La loca historia de MartĂn Castillo
- Profesor Herrera, su cuerpo es justo como lo imaginé. Ahora, veamos a divertirnos un poco
Dije esto mientras me miraba en el espejo, con el tono mĂĄs sexy que estĂĄ cuerpo puedo producir. FlexionĂ© todos y cada unos de los mĂșsculos de mis mĂșsculos, que alguna vez le pertenecieron IvĂĄn Herrera, mi profesor de quĂmica en de la preparatoria.
VerĂĄn, siempre he tenido esta extraña aficiĂłn por mis profesores, no sĂ© el porquĂ©, pero me atraen mucho. Cuando entrĂ© a la preparatoria esa sensaciĂłn se intensificĂł, y muchĂsimo mĂĄs cuando lo conocĂ a Ă©l. Siempre vestĂa formal debajo de su bata de laboratorio, pero, aun asĂ, se podĂa apreciar su increĂble figura. Nunca dejĂ© de imaginar que clase de cuerpo escondĂa debajo de su ropa.
Por lo que se, es un quĂmico farmacĂ©utico que no pudo conseguir otro trabajo mĂĄs que cĂłmo profesor (no es que tenga algo de malo, pero en mi opiniĂłn se merecĂa algo mejor). Ăl fue el mejor profesor que tuve en toda mi vida academia, ya que se preocupaba por que sus alumnos aprendiesen. En algĂșn punto, me enamorĂ© perdidamente de Ă©l, era el hombre perfecto. Siempre soñé en ser como el algĂșn dĂa, tener una vida como la suya.
Cada que tenĂa clase de quĂmica, era el primero en llegar para poder tomar el asiento frente a el. Me quedaba viĂ©ndole fijamente, muchas veces se dio cuenta, pero nunca decĂa nada, es mĂĄs, casi siempre me devolvĂa una sonrisa. No es por presumir, pero era el mejor de la clase debido a que querĂa quedar bien ante Ă©l, mis calificaciones eran las mĂĄs altas, me enviĂł a varios concursos estatales de quĂmica (siempre estaba entre los 3 primeros lugares) y todo gracias a Ă©l por ser mi motivaciĂłn.
TerminĂ© obsesionĂĄndome con Ă©l, no podĂa dejar de pensar en estar con justo a Ă©l a todo momento. Fue entonces que me volvĂ mĂĄs torpe con mis actitudes seductoras, no dudo que el profesor Herrera se diese cuenta de que las miradas que le daba no era necesariamente por interĂ©s en la clase.
Hoy por la tarde, el profesor me hizo quedarme despuĂ©s de las clases, dijo que querĂa hablar conmigo. En ese momento entrĂ© en pĂĄnico, pero no tenĂa idea de la gran sorpresa que iba a llevarme. Cuando todos mis compañeros se habĂan ido de la clase, el profesor se acercĂł a mĂ asiento para hablar.
- Fernando, ÂżSabes por quĂ© te pedĂ que te quedarĂĄs? â Me dijo desde su escritorio.
Se levantĂł de su lugar y caminĂł hacia mi. Yo simplemente dirigĂ mis vista hacia el suelo evitando el contacto visual. Ya frente a mi, se lo inclinĂł y acercĂł lentamente su boca a mi oĂdo, yo estaba paralizado, el olor de su colonia invadĂa mi nariz y su aliento me sacudiĂł el cabello de la nuca. Mi corazĂłn y mi respiraciĂłn se aceleraron, sentĂ que iba a explotar. De pronto, el ambiente de tensiĂłn se rompiĂł, el me susurrĂł.
- ¿¥QuĂ©!? ÂżDe quĂ© estĂĄ hablando? - dije mientras hundĂa mĂĄs mi mirada en el piso y me intentaba alejar, cosa que fue inĂștil pues la salida del pupitre estaba bloqueada por mi su cuerpo. Ăl se volviĂł a acercar a mĂ en la misma posiciĂłn.
- Vamos, no te hagas el santo, los dos sabemos el motivo de esas miradas que me lanzas⊠- Dijo esto con una voz suave, sexy y sin verme a los ojos.
Puede sentir su gran mano pasarse sobre mi abdomen y como poco a poco descendĂa a mi entrepierna. Mi mayor fantasĂa se estaba haciendo realidad, pude notar como mi pene se comenzĂł a endurecer. Sin saber quĂ© hacer, intentĂ© hablar, mi voz temblaba y se me escapaban algunos gemidos.
