kiss here so idk if we’ll get it.) I’m actually a little shocked Neji told Lilina he kissed Nisaka but I’m more surprised that he acknowledged how wrong it was for him to do that. He’s not upset because Nisaka hit him, he’s upset because he’s recognized that he hurt Nisaka in the worst way possible and has been hurting him for the entirety of their friendship. And it’s really breaking him apart. I wonder where this new development will go.
Also, please let us see what’s happening with Nisaka;;;;;
D: Estoy igual de sorprendida D: ¿Qué está pasando? D:
Acaso #TeamNisaka se volvió ¿canon? Bueno, eso sería mucho pedir. Neji ha estado... de alguna manera jugando tanto con lilina como con Misaki, puesto que a pesar que dice gustar de Misaki él besa a Lilina en varias oportunidades :v
Además, acepta que ha herido todo este tiempo a Nisaka con su amistad... ¿Será que lo dejará ser “libre”? La necesidad de no dejarlo ir es rara, es como si no tuviera amigos y, bueno, en teoría Nisaka es el más cercano a él... Bueno, aquí tenemos 2 opciones... o Neji toma a Nisaka como un pretendiente al igual que con Lilina y Misaki o lo aleja, por el bien de ambos.
Sabemos que al final, sea cual sea la decisión, ellos volverán a ser amigos o al menos su relación ya no será tan lejana como ahora que están separados por los sentimientos del peli morado... y lo sabemos por el capítulo de 10 años en el futuro, dónde Nisaka le dice a su sobrina que le pida consejos a su “Tío Neji”.
¡DEOS QUE SERÁ QUE SERÁ! D’:
¡FELIZ HALLOWEEN 2018 <3 !
Les dejo este fan art de mi ship crack favorita de #InazumaElevenOrionNoKokuin C: <3

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Chapter869: Zorobin and Luffy-Nami
Chapter 869 was very controversial, due to the scene between Sanji and Nami, mistakenly considered as a possibility that the Sanji-Nami couple is the real one; but that is not the case. We will speak after about this, here. First, let’s see the cover of the episode: the woman on the right is the only woman present, and she has a skirt similar to Robin’s skirt at Dressrosa. Also,she is the only one having two flowers on her poncho: the flower is Robin’s symbol and 2 is Zoro’s number. It is also to be remembered that Bartolomeo, with his green hair and the fact of being the second in Luffy’s fleet (the first is obviously the straw hat crew), is a reference hidden to Zoro.
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Sanji podría estar distante porque Nami le juro que jamás olvidaría su traición :O Me pregunto, ¿cómo será su relación a partir de ahora? D:
Recién llegados de trabajar, una pareja de novios entró sin siquiera saludarse como es debido hasta su habitación para tirarse en la comodidad de su bella y suave cama, quedándose profundamente dormidos hasta el día siguiente.
Recibiendo los primeros rayos del sol, Tweek Tweak se remueve entre las sábanas hasta despertar. Acomodado boca abajo y sin recordar cómo llegó a ponerse el pijama.
Desvió su mirada hasta chocarse con unos profundos ojos azules como el cielo que empezaba a despejarse.
– Buenos días, amor –saludó, el rubio. – ¿Qué tanto me ves? –se sonrojó ante la penetrante mirada contraria.
– Me he dado cuenta de que… –lo escaneó con la mirada. – Dormido en esa posición me dejas ver tu hermoso trasero –llevó una mano hacia los muslos ajenos y los acarició. – Me excita –sonrió.
El blondo soltó un ligero grito de vergüenza y se escondió en su almohada.
Stanley Marsh sonrió al ver lo tierno que era su novio. Le besó los cabellos y recién le respondió el saludo de buenos días.
Tweek levantó la mirada para ver a su sonriente chico verlo con lujuria. Volvió a ocultar su sonrojado rostro, mientras que su pareja le tomó de la mano para guiarlo hasta su parte baja.
– ¡Aaagh! –se levantó de la impresión, liberando su mano en el proceso. – ¡Es-Estás duro! –gritó.
Marsh asintió e hizo una mueca de perrito suplicando. El rubio miró con vergüenza la erección que empezaba a notarse entre las sábanas. Su chico era un pervertido, pero él no se quedaba atrás. Regresó su mano hacia la entrepierna ajena y la apretó ligeramente, logrando sacarle un suspiro al pelinegro.
– Travieso~ –sonrió, acercándose a su blondo para besarlo. Siendo correspondido en el acto.
El beso comenzó despacio. Hace días que no tenían tiempo para sentirse, por lo que querían saborear y memorizar los labios ajenos. Stanley le fue quitando con calma la camisa del pijama, mientras Tweek le acariciaba los cabellos negros. Marsh acostó a su rubio y se posicionó encima de él.
Se miraron unos segundos y se dieron pequeños besos. Stan recorrió con su lengua todo el pecho descubierto de su rubio, quien trataba de controlar sus gemidos.
– Precioso, vivimos solos. Nadie más va a escuchar tus hermosos gemidos –le besó en la nariz y regresó sus labios hacia los pezones contrarios.
Avergonzado, se permitió gemir sin control. Pasando sus manos por los cabellos negros para jalarlos y desordenarlos.
– S-S-Staan… –arqueó la espalda y señaló la incomodidad en su entrepierna.
