ceño se frunce en extrañeza al escuchar halago, haciéndola que virara hacia el masculino con lentitud e incredulidad. sandy conocía su belleza, también las diversas frases de coqueteo, sin embargo, era sumamente raro que aquello sucediera en medio de la plaza. por ende, cuando observa la tarjetita de presentación, semblante demuestra el entendimiento. " ooooh, ¡qué listo! " debe admitir, pues cuántas veces ella no había recurrido a la misma técnica para conseguir más clientes en el spa o para que turistas pasaran a probar el menú en su cafetería. soltando una carcajada, toma la tarjetita, dejando un pequeño rastro de pintura color azul en ella. " uff, me asustaste por un segundo " reconocía el nombre en el papel; después de todo, trabajaba para uno de los miembros de la familia. " no tengo ni idea de qué sea un bioestimulador o un ultrasonido microloquesea, si te soy honesta. ¿es algo que implementarán en el spa también? ¿tendré que aprenderlo? " su labor eran los masajes, pero, con tanto cambio a su alrededor, ya no se podía estar segura. manteniendo sonrisa en semblante, regresa atención a su lienzo: un pobre, pobre intento de un atardecer. " fingiré que no acabas de llamarme vieja si me otorgas un descuento de empleado. "