Algo que le costaba era decirle no a las personas, metió una mano en los bolsillos contando con los dedos cuántas tenía. Le sobraban solamente dos, pero uno nunca sabe qué problemas puede traer el estar sin dinero. “De acuerdo, solo tengo dos” Tomo dos monedas extendiendo su mano con estas encima. “Espero que eso sea suficiente” Los autobuses solían llevar un montón de gente en aquel horario, por lo que la fila de espera cada vez aumentaba.
¿Se lo estaba pensando? ¡Se lo estaba pensando! La verdad era que había empezado con ello intentando conseguir dinero para el autobús, porque eso de donarlo por caridad cristiana se estaba perdiendo, pero al final le había parecido buena idea seguir hasta que se le acabaran los cigarrillos. —¡Más que suficiente! Muchísimas gracias, angelito —sonrió sin pensarse dos segundos en tomar las monedas. —Que Dios o lo que sea en lo que creas te lo pague —porque ella no lo iba a hacer.