Stanley sonrió y de un solo jalón le quitó el short al rubio. Pequeñas manchas moradas se podían observar entre sus piernas. Los moretones perdían su color. Relamió sus labios y metió la erección en su boca sin previo aviso. Logrando escuchar el gemido más placentero hasta el momento.
Lamió todo la base del miembro erecto y le dejó el resto a su mano, le encantaba dejar marcas en la terciopelada piel de Tweek y no le gustaba que se le borraran. Era una clara muestra de que el trabajo y los estudios no les daban tiempo para amarse. Recordó que las últimas semanas habían estado tan metidos en sus deberes que solo llegaban a dormir.
A veces tomaban desayuno, a veces no. Hablaban por mensaje en sus horas libres y ya ni visitaban a sus padres juntos. Odiaba ser residente en la veterinaria del pueblo, eran unos explotadores que no pagan bien, pero Tweek siempre lo reconfortaba y le daba ánimos para seguir sus sueños. El rubio tampoco la tenía fácil, trabajaba y estudiaba al mismo tiempo; y encima tenía que ayudar en la cafetería de sus padres.
Sonrió y después de morder lo suficientemente fuerte para dejar marcas duraderas y que la erección llegara a su primer final, subió hasta los labios de su sexy novio y lo besó con desesperación, recibiendo la misma pasión.
Sin dejar de besarlo y morderlo, Stan se sacó el pijama con rapidez y se posicionó adecuadamente en la entrada de su rubio.
– ¿Listo? –le besó la frente.
– Más que nunca… –pasó sus manos por el cuello ajeno y junto sus frentes. – Fóllame, Stanley –comenzó un nuevo beso, más hambriento que el anterior.
A Marsh le encantaba que Tweek perdiera el control cuando hacían el amor. Y más, cuándo a su paranoico enamorado le daba por dejarse tomar sin previa preparación. Lo dejaba muy adolorido, pero lo hacía llegar al orgasmo muchas más veces.
La cama rechinaba cada vez más fuerte, Tweek soltó un par de orgasmos más al sentirse lleno y sintiendo como era masturbado por su chico.
Gritando por la fricción que hacia el miembro en su interior, Tweek también aprovechaba para marcar a su pelinegro. Clavó sus uñas en la espalda del contrario y dejó varios arañazos, aparte de diversos chupetones en el cuello.
Stan volteó boca abajo a Tweek y siguió embistiendo sin descanso al rubio, mientras le daba nalgadas y gritaba su nombre.
– Aghhh, Stan~ –gimió, aferrándose a las almohadas. – Te amo –gritó, sintiendo como se venía y soltaba un cuarto orgasmo.
– Ngh… yo más –contestó, el pelinegro. Corriéndose dentro de su amante, mordiéndole el cuello como ultima marca.
Stanley salió con cuidado de su rubio y se abrazó a él. Tweek acarició desde su posición el cabello negro de su novio.
– ¡Agh! Debería tomar una ducha antes de que no pueda pararme –suspiró, agobiado.
– Jum… tienes razón, te ayudaré –besó las mejillas ajenas y se levantó para cargar entre sus brazos al rubio.
– ¡Gahh! ¡De-Despacio! –se aferró al cuello contrario.
Marsh sonrió y asintió con la cabeza, caminando hasta el baño que se encontraba frente a la habitación. Salieron desnudos hasta su destino, despreocupados de que nadie los viera.
El pelinegro dejó correr el agua en la bañera.
– Me has dejado más marcas de lo habitual… ¿Algún motivo en especial? –preguntó sonriente, mirando a su novio desde el espejo.
– Mmm… ¡ahg! No… solo… te extrañe mucho –tapó su vergüenza con las manos. – Las últimas se-semanas… hemos estado ocupados y… ahg… –suspiró. – No quiero que te olvides de mí –se sonrojó.
El pelinegro no pudo evitar soltar una pequeña risa ante la confesión del rubio.
– ¡Ahhgg! ¡¿De qué te-te ríes!? –gritó enojado, haciendo un mohín de disgusto.
– Perdón, precioso… pero me pareció tierno y algo tonto… –llevó sus manos frías a las mejillas sonrojadas de Tweak. – Jamás te voy a olvidar… Vivimos juntos, Tweek… hablamos por mensaje… a veces, por video llamada… No dejo de pensar en ti, dulzura –le besó la nariz y lo cargó para meterse juntos al baño.
El cuerpo del blondo descansaba en el pecho de Marsh.
Tweek entrelazó sus dedos con los contrarios y los besó.
– Espero salgamos pronto de vacaciones –sonrió para su chico, quien le devolvió la sonrisa.
– Espero lo mismo –lo abrazó y besó tiernamente, mientras empezaban a jabonarse entre ellos.
Stan ayudó al rubio con su espalda y cabello, para luego cambiar de posición y Tweek pudiera hacer lo mismo.
– Es domingo… podríamos comer fuera, ¿no crees? –sugirió, Marsh. Recibiendo una respuesta afirmativa y emocionada. – Perfecto, entonces llamaré para reservar una mesa en el restaurant más cercano –besó despacio a su chico y terminó de bañarse rápidamente. – Tómate tu tiempo, bonito. Iré a llamar –lo besó de nuevo otra y una última vez para recordar los adictivos besos de su chico.
– Te amo, Stanley –le dedicó una sonrisa sincera y perfecta. La misma que Marsh desea tanto proteger.
– Y yo más a ti, lindo –le guiñó el ojo y salió del baño camino a su cuarto.
