En la oscuridad sin rumbo, perdido, Hasta que tus ojos, faros encendidos, Iluminaron mi sendero, revelando, El amor, su esencia, su encanto, su misterio.
Como si nos encontráramos en vidas pasadas, Tu presencia, un eco de memorias amadas, Despiertas en mí un anhelo profundo, De caminar a tu lado, bajo el mismo cielo.
Como un viejo libro, conocido y leído, Tu alma parece, como un susurro querido, Y en cada mirada, en cada gesto tuyo, Se entrelazan los hilos del destino.
Desde lo más profundo de mi ser, Quiero expresarte lo que siento, mujer, Eres la musa que inspira mi poesía, El sueño que habita en mi día a día.
Que el universo, en su eterno compás, Nos permita seguir juntos, tú y yo, en paz, Porque en ti encuentro la plenitud, Y en nuestro amor, la más dulce virtud.



















