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I'm not going to betray Jake, but the fact that Charlie looks pretty cute isn't exactly helping 👉🏻👈🏻
ES QUE CHARLIE SIEMPRE TUVO MI ATENCION desde que apareció en el grupo 🗣
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GoNana + Baby Itadori series (2022) [Part 1 - 5]
Itadori Yuji gets cursed and suddenly turns into a baby, and it's up to Gojo Satoru and Nanami Kento to take care of him until the curse wears off. Will they succeed as first-time parents?
[AU donde Suguru es beisbolista y Satoru es su esposo y cuando lo enfocan en la kisscam comienza a bailar...]
· · ─ ·𖥸· ─ · ·
La atmósfera en el Domo de Tokio estaba en su punto máximo. Era la parte baja de la novena entrada, y los Jujutsu Sorcerers lideraban el marcador por una carrera. Geto Suguru, el lanzador estrella y capitán del equipo, se encontraba en el dugout recuperando el aliento, con el sudor corriéndole por la sien y el uniforme gris manchado de arcilla.
De repente, el rugido de la multitud cambió. Ya no era un grito de guerra, sino una mezcla de risas estruendosas y vitoreos emocionados. Suguru levantó la vista hacia la enorme pantalla LED sobre el jardín central.
La cámara, que originalmente buscaba parejas para la sección de la Kiss Cam, se había detenido en la zona VIP. Allí, sentado con unas gafas de sol ridículamente grandes y una camiseta del equipo tres tallas más grande de lo necesario, estaba Gojo Satoru.
En cuanto Satoru se vio en la pantalla, no lanzó un beso. Hizo algo mucho peor.
Se puso de pie de un salto, tirando casi sus palomitas.
Empezó a mover las caderas con un ritmo envidiable (y exagerado) al son de la música pop que retumbaba en los altavoces. Se quitó las gafas, guiñó un ojo a la cámara y procedió a hacer un "body roll" que hizo que media grada soltara un grito de euforia.
Suguru sintió que la sangre se le subía a la cara más rápido que una de sus bolas rápidas de 100 mph. Se cubrió el rostro con el guante de cuero, pero no pudo evitar que sus orejas se pusieran de un rojo escarlata.
"Ese idiota...", murmuró Suguru entre dientes, aunque una pequeña sonrisa traicionera se asomaba por la comisura de sus labios.
Sus compañeros de equipo empezaron a darle palmaditas en la espalda, burlándose sin piedad.
—¡Oye, Capi! Tu esposo tiene mejores movimientos que nuestro cuerpo de baile —gritó Shoko desde el banquillo, sosteniendo una lata de café y filmando todo con su teléfono.
Satoru, consciente de que Suguru lo estaba mirando desde el dugout, formó un corazón con sus manos y articuló claramente hacia la cámara: "¡ESE ES MI ESPOSO!", antes de volver a sus pasos de baile prohibidos.
Suguru finalmente bajó el guante, suspiró y negó con la cabeza. Sabía que mañana todos los periódicos deportivos hablarían más del baile de Gojo que de su juego salvado, pero mientras veía a Satoru brillar bajo los focos del estadio, no pudo evitar pensar que, de alguna manera, ese caos era exactamente lo que necesitaba para ganar el partido.
Se ajustó la gorra, ocultando sus ojos brillantes de orgullo, y se preparó para salir al montículo a cerrar el juego. Tenía que terminar esto rápido antes de que Satoru decidiera hacer un striptease improvisado en cadena nacional.

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En la NHL, no hay amigos en el equipo contrario. Solo hay objetivos. Para Satoru Gojo, Suguru Geto es el objetivo número uno. El muro que
✿.。.:* ☆:**:. Fuera de Juego .:**:.☆*.:。.✿
FRAGMENTO FANFIC
En el hockey, las cajas de penalización están separadas por un pequeño muro de cristal, pero están lo suficientemente cerca como para escucharse respirar.
Satoru se dejó caer en el banco de madera, jadeando. Se quitó el casco, dejando que su pelo blanco se desparramara, empapado de sudor. Al lado, Suguru hizo lo mismo, arrojando sus guantes al suelo con rabia.
—Eres un idiota —soltó Geto sin mirarlo, su voz ronca por el cansancio—. Casi lesionas a tu propio equipo por una rabieta.
Satoru giró la cabeza, apoyándola contra el cristal que los separaba. Una gota de sudor corrió por su sien.
—Solo quería asegurarme de que me prestaras atención, Suguru —respondió con una sonrisa que ya no era de burla, sino algo más crudo— Parece que es el único modo de tenerte cerca dos minutos seguidos sin que intentes matarme.