– Billy, hasta que por fin te desocupas –esa voz y ese nombre hicieron temblar al pelinegro. Quien permaneció parado frente a su abuelo, sorprendido y desnudo.
– ¡Aaah! –dio un grito horrorizado y se metió de nuevo al baño.
Tweek, quien lo había escuchado, se levantó rápidamente del baño y corrió hasta su novio para asegurarse de que estuviera bien.
– ¡Aggh! ¿Qué pasa? ¿Es el gobierno que viene a matarnos? –gritó preocupado y alterado, siendo abrazado por Stan para darle tranquilidad.
– Amor, ya habíamos hablado de eso… el gobierno no nos odia, ni nos matara –suspiró. – Es mi abuelo… –rodó los ojos. – ¡¿Qué haces aquí y cómo entraste?! –gritó preocupado y ansioso, sosteniendo la mano de su novio con firmeza para darle seguridad.
El abuelo le explica que hace unos días, Sharon encontró las llaves del departamento que se le perdieron a Stan el día que fueron a visitarlos. De eso, habían pasado ya meses. Amablemente, la señora Marsh les había encargado la misión de entregarle la llave a su adorado hijo.
– Oh… Espera… ¿Les había encargado? ¿A ti y a quién más…? –preguntó inseguro de querer saber la respuesta.
– Pues a tu hermana y a mí –contestó, como si fuera lo más obvio del mundo.
Tweek se llevó su mano libre a los labios, que permanecían abiertos por la sorpresa. – ¿De-Desde qué hora están aquí? –preguntó preocupado el rubio.
– Estúpidos mojones, estamos desde temprano aquí –el pelinegro reconoció aquella voz como la más terrorífica y peligrosa. – El abuelo no quería que los interrumpiera, pero me vale mierda. Salgan ya. –ordenó, haciendo temblar a su hermano menor.
Tweak sonrió y abrazó a su tembloroso novio para ser esta vez él quien le diera ánimos. Prometiéndole que no dejaría que su hermana mayor abuse de él como lo hacía de pequeño. Stan agradeció la promesa y la preocupación.
Les pidieron a los Marsh que esperaran en la sala unos minutos más, mientras ellos se cambiaban a la velocidad de la luz. Tratando de tapar las evidencias de su perversión.
Pasaron alrededor de 15 minutos, Shelly y el abuelo se encontraban viendo televisión en la pequeña sala del departamento. La castaña estaba aburrida y enojada de esperar; y el abuelo quería tirarse del séptimo piso en el que se encontraban.
– Disculpen la demora… –El menor de los Marsh y su novio, aparecieron frente a las inesperadas y nada deseadas visitas. Ambos con chalinas en el cuello.
– Oh, Billy… no hace nada de frío como para que uses esas porquerías –se quejó el abuelo.
– Estúpidos, se demoraron demasiado –se levantó, dispuesta a hacerle algo a su hermano.
– ¡Aggh! ¡Gracias por venir a dejarnos las llaves! –se apresuró, Tweek; posicionándose entre los hermanos. –De-Debieron enviarlas por correo… –sonrió, tratando de disimular su nerviosismo.
Shelly gruñó ante lo dicho y comentó que fue tanta la insistencia de su madre que no tuvieron de otra que venir a dejárselas personalmente.
– Quiere que le contemos cómo viven y si se alimentan adecuadamente –rodó los ojos. – A mí me vale mierda si se mueren, pero nos convenció al decirnos que nos daría dinero –se cruzó de brazos y se alzó de hombros.
La pareja se miró y sonrió. Ellos vivían muy bien. No había nada por lo qué quejarse, muy a parte de sus trabajos y estudios.
La hermana de Stan corroboró su labor tomando fotos por todos lados, excepto en el cuarto de los dueños del departamento.
– Es todo, mojones. Nos largamos –ayudó a su abuelo a empujar la silla de ruedas y se dirigieron a la salida.
– ¡Billy, sigue así! ¡Tener sexo matutino es la mejor forma de des-estresarse! –gritó, mientras salían del departamento.
Tweek y Stanley se miraron avergonzados, para luego empezar a reír. Se tiraron en el sofá y se abrazaron.
– ¿Te parece si cambiamos la cerradura de la entrada? –sugirió Marsh.
– Es la mejor idea que has tenido, amor –sonrió Tweak.
Y se quedaron sentados, abrazados y riendo de la vergüenza que habían pasado.
Una de mis ships SUPER MEGA CULPOSAS <3 En definitiva, mi segunda OTP <3

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Fanfic WinterIron de Terror
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Mordidas
Durante la secundaria, algunas cosas habían cambiado radicalmente para los jóvenes de South Park.
A diferencia de primaria, en secundaria era obligatorio el uso del uniforme. Las chicas usaban falda a cuadros naranjas con verde y una blusa blanca, mientras que los hombres pantalón del mismo color que la falda y camisa blanca.
Lo único que se había mantenido intacto fue la verdadera amistad entre amigos.
Stan seguía reuniéndose después de clases con Kyle, Eric y Kenny. Aunque estuvieran en diferentes clases, hacían algunas tareas que coincidían y estudiaban juntos para los exámenes. Al menos, aún se mantenían en el mismo grado, cosa que era un milagro para su rubio amigo.
Además, Wendy se hizo la presidenta del comité estudiantil. Peleando de vez en cuando con Cartman, quien siempre le daba la contra a la pelinegra.
