A lo largo de su vida se ha encontrado con sinfín de personalidades, unas más memorables, otras a quienes preferiría no volver a tratar, pero entre tantas historias compartidas, nunca había conocido a alguien tan insoportable como la rubia ahí de pie. Algo en ella le enerva, sin saber cómo explicarlo, y aunque grandes sean sus esfuerzos por darle un poco de gracia, cada que abre la boca, esmero se esfuma. "Bien." Ahí está, una vez más, sacando paciencia de quién sabe dónde. Respuesta escueta retiene la exasperación burbujeando en la boca su estómago. "Por algo dicen más sabe el diablo por viejo." Suspiro alargado expresa rendición, abriendo el paquete para sacar un trozo de comida y ofrecerlo a la gata, quien no se hace esperar para arrebatarlo de entre sus dedos. "Gracias por la advertencia, ahora cargaré con un pedazo de comida para ella." Miente, así como la desconocida. Ahora se supone debe preocuparse por un gato que anda por la isla aterrorizando gente igual que Phokas. Una vez Elaine queda satisfecha, guarda al fin la bolsa con el resto de sus compras, siendo apenas interrumpido por una mano sosteniendo una lata abollada frente a su rostro, siguiendo el camino desde el brazo impropio hasta detenerse en las facciones femeninas. "Gracias." Toma el producto y lo guarda, sin quitarle la mirada de encima, hasta cargarse de nuevo la bolsa sobre el hombro. "No hace falta le grites así." Eleva una mano, con calma, ojos cerrados piden tregua. Vergüenza ajena de verla gritándole a un gato a mitad de la calle preferiría ser evitada, aunque, no pasa por alto ahora lo hace para defenderlo a él, o algo así. "Es un simple pedazo de jamón, nadie morirá de hambre."