Geto finalmente lo miró. En el silencio de la caja, mientras el resto del mundo seguía gritando y el juego continuaba cuatro contra cuatro, la tensión se volvió asfixiante.
—Te presto atención, Satoru —admitió Suguru en un susurro peligroso, acercándose al cristal—. Más de la que deberías tener. Y ese... va a ser tu mayor problema.
En la NHL, no hay amigos en el equipo contrario. Solo hay objetivos. Para Satoru Gojo, Suguru Geto es el objetivo número uno. El muro que
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𝔉𝔯𝔞𝔤𝔪𝔢𝔫𝔱𝔬 𝔉𝔞𝔫𝔣𝔦𝔠 𝕮𝖆𝖕. 4 [ 𝓖𝓸𝓳𝓸 𝔁 𝓖𝓮𝓽𝓸 ]
Suguru acortó el último paso, quedando a centímetros. El olor a hielo, sudor y un poco de su perfume inundó los sentidos de Gojo.
—Me miraste a los labios -dijo Suguru en un susurro que hizo que a Satoru se le erizara la piel — En medio de un partido donde se supone que nos odiamos, me estabas buscando de otra manera.
Satoru sintió que el pasillo se volvía demasiado pequeño y el corazón le latía a mil por segundo pensando que quizás Geto podía escuchar aquellos latidos desenfrenados.
—Tal vez solo quería ver si tenías algo inteligente que decir, Suguru—respondió Satoru, aunque su voz sonó más ronca de lo que pretendía. Pero parece que prefieres las distancias cortas. esta vez Satoru dio una mirada hacia abajo indicando la cercanía de los dos.
Satoru sintió que el aire del pasillo se volvía denso, casi eléctrico. La cercanía de Suguru era una provocación física que no podía ignorar; podía ver las gotas de sudor bajando por el cuello del capitán de los Crows y la forma en que sus ojos oscuros escaneaban su rostro con una intensidad que no tenía nada que ver con el hockey.
—Las distancias cortas son peligrosas, Satoru susurró Suguru, dando un paso más hasta que sus pechos casi se rozaron— Especialmente para alguien que no sabe cuándo retroceder.
Gojo abrió la boca para su habitual réplica mordaz, pero las palabras se quedaron atrapadas en su garganta y solo se limito a morderse su labio inferior y esto no paso por alto Geto, los dos estaban tan cerca uno del otro que sus respiraciones casi podían mezclarse y hasta tener la misma sincronía.
En la NHL, no hay amigos en el equipo contrario. Solo hay objetivos. Para Satoru Gojo, Suguru Geto es el objetivo número uno. El muro que
which one will you pick? personally BOAFFFF
higuroma or nanami
higuruma
nanami
Fushiguro Toji. / art by ADDIN

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April Fools 4D chess
FANFIC [Sukuna x Gojo/ SUKUGO]
—¿Es el nuevo?
—Sí, sí. Escuché que en ninguna escuela lo recibieron.
—Después de lo que hizo, es normal que nadie quiera arriesgarse.
—¿Qué estupideces estás diciendo?
—¿No lo escucharon? Envió a tres chicos al hospital; dos de ellos están en coma.
—¿Qué?
—¡Shh!
Un codazo impactó con fuerza en las costillas del que hablaba, justo antes de que el nuevo estudiante pasara frente a ellos.
Ryomen Sukuna tenía una presencia imponente. Su cuerpo robusto y su mal temperamento no ayudaban y, como era de esperar, los rumores recorrían la preparatoria a la velocidad de la luz. Tras media hora con el director, lo guiaron al salón. El profesor que lo escoltaba repetía mentalmente la misma historia: aquella institución era famosa por "corregir" a estudiantes problemáticos, pero nunca habían tenido a alguien como él.
—¡Silencio! —ordenó el docente.
Sukuna esperaba fuera del salón 3-A. El bullicio se apaciguó ante la voz del profesor.
—Como ya sabrán, tenemos a un estudiante transferido. Adelante.
La puerta se abrió de golpe. Todos dieron un pequeño salto ante el estruendo y vieron a un joven que sobrepasaba los 1.90 metros, corpulento y de mirada afilada.
—Preséntate.
Sukuna miró al profesor por unos segundos y luego barrió la clase con la mirada. Antes de que pudiera articular palabra, una mano se alzó al fondo y una voz gritó:
—¡Profesor!
Sukuna no podía distinguir el rostro de quien lo interrumpía; alguien más lo tapaba.
—¡Profesor!
—Gojo, las preguntas van después. Por favor, preséntate —insistió el maestro hacia Sukuna.