- ProâŠProfesor HerreraâŠyoâŠyo⊠- Su mamo ya estĂĄn tocando mi miembro erecto, me mirĂł a los ojos directamente y dijo.
- No te preocupes hijo, no haremos nada que no quieras
Sin pensarlo dos veces, me lancĂ© a sus labios para darle un beso fugas, nuestros labios apenas se tocaron. Inmediatamente regresĂ© a mi lugar sin saber exactamente quĂ© espera por parte del profesor. FijĂ© mi mirada en la pared, aunque el contexto de la situaciĂłn habĂa cambiado, me morĂa de vergĂŒenza.
TomĂł mi mano, me guĂo para levantarme del pupitre y, con mucha delicadeza, puso uno de sus brazo en mi espalda muestras aĂșn sostenĂa mi mano con el otro. Me jalo hacia el con su gran fuerza, nos quedamos en silencio unos segundos mientras nos mirĂĄbamos directamente. SoltĂł mi mano y acariciĂł mi rastro. Con esa misma mano me tomo la nuca y ahora fue Ă©l quien me besĂł. PareciĂł como si el tiempo hubiese detenido en ese instante. Nuestras lenguas parecĂan bailar en nuestras bocas.
DespuĂ©s de lo que pareciĂł una eternidad, nos detuvimos para respirar un poco - VĂĄmonos de aquĂ, te llevarĂ© a un lugar mĂĄs tranquilo â VolviĂł a acariciar mi rostro, me soltĂł de sus fuertes brazos y me condujo fuera del aula y de la escuela. Me estaba guiando a su coche en el estacionamiento de la escuela.
Es aquĂ cuando las cosas se pusieron algo raras, es ese momento yo no le mayos importancia, gracias a Dios que no lo hice.
Llegamos a su lugar de estacionamiento y ahĂ estaba un coche deportivo Ășltimo modelo, jamĂĄs habĂa notado que el profesor Herrera tenĂa un coche asĂ. Sin decir una palabra, abriĂł la puerta del copiloto y me subĂ sin dudarlo. Condujo por un buen rato, en el trayecto guardamos silencio absoluto, pero cuando paraba en algĂșn semĂĄforo, ponĂa su mano en mi muslo y yo lo sujetaba. Estuvimos viajando hasta que llegamos a una de las zonas residenciales de la ciudad, la que tenĂa las casas mĂĄs caras. Me sorprendiĂł ver quĂ© pudiera tener una casa y un coche asĂ con su sueldo de profesor.
- ÂżEstĂĄ es su casa profesor? - Era una casa algo pequeña comparada con el resto del vecindario, pero enorme en comparaciĂłn a donde yo vivĂa.
- AsĂ es hijo, y por favor, llĂĄmame por mĂ nombre
- EstĂĄ bien, siempre y cuando tĂș tambiĂ©n me llames por el mĂo, IvĂĄn
Escucharle decir esas palabras hizo que todo mi cuerpo se relajarĂĄ, bueno, todo menos una parte, e IvĂĄn se dio cuenta de esto.
Salimos del auto y caminamos a la entrada. El lugar era impresionante, estaba lleno de pinturas, planteas y un sinfĂn de mĂĄs decoraciĂłn. En el centro de la sala, se encontraba un piano solitario.
- ÂżY? ÂżQuĂ© opinas? â Dijo IvĂĄn, sacĂĄndome de mi ensimĂsmento.
- Esto es impresionante, ÂżCĂłmo es que puedes pagar todo esto?
- Digamos que, tengo mis mĂ©todos â DespuĂ©s solo me guiñó el ojo. No supe a quĂ© se referĂa, pero daba igual, estaba teniendo la mejor experiencia de mi vida.
- Ven Fernando, acompåñame a mi habitación, hay algo que quiero contarte
Subimos hasta el tercer piso y, despuĂ©s de caminar por un largo pasillo que daba a un balcĂłn, estĂĄbamos parados frente a una gran puerta de madera muy oscura. IvĂĄn abrĂ la puerta y revelĂł una gran habitaciĂłn. TenĂa una cama enorme, 4 personas podĂan estar ahĂ al mismo tiempo sin problemas. HabĂa otras dos puestas, una de cristal que daba a otro balcĂłn, y otra de la misma madera que la primera puerta.
