Me he convertido en lo que jure destruir jaja.
Ayer tembló en mi país. Donde vivo no fue tan grave (Realmente no pasó nada), pero, mi primera acción fue asegurarme que mi familia cercana estuviera bien. El resto me valió completamente.
Me escribió una chica la cual considere hace años mi amiga más cercana. Fracase olímpicamente en volver a construir una relación con ella (Por su culpa, realmente. No dió de su parte) y me escribió preguntadome si estaba bien luego de meses de no escribirme.
Antes decía: Nada te cuesta responder esos mensajes de esas personas. Es un detalle.
Lo ví como una ofensa. No me nació responderle, ni pensé en ella, ni me acordaba de su existencia. Me volví una persona antipática y sería. Yo no era así. Antes hubiera valorado su preocupación y hubiera corrido a preguntarle. Ahora no.
No le pregunté a nadie.
Lo que las vivencias provocan, eh.
Convertirte en algo que odiabas. Porque ya no te nace, ya no te importa. Ya no lo valoras.
Por eso Joker lo decía: Solo hace falta un mal día para sumir al hombre más cuerdo a la locura.
Con su mensaje, realmente me acordé de un amigo. Al que debí haberle preguntado, solo que ahora me da penita hacerlo. Pero él si se lo merecía.
Ella no. Ella fue un asco de persona que se ocultó en su "ansiedad" y "depresión" juntandose con personas que no intentan nada por ella. Y como es claro aquí. Mi depresión no es nueva. Pero yo no fui así. Hasta ayer.
Claro. Fui selectiva. Ella ya no entra ahí. Me alegro por eso. Me costó muchísimo. No le deseo ni el bien, ni el mal. Eso sería que me importe. Y ayer me di cuenta que ya no me importa. Está anécdota fue realmente porque me convertí en una antipática.