—Un gus...
—¡Profesor! No sabíamos que la escuela ahora recibía a asesinos. —Aquel chico de voz ruidosa se dejó ver, ladeando la cabeza por encima del hombro de su compañero.
El salón explotó en un caos de murmullos y jadeos. La acusación de Gojo Satoru era una bomba que acababa de detonar en medio del aula.
—Dicen que mató a alguien a sangre fría. ¿No es un peligro para nosotros estar en el mismo cuarto?
—¡Gojo Satoru! —el profesor intentó callar al albino, pero la clase ya había empezado a protestar, dándole la razón a Satoru.
Por otro lado, el rostro de Sukuna cambió drásticamente. Había pasado toda la mañana mentalizándose para no perder la calma y controlar su ira, pero ahora mismo, lo único que deseaba era estampar el rostro burlón de aquel albino contra el pavimento.
Satoru notó su cambio de humor y, por unos instantes, sus miradas se cruzaron. Sukuna quería molerlo a golpes en ese mismo instante; sin embargo, Satoru solo lo sostuvo con una sonrisa burlona. Con calma, volvió a colocarse sus lentes negros sobre los ojos. Ya había conseguido lo que quería: marcar territorio y sacar de sus casillas al nuevo.
Gojo Satoru era sumamente popular en la preparatoria y no solo allí, sino en todo Shinjuku. Después de todo, llevaba un apellido de peso y su apariencia era algo que jamás pasaba desapercibido. Tenía esa seguridad de quien se sabe intocable, y eso era precisamente lo que Ryomen Sukuna más detestaba.
Fragmento Capítulo 3 "Fuera de Juego" [Gojo x Geto]
En la NHL, no hay amigos en el equipo contrario. Solo hay objetivos. Para Satoru Gojo, Suguru Geto es el objetivo número uno. El muro que
strongest couple ✨
ONESHOT (Nanami Kento x Lectora)
Nanami aflojó el nudo de su corbata con un gesto mecánico, sintiendo el cansancio en sus hombros. Había pasado el día exorcizando maldiciones de grado bajo en un sótano húmedo, y lo último que quería era lidiar con el caos.
Pero el caos tenía nombre, y estaba sentada en su mesa habitual del café, agitando una mano en el aire frenéticamente apenas lo vio entrar.
— ¡Kento! ¡Llegas tres minutos tarde! Eso amerita una compensación, ¿no crees? —dijiste con una sonrisa que rivalizaba con las luces de neón de Shibuya.
Nanami suspiró, cerrando los ojos un segundo. Había pasado casi un año desde que decidió "asustarte" contándote que el mundo estaba lleno de monstruos invisibles que devoraban a la gente. Esperaba que te mudaras de ciudad; en cambio, compraste un amuleto ridículo en un templo y declaraste que serías su "escudo emocional".
— No hay compensaciones por tres minutos —respondió él, sentándose frente a ti. Notó que habías pedido su té favorito— Te he dicho que no deberías esperarme hasta tarde. Es peligroso.
— Lo sé, lo sé. "Las maldiciones acechan en la oscuridad" —repetiste dramáticamente, imitando su tono grave mientras hacías gestos exagerados con las manos— Pero como yo no las veo, ellas no me ven a mí. Es lógica pura, Nanami. —sonrio como si lo que había era lógico.
Él te miró fijamente a través de sus lentes. Esa lógica era tan defectuosa como la de Gojo, y sin embargo, había algo en tu falta de miedo que le resultaba... refrescante.
— No funciona así —murmuró, aunque su mano se relajó sobre la mesa.
— Bueno, si algún bicho invisible intenta comerme, sé que vendrás al rescate. Después de todo, llevas un año intentando deshacerte de mí y aquí sigues, aceptando el té que te compro. Admítelo, Nanami... te estoy ganando el terreno.
Se hizo un silencio, no era uno incomodo, en cambio era uno agradable donde se podía escuchar murmullo de la gente y hasta el leve sonido de la música en el café. Mientras que Nanami observaba cómo jugabas con una servilleta, con esa energía inagotable que siempre parecía desbordarlo. Por un momento, olvidó el olor a sangre y a humedad de hace un rato.
— Es una batalla que no deberías querer ganar —dijo él, aunque su voz no tenía la dureza de antes—. Este mundo es... agotador.
Te inclinaste sobre la mesa, invadiendo su espacio personal, obligándolo a sostenerte la mirada.
— Entonces deja que yo sea tu descanso. No necesito ver lo que tú ves para saber que necesitas a alguien que solo vea al hombre debajo del traje de hechicero.