La relación de Wendy y Stan se hizo más fuerte. Su noviazgo estaba intacto desde hace 2 años. La mayoría juraba que se casarían y Testaburger sería proclamada alcaldesa de la ciudad.
Y, de manera clandestina, Heidi y Kyle mantenían una relación amorosa. Stan y Wendy lo sabían y los apoyaban. Sabían que si Eric se enteraba, el judío moriría de manera sospechosa.
Por otro lado, Tucker y Tweak habían terminado su relación ni bien habían comenzado la secundaria. Estaban hartos de fingir.
Mientras que Craig mantenía cerca su grupo de amigos (Token y él iban en la misma clase, pero Clyde y Jimmy no pasaron la misma suerte.), Tweek se había vuelto más cercano a Wendy y Bebe, volviéndose los tres inseparables. Afortunadamente, compartían la misma clase.
Y fue durante el primer año, que la extraña amistad entre Tweek y Kenny nació. El mismo año que Butters decidiría irse a Canadá a estudiar la secundaria junto a su enamorada.
Al principio, terminaban trabajando juntos por tema de grupos. Kenneth sabía que si quería aprobar el año, debía juntarse con alumnos destacados. O sea, Wendy Testaburger. Y con ella, siempre estaría Bebe y, eventualmente, Tweek.
Aunque no pareciera, Tweek era realmente inteligente. Se concentraba en las lecturas y era, incluso, más rápido que Wendy para comprender los textos complejos en las clases de francés e historia universal.
Para los trabajos en pareja, Kenny escogía al rubio menor para hacer grupo. A veces, Tweak no entendía el interés tan inesperado de su compañero por hacer grupo con él. Pero con lo obvio que resultaba, terminó por darse cuenta. Y, aunque al principio le molestó, terminó por acostumbrarse a la presencia de McCormick.
Para segundo, los rubios volvieron a compartir salón. Volviéndose mucho más unidos. Aunque a veces, con pena, Tweek dejaba de lado a su compañero por sus mejores amigas. Kenny no parecía prestarle importancia, pero con el tiempo se sentía dejado de lado. Incluso estando también con Kyle, prefería pegarse al rubio adicto al café que a su pelirrojo amigo. Para suerte del mismo, que podía irse libremente con Heidi.
Por suerte, tercer año los volvió a unir.
–Admito que eres un suertudo –volteó su rostro para mirar a su compañero de atrás. –Siempre te toca con tus amigas –refiriéndose a Wendy y Bebe.
–Tengo mis influencias –sonrió divertido.
– Y podría ser que… ¿También me toque a mi contigo, gracias a tus influencias? –sonrió pícaro, acercando su mano a la mejilla contraria.
Tweek se sonrojó y desvió la mirada ante la sorpresa de su amigo.
Kenny sonrió triunfante.
– ¿Interrumpo su cortejo? –preguntó divertida, Testaburger. Logrando que el sonrojo del rubio menor se volviera más notorio y Kenny tosiera por la vergüenza.
El profesor entró al salón y todos guardaron asiento. Wendy les mandó una última mirada de diversión y regresó a su lugar, que era en la primera fila justo al medio del salón. Ambos rubios se mantenían pegados a la pared. A Bebe nunca le gustó ser primera, por lo que iba en la misma fila de Tweek y la misma columna de su mejor amiga. Le gustaba estar cerca de ambos.
Y, como siempre, las clases pasaron lentas y aburridas. E igual los días.
Hasta que algo medianamente interesante sucedió.
Llegó la hora del recreo y Wendy y Bebe cogieron de ambos brazos a su rubio amigo y lo llevaron a rastras hasta la azotea de la secundaria.
– ¿Y bien? ¿Qué te sucede? –preguntó preocupada la rubia. –Desde hace días que Kenneth y tú no se dirigen la palabra –torció los labios. – ¿Él hizo algo malo?
Tweek soltó aire con resignación. Negó con la cabeza.
–No lo sé –se sonrojó ligeramente. –Solo… yo… Jesucristo… –se dejó caer al suelo. –Esto es demasiada presión… –bufó.
Ambas amigas se miraron y suspiraron. Se sentaron frente a Tweek y le pidieron que por favor les cuente qué había sucedido.
Desde varios días que ningún rubio se dirigía la palabra y si en algún momento McCormick trató de acercarse, Tweek salía corriendo a cualquier dirección.
–Además no hace tanto frío para bufanda, Tweek –rodó los ojos, Bebe. –Quítatelo que verte me hace sentir más calor –trató de quitárselo, pero el rubio reaccionó mal. Quitándole con brusquedad la mano.
Ambas chicas se sorprendieron por lo agresivo que se había comportado su mejor amigo. Se miraron con complicidad y asintieron con la cabeza. Tweek temió por su integridad, tratando de salir corriendo. Sin embargo, terminó tirado en el suelo y con la bufanda lejos de su cuello.
Ambas chicas se mantuvieron en silencio.
Lo que tenía Tweek en el cuello eran claras marcas de mordidas. Una más grandes y moradas que otras.
¿Acaso McCormick había sido capaz de tremenda atrocidad? ¿Por eso Tweek huía del mujeriego de Kenneth?
Wendy frunció el ceño y no esperó a preguntar nada. Sabía que su amigo había sido cruelmente sometido por ese pervertido. Pero ya lo escucharía y lamentaría haberse metido con uno de los suyos.
