𝕍𝕚𝕠𝕝𝕖𝕟𝕔𝕚𝕒 𝕀𝕟𝕥𝕣𝕒𝕗𝕒𝕞𝕚𝕝𝕚𝕒𝕣.
La violencia intrafamiliar es un problema social que afecta a innumerables personas, familias y a la sociedad en general. Se trata de un tipo de violencia que ocurre en el seno del hogar cuando un miembro perjudica de manera intencional la integridad física y psicológica de otro familiar.
Existen familias cuya convivencia se ve afectada por los actos violentos que lleva a cabo uno de sus miembros con el objetivo de imponer control o dominio, por lo que puede hacer uso, por ejemplo, de la fuerza física, la intimidación o el acoso.
El individuo maltratador acostumbra a generar daños psicológicos y/o físicos a sus víctimas. Estos siguen un patrón de abuso, ya que, por lo general, este tipo de personas ya han vivenciado este tipo de situaciones anteriormente y las repiten en su círculo familiar.
Las agresiones, cualquiera que sea, pueden ser constantes, incluso, fáciles de identificar según el daño que genere en la dignidad de una persona o en su salud física y mental.
Sin embargo, las victimas suelen permanecer en silencio y evitan denunciar al agresor por miedo a que les ocurra algo peor, por vergüenza o por estar limitados a hablar con otras personas.
𝓒𝓪𝓻𝓪𝓬𝓽𝓮𝓻í𝓼𝓽𝓲𝓬𝓪𝓼 𝓭𝓮𝓵 𝓪𝓰𝓻𝓮𝓼𝓸𝓻.
Presenta problemas de baja autoestima.
Tiene dificultades para expresar su afecto hacia los demás.
Dificultad para controlar sus impulsos.
Es una persona celosa.
Demuestra inseguridad.
Puede presentar problemas con el consumo de alcohol y drogas.
Es una persona emocionalmente inestable.
Puede presentarse como una persona inmadura.
Omite sus obligaciones familiares.
En muchas ocasiones los agresores también fueron víctimas de violencia o maltrato durante su infancia o adolescencia. De allí que repitan el mismo patrón de comportamiento que experimentaron en el pasado y, que presenten ciertos trastornos psicológicos.
𝓒𝓪𝓻𝓪𝓬𝓽𝓮𝓻í𝓼𝓽𝓲𝓬𝓪𝓼 𝓭𝓮 𝓵𝓪 𝓿í𝓬𝓽𝓲𝓶𝓪.
Es una persona sumisa.
Es insegura de sus capacidades e independencia, por tanto se convierte en una persona dependiente económicamente.
Tiene baja autoestima.
Es temerosa y no se atreve a pedir ayuda.
𝓣𝓲𝓹𝓸𝓼 𝓭𝓮 𝓿𝓲𝓸𝓵𝓮𝓷𝓬𝓲𝓪 𝓲𝓷𝓽𝓻𝓪𝓯𝓪𝓶𝓲𝓵𝓲𝓪𝓻.
Violencia psicológica o emocional.
Este tipo de violencia se lleva a cabo por medio de humillaciones, gritos, insultos, amenazas, palabras hirientes, aislamiento forzado, persecución o acoso, distorsiones de la realidad, mentiras, manipulaciones, destrozo de pertenencias, interferencia en las relaciones de amistad, entre otros.
Aunque la violencia psicológica no se refleje físicamente en la víctima, de igual manera ésta sufre diversos trastornos emocionales que se pueden apreciar por medio de sus inseguridades, baja autoestima, miedos o actitudes poco comunes.
Este tipo de violencia repercute de manera significativa la integridad mental de la víctima, y genera diversos traumas.
Violencia física.
Este tipo de violencia puede generar otros tipos de maltratos como la violencia infantil, violencia conyugal, violencia hacia la mujer, violencia hacia el hombre y violencia hacia los ancianos.
Entre las lesiones destacan golpes, fracturas de huesos, heridas, sangrado interno, entre otros. Este tipo de violencia puede ocasionar la muerte de la víctima según su gravedad.
Violencia sexual.
Se refiere a aquellos casos en los cuales, tanto la mujer como el hombre, sufren del abuso sexual forzado y obligado por parte de la pareja o un familiar, lo que genera traumas tanto mentales como físicos.
La violencia sexual puede ocurrir en los matrimonios, generalmente, sobre la mujer. Sin embargo, cabe destacar que en muchos casos los jóvenes adolescentes o menores de edad también son víctimas de la violencia sexual y que conlleva al incesto.
Violencia infantil.
Son muchos los hogares donde los menores de edad son víctimas de la violencia de sus padres, representantes o tutores. Estos maltratos tienen como consecuencia el impedimento de su desarrollo normal, ya que afecta sus emociones, cognición y conducta.
Los menores de edad pueden ser víctimas de los maltratos físicos y psicológicos, del abandono, de los abusos sexuales, entre otros.
La violencia infantil se puede dar a conocer de diferentes maneras, por ejemplo, cuando un docente o médico detecta ciertas lesiones físicas o actitudes particulares en los niños. También puede evidenciarse esta situación cuando el menor de edad se atreve a pedir ayuda y hablar sobre su situación.
Violencia filio-parental.
La violencia filio-parental o violencia de los hijos a los padres se refiere a una serie de conductas que tienen los hijos hacia sus padres, las cuales se pueden evidenciar a través de agresiones físicas o verbales de cualquier tipo, a fin de agredir a la figura materna o paterna.
Violencia hacia las personas de la tercera edad.
Se trata de la violencia que sufren los abuelos, quienes muchas veces son víctimas de los malos tratos físicos o verbales por parte de sus hijos y nietos, bien sea porque no los respetan o los consideran un estorbo en el hogar.
𝓒𝓪𝓾𝓼𝓪𝓼 𝓭𝓮 𝓵𝓪 𝓿𝓲𝓸𝓵𝓮𝓷𝓬𝓲𝓪 𝓲𝓷𝓽𝓻𝓪𝓯𝓪𝓶𝓲𝓵𝓲𝓪𝓻.
El agresor se caracteriza por tener baja autoestima, ser intolerante, no controlar sus impulsos violentos y por la necesidad de tener el control sobre su pareja e hijos. Por lo general, es un patrón que repiten de sus experiencias anteriores.
En muchas sociedades se relaciona por el dominio del sistema patriarcal (el hombre es quien provee a su familia) y el machismo, tras el cual la figura masculina se siente con el poder de imponer su control sobre sus hijos y pareja.
El consumo de alcohol y estupefacientes tanto en padres como en hijos es otra causa de la violencia intrafamiliar. No se controla la dependencia ni sus efectos colaterales.
Los medios de comunicación y la programación actual resaltan la violencia y la estereotipan.
La desigualdad social entre hombres y mujeres sigue siendo una realidad y una causa de la violencia intrafamiliar.
Repetición de patrones o conductas de violencia experimentados en el pasado por parte del agresor. Esta situación se repite de una generación a otra, por lo que a veces es difícil controlar estos problemas familiares y sociales.
Dependencia de la víctima a nivel emocional y económico.
Incapacidad para solucionar los problemas sin el uso de la violencia.