OĂ como la puerta se cerraba, gire e IvĂĄn caminaba hacia mi, me sentĂ© en la cama a esperar que mi mayor deseo se hiciera realidad, poco podĂa saber yo de los que iba a suceder despuĂ©s.
- Vamos al grano Fernando â Dijo sentĂĄndose a mi lado, me lancĂ© a darle otro beso, pero me puso una mano en el pecho justo cuando estĂĄbamos a punto de tocarnos â Espera, sĂ© que quieres tener una vida como la mĂa, y yo ya estoy cansado de este cuerpo.
Esas palabras retumbaron en mis oĂdos - ÂżEse cuerpo? A quĂ© te refieres IvĂĄn.
- Mi nombre no es IvĂĄn Herrera, en realidad soy MartĂn Castillo
- ÂżMartĂn Castillo? No entiendo nada, ÂżPorquĂ© dices el nombre de un extraño?
IvĂĄn se puso de pie y se parĂł frente a mi- EstĂĄ historia puede ser difĂcil de creer, pero cada parte de ella es verdad. Hace ya varios años, yo fui uno de los hombres mĂĄs importantes y ricos de España y el resto de Europa, pese a que mi riqueza me fue heredada, supe administrarla, mantenerla y hacerla crecer. Un dĂa me detectaron cĂĄncer en los huesos, y aĂșn con todo mi dinero nunca encontrĂ© la cura, pero encontrĂ© otra soluciĂłn - La historia era demasiado alocada, pero me intrigaba su final.
- Con una buena parte de mis recursos, financiĂ© una serie de investigaciones con el objetivo de encontrar la manera de poder vivir en el cuerpo de alguien mĂĄs. Tras meses de experimentos y casi al borde de la muerte, mi equipo encontrĂł una manera de intercambiar cuerpos. Me fue fĂĄcil encontrar alguien con quiĂ©n cambiar, solo tuve que enviar una solicitud de trabajo con caracterĂsticas especĂficas para conseguir el cuerpo que querĂa. Lo engañe prometiĂ©ndole una mejor vida. Antes de hacer el cambio transferĂ todo mi dinero a sus cuentas. El procedimiento fue rĂĄpido, de un momento a otro estaba en el cuerpo de un adonis, que ahora era rico. Lo Ășnico que mis investigadores nunca lograron fue mantener un cuerpo joven para siempre, asĂ que realicĂ© un segundo cambio, y obtuve este cuerpo
- Ivån, me gustas mucho, pero no estaré contigo si consumes drogas
- ÂżAcaso no escuchaste nada?
- Si, si lo escuchĂ©, pero no tiene sentido. Si de verdad eres millonario, ÂżPor quĂ© tendrĂas que trabajar como profesor?
- Esa Fernando, es una buena pregunta que tiene una respuesta igual de fĂĄcil, se le llama mantener las apariencias. Si una persona de un momento a otro gana mucho dinero sin un buen motivo, la gente empezarĂa a imaginar cosas
- Si solo me trajiste aquĂ para contarme un montĂłn de disparates, serĂĄ mejor que me vaya. Hasta luego Señor Herrera â TenĂa toda la intenciĂłn de irme, pero IvĂĄn sujeto mi mano â Por favor, crĂ©eme
- Supongamos, y solo supongamos, que todo lo que dijiste es verdad, ÂżPara que me quieres a mi?
- ¥¿Qué?! ¥¿Por qué?!
- Eres joven, guapo y tienes un gran futuro por delante. Quiero que ese futuro sea mĂo, y supuse que no habrĂa mayor problema porque pensĂ© que deseabas este cuerpo
- Si te dijera que sĂ, ÂżQuĂ© pasarĂĄ conmigo, con mi familia?, voy a perder muchos años de mi vida, ese cuerpo tiene al menos unos 45 años y yo tengo 17, ÂĄÂĄPerderĂa prĂĄcticamente 30 años de vida!!
- Tranquilo, todo estarĂĄ bien, imaginĂ© que dirĂas algo asĂ, ya tengo todo planeado. Y por cierto, tengo 42, ÂżPodrĂas esperar un momento? Necesito ponerme algo mĂĄs cĂłmodo
IvĂĄn caminĂł hacia la segunda puerta de madera, detrĂĄs habĂa un vestidor enorme, alcancĂ© a ver trajes colgados, batas, corbatas, muchos espejos en las paredes y una estanterĂa llena zapatos y accesorios.