Ambos rubios pudieron ver la ira en los ojos de su pelinegra compañera. Temiendo por la vida de Kenny.
– ¡Espera! ¡No sé qué estés pensando pero no es lo que te imaginas! –El cafeinómano cogió del brazo a su mejor amiga. –Yo… –sus mejillas y todo su rostro se tiñó de rojo. –Jesucristo… Fue mi culpa… –sus enormes ojos verdes se llenaron de lágrimas.
Testaburger trató de calmarse y se volvió a sentar. Como presidenta del comité estudiantil debía mantenerse firme y escuchar declaraciones antes de castig– actuar.
–Tranquilo, precioso –Bebe limpió las lágrimas de su amigo y le incitó a que les contará el porqué de esas marcas.
Tweek tomó una bocana de aire y comenzó su relato.
Estábamos haciendo el trabajo de lenguaje. Cada uno leía un libro para encontrar más información sobre la tarea. Hasta que Kenny comentó que había encontrado algo interesante. Supuse que era del trabajo, pero me equivoqué. No solo no había conseguido información para el deber, si no que ni siquiera estaba buscando. Todo el tiempo había estado en el celular mirando quién sabe qué.
– ¡Mira! –me insistió y terminé por aceptar ver lo que tanta felicidad le hacía. –Está pregunta es divertida –vi como su sonrisa se tornaba maliciosa. No me había dado buena espina, pero le resté importancia. – ¿Por qué nos gusta morder a las personas? –me miró y yo desvíe la mirada.
– ¿Po-por qué no mejor avanzamos el trabajo? –gruñí un poco para, según yo, intimidar a Kenneth. Pero él ignoró mi pregunta y me jaló hasta el espejo de mi baño.
– ¿Alguna vez Craig te mordió? –Negué con la cabeza. Ni siquiera nos habíamos besado de piquito como para mordernos. Entonces, Kenny apretó más su agarre y me obligó a mirar al espejo. – ¿Puedo ser el primero? –su sonrisa empezaba a darme miedo. Negué con la cabeza varias veces, pero Kenny no parecía escucharme.
Primero me mordió en el brazo.
Tweek se sacó la polera con la que había ido, dejando al descubierto unas cuantas mordidas más. Que no eran muy notorias, pero se lograban ver con facilidad.
Luego, empezó a subir y me mordió la oreja. Por suerte no dejó marca. Yo solo me reía. Porque la verdad era que me daban cosquillas. Las mordidas no eran muy fuertes, pero dejaron pequeños hematomas.
Al final, Kenny me convenció de morderlo y estuvimos un rato mordiéndonos. Luego, lo obligué a hacer su parte del trabajo.
Esa había sido la primera vez. Luego vinieron unas cuantas más hasta que…
Tweek aspiró hondo y se sonrojó.
…Hasta que para el último trabajo de matemáticas nos reunimos. Terminamos rápido, porque para su sorpresa, Kenny es muy bueno en números. Por lo que nos dio tiempo para una partida rápida de Fifa. Y de nuevo comenzaron las mordidas. Kenny me obligó a sentarme encima de él, mientras yo trataba de jugar. En cuanto empecé a sentir las mordidas fuertes, traté de zafarme. Estaba demasiado incómodo y sentía mucho calor. Era la primera vez que me sentía con tanto bochorno. Y sucedió…
Kenny me mordió en el cuello y yo… yo gemí.
Ambos nos quedamos congelados. Por suerte, mi madre regresó de la cafetería y nosotros nos separamos rápido. Kenny se despidió y se fue. Más tarde me mandó un mensaje pidiéndome perdón por lo que había pasado.
Pero, no sé.
Tweek trataba de detener sus lágrimas. Ambas chicas se acercaron a sus costados y lo abrazaron. Era demasiada presión para el cafeinómano. Dejaron que su amigo se desahogue, mientras ideaban un plan para hacerlo sentir mejor.
El receso terminó más rápido de lo esperado y llevaron a su amigo corriendo hacia los baños para que se diera una rápida lavada de cara. No sin antes taparle las mordidas con su polera y bufanda.
El rubio menor ingresó al baño para poder mojarse un poco. No pensó que se encontraría con un viejo conocido.
Ambos se miraron sorprendidos. Hacía tiempo que no se encontraban a solas. Usualmente se saludaban a la distancia y Tweek saludaba a todos por igual. Pero esta vez solo estaban el rubio y Craig.
– ¿Estás bien? ¿Por qué has estado llorando? –preguntó preocupado el pelinegro. Craig no tenía permitido llevar su típico sombrero azul, por lo que su cabello oscuro estaba todo desordenado.
–Ay Dios… no, yo… no he llorado –se acercó al lavadero y se mojó el rostro.
–Tweek, estuvimos juntos por mucho tiempo. Te conozco –frunció ligeramente el ceño. –Sé que esos ojos rojos son de llanto –afirmó, sin darle tregua a Tweek de negarlo. – ¿Alguien te está haciendo sufrir? –sacó una papel toalla del dispensador y se lo acercó al rubio.
Tweak asintió con la cabeza para agradecer el detalle. –Nadie… –respondió, manteniendo el papel en su rostro.
–Bien… no puedo obligarte a que me cuentes la verdad… pero si alguien te está molestando –torció el labio y frunció más el ceño. –Dímelo y lo mataré –su mirada fría asustó a Tweek.
