( * // jim. )
No iba a mentir, se sentía nervioso de regresar al único lugar que alguna vez pudo llamar hogar. A pesar de conocerlo como a la palma de su mano, se sentía perdido. No sabía a dónde dirigirse primero. Después de comprar algunas cosas, caminar y detenerse en algunos lugares, tuvo enfrente a una persona que claramente no esperaba ver. Aquella lucía sorprendida, incluso por un momento, Jim sintió que estaba asustada por el pequeño brinco que dio al verlo. “Oh, también me alegra verte.” Dijo, con una sonrisa fruncida, pues no estaba seguro de que aquello fuera verdad. No sabía cómo sentirse.
“¿Dónde estuviste metido? Jim, ¿no?” se atrevió a interrogar con cierta dulzura, una pequeña sonrisa formándose en sus labios. No había sido tan cercana a los gemelos como para armarle una escena, pero al vivir tantos años en el mismo barrio, uno se acostumbra a ver las mismas caras a diario; cuando una se ausenta por un lapso tanto breve como extenso, su falta se puede sentir.











