kanyagamble
NotĂł cierta duda de parte la mujer con rasgos asiĂĄticos mientras esta se acercaba lentamente. âQuerĂa pedirte si me ayudarĂas a bajar a aquel gatoâ un tono amable teñĂa sus palabras y una sonrisa se mostraba en sus labios mientras señalaba al anaranjado felino. âEs solo un momento, no te preocupesâ comentĂł con tranquilidad, observando nuevamente a la mujer. âÂżSerĂa mucho pedirte que te subas a mis hombros para llegar a Ă©l?â esperaba que no.
Gato, la castaña escuchĂł, y asintiĂł rĂĄpidamente con su cabeza al ver al pequeño animal en el ĂĄrbol. SeñalĂł a sus hombros y le sonriĂł a la desconocida; acostumbrada a hacerlo con sus hermanas de vuelta en Corea. Bongcha estaba dispuesta a ayudarle, pero aĂșn tenĂa algo de incertidumbre en su pecho. ââChicago... es grande,ââ ArticulĂł, ââPero nunca te habĂa visto.ââ La coreana sonriĂł torpemente, caminando junto a la chica mientras hacĂa conversaciĂłn.