– ¡Ghn! ¡No, Craig! ¡No quiero que vayas a la cárcel! –gritó preocupado, alarmando a sus amigas.
Craig sonrió ante la inocencia de su ex enamorado. Se acercó a él y sin pensarlo, lo abrazó. De alguna extraña manera, había extrañado la calidez del oxigenado.
Bebe y Wendy entraron sin miedo al baño de hombres, para toparse con la escena. Se miraron sorprendidas, pero luego Bebe se daría cuenta de un importante detalle. Tweek no correspondía el abrazo.
Al sentirse observado, Craig se alejó de un impactado Tweek y lanzó dos dedos medios para las señoritas que habían invadido el lugar.
–Vete al carajo, Fucker –respondió, Bebe. –Tweek, cariño. Ya vámonos –jaló del brazo al rubio menor y se lo llevó.
Tweek no dejó de mirar con rareza a su ex pareja. Ese abrazo no se comparaba a los que le daba Kenny.
“Comparaba…”
Al llegar al salón, se toparon con que Kenneth los estaba esperando a fuera.
– ¡Por Dios! ¿Dónde carajos estaban? –Testaburger alzó una ceja ante el plural de la pregunta.
Wendy estaba por responder, pero el ver a Tweak taclear a Kenny la hizo callar.
– ¡Tweek! ¿Por qué lloras? –trató de no gritar, para no llamar la atención de los profesores y alumnos. –Dude, ¿Qué te sucede? –trató de despegar al rubio menor, pero no podía. Miró a las amigas del oxigenado, pero estas estaban tan confundidas como él.
Tweek levantó su rostro lleno de lágrimas y un poco de moco. Logrando estremecer al rubio mayor. –No quiero… –hipó. –No quiero… que… –un tic en el ojo se hizo presente. –Que te alejes de mí –las lágrimas caían con más fuerza por las rojas mejillas de su dueño. –No volveré a gemir, lo prometo –ocultó su vergüenza en el pecho de Kenneth.
Kenny se mantenía sorprendido por todo lo declarado por su compañero. ¿Alejarse? No lo había pensado en ningún momento. Al contrario, el chico más galante de la secundaria no encontraba la manera para disculparse por el momento vergonzoso que habían pasado. Tweek no tenía la culpa de nada, todo era su culpa. Si no hubiera seguido jugando a las mordidas, el rubio menor no estaría llorando como una magdalena.
Kenneth abrazó con calidez a su rubio adicto al café y le susurró al oído que eso jamás pasaría. No lograría librarse de él tan fácilmente.
Wendy y Bebe miraban con ternura la escena. Tweek parecía haberse calmado del todo y ahora hablaba animadamente con Kenny de las cosas que había estado haciendo los días que no habían estado hablando. Las amigas se sentaron y se unieron a la conversación. Seguro recibirían un castigo, pero lo valdría por ver feliz a su amigo cafeinómano.
Días más tarde, Kenny esperaría con un ramo de flores a Tweek fuera de la secundaria. Junto al rubio mayor, se encontraban Stan, Kyle, Heidi y Wendy. Mientras que, el rubio menor había sido distraído por Bebe para organizar la sorpresa.
–Tweek… –aspiró una enorme bocanada de aire. –Ya que no quieres que me aleje de ti…–sonrió divertido, sonrojando al menor. –Y yo no quiero alejarme por nada del mundo de ti… –su sonrisa se volvió tierna y sincera. – ¿Te gustaría ser mi enamorado? –se acercó lentamente al menor, esperando la ansiada respuesta.
Un ligero tic en el ojo se le dejó ver al maníaco del café. Su voz no parecía querer salir y sus ojos empezaban a llenarse de lágrimas. Al no poder hablar, asintió con la cabeza. Tratando de ahogar su llanto.
McCormick abrazó con delicadeza a su enamorado y le plantó su primer beso. Tweek ocultó su emoción y vergüenza en el pecho de su nueva pareja.
Todos los presentes aplaudieron. Todos, excepto el grupo de Craig. Quienes se retiraron en cuanto su líder lo hizo.
Eric interrumpiría la hermosa celebración, tratando de pedirle regresar a Heidi. Quien no pudo más con lo molesto que era su ex y le gritó que salía con alguien más. Todos se tensaron al escuchar aquello, pero Kyle también estaba cansado de ocultarse. Cartman maldijo al judío y le juró venganza. Todos se fueron, dejando al gordo muy cabreado.
Stan, Wendy, Kyle, Heidi, Bebe, Clyde (quien terminaría por escabullirse de su grupo para reunirse con su enamorada), Tweek y Kenny caminaban por la ciudad. Emparejados y hablando de cosas cotidianas.
–Oye, bombón –le susurró al oído, estremeciendo al rubio.
– ¡Ahg! Di-Dios… Kenny… –su sonrojo se hizo presente. – ¿Qué sucede? –trató de tranquilizarse.
–Con respecto a gemir… –el oji verde miró confundido a su enamorado. –Me encantaría que solo lo hagas para mí –sonrío pícaramente, obteniendo un pellizco como respuesta. –Auch… Tomaré eso como un sí –volvió a sonreír, mientras se sobaba la parte afectada.
A Tweek no le quedó otra más que sonreír y reír. Cogió la mano de su pareja y caminaron en silencio.
Kenneth había comprendido que a veces no se tenía que hablar para transmitir. Basta una mirada o una sonrisa. Y con Tweek lo tenía todo. Sus miradas cómplices, los gestos que solo ellos entendían e incluso ahora, los sonidos de placer.