Nanami no respondió de inmediato. Miró el reloj, luego tu sonrisa persistente, y por primera vez en el día, las comisuras de sus labios hicieron un amago casi imperceptible de curvarse hacia arriba.
— Estás siendo una molestia —dijo, pero no se retiró—. Pide el postre. Pagaré yo, solo porque el té ya se enfrió.
—¡Si! Postre, el de aquí es delicioso, deberías probarlo. —te levantaste y te acercaste hacia una chica detrás de un mostrador.
Nanami te observó alejarte hacia el mostrador con pasos ligeros, casi saltando. Sus ojos, cansados tras los cristales de las gafas, no se despegaron de tu figura. Había algo en la forma en que interactuabas con la empleada —con esa familiaridad radiante que lograba que incluso una extraña te sonriera de vuelta— que le recordaba peligrosamente a Gojo, pero sin la arrogancia agotadora. Tú eras simplemente... luz. Una luz que no debería estar tan cerca de alguien que vivía entre sombras.
Regresaste a la mesa unos minutos después, sosteniendo dos platos pequeños con un entusiasmo que parecía desproporcionado para un trozo de pastel.
—¡Tachán! —exclamaste, dejando frente a él una tarta de manzana con canela, todavía humeante—. Dicen que el azúcar ayuda a procesar el estrés. Es ciencia, Kento. No me mires así.
—No es ciencia, es una excusa para comer dulce —replicó él, aunque tomó el tenedor que le ofrecías—. Pero aceptaré el argumento por esta vez.
Se llevó un bocado a la boca. El sabor era equilibrado, no demasiado empalagoso, justo como a él le gustaba. Te observó comer con la mejilla apoyada en tu mano, mirándolo con una satisfacción triunfal.
—¿Ves? —dijiste con la boca medio llena, ganándote una mirada reprobatoria pero suave—. Estás disfrutando. Tu aura de "odio el mundo" ha bajado al menos un 10%.
—Un cálculo muy preciso para alguien que no puede ver auras —murmuró Nanami, dejando el tenedor a un lado y entrelazando sus dedos sobre la mesa. Su tono se volvió más serio, pero no frío—. Llevas un año haciendo esto. Un año viniendo a este café, comprando amuletos que no sirven para nada y esperándome después de misiones que preferiría que no supieras que existen.
Te pusiste recta, detectando el cambio de atmósfera.
—¿Vas a darme el discurso de "es por tu propio bien" otra vez? Porque ya me lo sé de memoria, Nanami. Me lo sé mejor que el menú de este sitio.
—No —respondió él, y esta vez fue él quien se inclinó un poco hacia ti, invadiendo ese espacio que tú siempre reclamabas—. Iba a decir que, tras un año de observación, he llegado a la conclusión de que eres extremadamente terca.
—¿A si? —levantaste una de tus cejas —La palabra que buscas es "determinada". —hiciste un mohín para ocultar el leve sonrojo que apareció después de que Nanami se te acercara tan de repente.
—Terca —insistió él, y por primera vez, no apartó la mirada cuando tus ojos se encontraron—. Tan terca que has logrado que este lugar se convierta en lo único que espero con ansias durante el día. Y eso, para un hombre que valora su rutina y su soledad, es... un problema.
Tu sonrisa vaciló un segundo, no por miedo, sino por la intensidad de su confesión. Nanami Kento no regalaba palabras en vano; cada sílaba tenía el peso de una verdad absoluta.
—¿Un problema que quieres solucionar? —preguntaste en un susurro, sintiendo que el murmullo del café se desvanecía, dejándolos a ambos en una burbuja.
Esta vez sentiste una presión en el pecho creyendo que Nanami haría algo radical.
Nanami suspiró, pero esta vez fue un suspiro de rendición. Se percato de la preocupación en tu rostro y extendió su mano sobre la mesa, con la palma hacia arriba, en una invitación silenciosa.
—Un problema que he decidido dejar de combatir —dijo, y cuando pusiste tu mano sobre la suya, sus dedos largos y cálidos se cerraron con firmeza sobre los tuyos—. Mañana salgo del trabajo a las seis en punto. No me esperes aquí.
Tu rostro se ensombreció nuevamente, pensando que te estaba echando, hasta que él añadió:
—Iré a buscarte a tu casa. Cenaremos en un lugar donde no haya música de ascensor ni empleados que te conozcan por tu nombre de pila. Si vas a conquistar mi terreno, supongo que lo mínimo es que te deje las llaves de la puerta.

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whatever this is 😭
LOOK AT HIS LIL CHEEKS IM SERIOUSLY GONNA DIE HES SO SILLY