Género: Romance
Pareja principal: Peter Quill x Tony Stark
Resumen: A veces, escapar de la rutina tediosa del trabajo era lo que más quería Stark. Pero ser director de SHIELD le quitaba todo el tiempo disponible. Por ende, Peter inventa una misión que solo puede ser llevada a cabo por el mismísimo Iron man. De esa forma, Quill pretende alejar a su novio de tanto trabajo y disfrutar de su compañía.
Durante varios días, Anthony Stark no había salido de su oficina ni para tomar una taza de café. Los informes que tenía que firmar se acumulaban cada día más y no había cuando terminar.
Extrañaba esas épocas dónde tenía que ir a patearle el trasero a los malos. Pero, ahora tenía otras responsabilidades. Más aburridas.
La amplia oficina contaba con una máquina de café y un estante lleno de dulces que al genio le encantaban, sobre todo donas. Sin embargo, en esta ocasión, el estante estaba vacío. Clara señal de que el billonario no había salido a abastecerse ni de su preciado café.
Y es que ser el nuevo director de Shield le estaba saliendo caro.
Su celular empezó a sonar con la canción con la que conoció a su actual pareja. Tony bufó. Era la décimo sexta vez que escuchaba esa melodía. Y aunque amaba esa canción, ganas de tirar el celular por la ventana no le faltaban.
Llevó su mano a su rostro y frunció el ceño. Lo mejor sería apagar el aparato hasta que estuviera más libre de papeleo. Le esperaban al menos unas cinco horas más de leer y firmar papeles.
Suspiró cansado.
Y mientras Tony se perdía entre las letras de miles de informes de Shield. Peter Quill, actual pareja del director, mantenía su ceño fruncido y sus labios torcidos. ¿Por qué su Stardust no le respondía las llamadas ni los mensajes? ¿A caso ya no lo quería?
Bufó.
Eso era imposible.
Tomó aire y decidió llamar de nuevo, para esta vez ser recibido por el buzón de voz.
¡Era el colmo!
Sabía que su peli negro favorito tenía mucho trabajo, pero ¿Trabajar el día de su aniversario?
Gruñó.
Tenía que sacar a su oji azul de ese lugar de inmediato.
Pero, ¿Cómo?
Horas después, María Hill entraría preocupada al despacho de su actual jefe. Le mostraría una misión que solo alguien de su intelecto e inteligente podía resolver. Tony se removió incomodo en su asiento. Aunque le encantaría tomar esa misión y poder salir de ese auto encierro, debía concluir con lo que había empezado.
Ordenó que fuera Banner o Strange. Ambos eran igual de inteligentes que él y sabría resolver de manera adecuada la misión.
María rodó los ojos.
–Ninguno de ellos puede –afirmó. –Tendrá que ir usted –sonrió satisfactoriamente.
Anthony rodó los ojos ante la insistencia de su sub directora. Cogió el folder de la misión de mala gana y prometió salir en un máximo de una hora de la oficina.
En cuanto María cerró la puerta, Tony sonrió e incluso ahogo un grito de alegría. Necesitaba esa misión más que a nada ni nadie de este mundo.
–Mundo… –recordó que alguien lo había estado llamando con insistencia. –Quizás pueda invitar a Pet a que me ayude –sonrió. –Hace días que no puedo comunicarme con él… Seguro hasta está enojado –suspiró.
Prendió su celular y marcó al teléfono de su novio. Pero no obtuvo respuesta. ¿A caso se estaba vengando? Sería algo típico del chico espacial. Negó con la cabeza y prefirió esperar a que le devuelva la llamada, mientras avanzaba con el papeleo.
Pero en cuanto pasó la hora, tuvo que levantarse de su asiento e irse a resolver el caso que le habían dado. No pudo negar que se sentía triste de que Quill no le respondiera las llamadas. Pero, sabía que el rubio era algo especial.
En cuanto salió de la base de los vengadores, se dio con la sorpresa de que todavía era de día. Por lo que, si terminaba antes de las 10 de la noche, podría tomar su traje de Iron Man y darse una escapada para buscar a Peter.
Sonrió ante la idea de ver a su novio. Realmente lo extrañaba, pero el trabajo lo tenía demasiado aislado.
Abrió el folder para ver a donde tenía que dirigirse exactamente. Grande fue su sorpresa cuando leyó que tenía que ir a un restaurante cerca al mar.
Arqueo una ceja confundido.
Le restó importancia y siguió leyendo mientras entraba a su coche. En cuanto se sentó y terminó de leer, sonrió.
Claramente esa no era una misión cualquiera. Es más, ni siquiera era una misión.
¡Era una cita!
Pegó su frente al volante y bostezó. Saber que no tenía ninguna labor para más tarde le hizo relajarse. Se estiró y desplegó su asiento para atrás. Dormiría un ratito para recuperar fuerzas y luego iría a su cita.
Lo que no pensó Tony, era que al estar tan cansado no pudo ni siquiera escuchar su alarma. Se movió incomodo en su asiento y se despertó de golpe.
El cielo estaba oscureciéndose.
Ya eran más de las seis de la tarde.
–Mierda… –gruñó y trató de prender su carro.
– ¿A dónde vas, guapo? –volteo su mirada hacia afuera del coche y se encontró con un rostro serio.
– Puedo explicarlo… –tragó saliva.
Quill negó con la cabeza y subió al asiento del copiloto. –No tienes nada que explicar –suspiró. –No es la primera vez que me dejas plantado… aunque creo que es la primera vez que lo haces por dormir –sonrió divertido.
Tony trató de hablar y disculparse, pero Peter no lo dejó.
–No tienes que disculparte –se alzó de hombros. –Lo que más quería era que te relajarás de tantas firmas y papeles –acarició el rostro cansado de su pareja. –Te vez horrible –bromeó.
Tony rodó los ojos y se lanzó a los labios de su novio. Un beso necesitado y húmedo. En cuanto se separaron por falta de aire, Peter le mostró una pequeña bolsa. Stark arqueo una ceja al no entender porque se lo mostraba.
Peter abrió la bolsa y sacó un postre.
– ¿Panqué? –sonrió divertido.
Peter se disculpó por la pequeñez del postre. Y es que en cuanto supo que había sido plantado, tuvo que pagar la cuenta de todos los panqués que había pedido por ansiedad y para evitar que le quiten la mesa reservada.
Tony se disculpó de nuevo y besó con ternura a su novio.
–Stardust, todavía no es tan tarde –sonrió. – ¿Qué tal si vamos a la playa? Podemos alquilar una bicicleta y pasear por la arena –sugirió feliz.
– ¿Solo una bicicleta? –sonrió divertido. – ¿Quieres sentarte en la parte trasera mientras rodeas mi cadera y tu cabello se mueve con el viento? –sacó la lengua en forma de burla.
–Pensaba que ese serías tú –se alzó de hombros. –De los dos, el más vanidoso eres tú –confesó.
Tony rodó los ojos. Tenía razón. Acepto la oferta de ir a la playa con la condición de alquilar dos bicicletas. Peter no se negó.
El peli negro arrancó el auto y se dirigió rumbo a una cita improvisada.
– Por cierto –habló el oji azul. –No creas que lo olvide… –sonrió de lado y sacó una cajita de porcelana que se la entregó al capitán de los guardianes de la galaxia. –Feliz primer año… –volteó su mirada para evitar mostrar el sonrojo en sus mejillas.
Quill arqueo una ceja y cogió la cajita. La abrió y se sorprendió al ver dos anillos plateados simples con sus iniciales grabados en ellas.
Eran dos alianzas.
Peter se sintió avergonzado al no tener nada tan bonito como regalo. Stark lo golpeo en el hombro en forma de protesta.
–Eres idiota… –negó con la cabeza. –Sacarme de esas cuatro paredes que son mi oficina, son el mejor regalo que me has dado –sonrió cálidamente para su estrella.
Peter se sonrojo al ver la linda sonrisa que le dedicaba su Stardust. Se quedaron en silencio hasta llegar a la playa.
–Debo admitir que te luciste… incluso María te ayudó –rió levemente.
–María también estaba preocupada… –suspiro. –Me comentó que ni siquiera saliste para traerte más café… –fue sincero. –Así que, acepto sin chistar mi plan –sonrió.
–Bien jugado, Quill –lo miró de reojo con una sonrisa pícara. Peter sonrió orgulloso de sí mismo.
El resto del viaje hablaron de cosas sin relevancia. Al llegar y bajar del coche, sintieron el aire cálido correr por sus rostros. Era tan relajante estar lejos del trabajo. Se miraron y se sonrieron.
Dejaron de lado la idea de rentar bicicletas y caminaron agarrados de las manos por la orilla del mar.
Peter se detuvo de pronto y se plantó delante del genio. Sacó la cajita de terciopelo y la abrió para sacar los anillos.
Se miraron sin decirse nada. Hace un año que habían empezado formalmente a ser una pareja. Hace más de un año que habían perdido a muchos de sus amigos en aquella guerra infinita. Pero se habían encontrado y se ayudaron a superar aquellas dolorosas perdidas.
Se sonrieron con complicidad.
Había sido algo difícil afrontar su relación delante de tantas personas que querían separarlos. Personas que los amaban, pero que no eran correspondidos.
Pero salieron adelante.
Siempre saldrían adelante si se tenían el uno al otro.
Peter cogió con delicadeza la mano derecha de su peli negro y metió despacio la alianza al dedo anular. Tony imitó el acto y luego de ponerle la alianza procedió a besar con tranquilidad y cariño al rubio.
Poco a poco el calor empezaba a aumentar y las prendas comenzaban a caer a la arena.
Dentro de los pensamientos de Tony, sabía que mañana sería doloroso tener que estar sentado de nuevo en su oficina, pero no le importaba. Quería sentir a Peter.
La pareja de novios terminó llena de arena, tomando un baño relajante en algún hotel cercano a la playa. En cuanto se sintieron limpios y cansados de tanta actividad, decidieron ir a descansar.
–Te amo –susurró Quill, mientras envolvía a Tony entre sus brazos.
–Yo te amo más –respondió el peli negro, mientras se acomodaba entre los brazos del contrario para poder dormir.
Los días llenos de papeleos seguirían atormentando al peli negro, pero sabía que podría aguantarlos siempre y cuando pudiera tener esa clase de misiones de vez en cuando.
Un poco retrasado para varear jajaja
¡Feliz Noche de Brujas! :D
#AllTony
something i did on 09/10 but couldn’t post it bcs is for tomorrows event in a facebook page called Alltony para el Alma ( They ship everyone/tony,so check it out)

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