-Puedes mirar si quieres, para que pienses mejor las cosas
AĂșn estaba en shock por todo esto pero, ÂĄÂżVer al cuerpo de mis sueños cambiarse de ropa?! Era muy tentador. Me acostĂ© en la cama un momento esperando a que saliera del vestidor. Cuando por fin saliĂł, se habĂa cambiado el traje por un conjunto deportivo que me permitiĂł ver todavĂa mĂĄs lo definidos que estaban sus mĂșsculos.
- ÂĄVaya! No me viste. Es una lastima, te perdiste un gran espectĂĄculo
- ÂĄÂĄÂĄContesta mis preguntas!!!
- Bien, bien, cĂĄlmate. Como dije, todo ya estĂĄ planeado, una vez que yo estĂ© en tu cuerpo no te dejarĂ© desamparado, ni a tu familia. Para no levantar sospechas, vivirĂĄs aquĂ por unos meses, luego te mudaras a un departamento en el que podrĂĄs vivir tu solo. Me encargarĂ© de conseguirte un buen trabajo, recibirĂĄs toda la educaciĂłn y capacitaciĂłn necesaria para tu nueva vida. Yo por otra parte fingirĂ© ser tĂș, entrarĂ© a un concurso internacional de quĂmica y me irĂ© de intercambio a Europa, ahĂ estudiarĂ© la universidad, para finalmente vivir allĂĄ
- ¿Y qué pasa con mis años perdidos?
- Cuando ya no quieras estar en ese cuerpo, contĂĄctame, te conseguirĂ© un nuevo cuerpo cada vez que tĂș quieras. Es lo menos que puedo hacer por recibir ese cuerpo
DespuĂ©s de escuchar eso, pensĂ© que intentar el intercambio no serĂa mala opciĂłn, si funcionaba, tendrĂa una vida mucho mejor, y si no funcionaba no perdĂ nada.
- Entonces, ¿Qué decides? - Preguntó mientras recargaba su cabeza en una mano y me miró directamente.
- Esta bien, vamos a cambiar de cuerpos
- ÂĄGenial!, Fernando, veras que no te arrepentirĂĄs. â Felipe se lanzĂł a mi y me dio un fuerte abrazo, yo solo que quedĂ© quieto.
- Y, ÂżDĂłnde estĂĄ la dichosa mĂĄquina?
- Vamos a la sala, ahĂ la veras.
Regresamos por el largo pasillo y las enormes escaleras hasta la habitaciĂłn del piano, IvĂĄn me tomaba del hombre en todo momento. Ya ahĂ, me señalĂł el piano.
- ÂżQuĂ©? ÂżMe vas a tocar algo? â le dije en un tono muy sarcĂĄstico - Si quieres, soy bastante bueno â Me dirigiĂł hasta el piano y me indico sentarme en la pequeña banca unido a el.
- Bien, aquĂ estĂĄ, te presento a la mĂĄquina de intercambio de cuerpos.
- ÂżUn piano? â Mi voz sonĂł bastante despectiva, el me contestĂłâ Si, pero tambiĂ©n es una mĂĄquina de intercambio de cuerpos. Solo debes tocar la nota mĂĄs grave del piano mientras yo tocĂł la mĂĄs aguda
- Esto solo se pone mĂĄs y mĂĄs raro
- Eres bastante divertido, este cuerpo te caerĂĄ como anillo al dedo. Bien, a la cuenta de tres, tocamos las teclas. 1âŠ2âŠÂĄ3!
Mi dedo bajo junto al suyo y el piano produjo las notas al unĂsono. Inmediatamente despuĂ©s, Todas las demĂĄs teclas bajaron solas y el sonido del piano se hizo estridente. Mi cabeza comenzĂł a doler y me sentĂa mareado, mi vista se hacĂa borrosa, pero pude ver cĂłmo IvĂĄn se desplomaba en el suelo, inmediatamente despuĂ©s, perdĂ el conocimiento.
Me sentĂ en una especie de dimensiĂłn distorsionada, no podĂa ver, oler, probar o sentir algo, lo Ășnico que aĂșn percibĂa era el horrible sonido de todas las teclas del piano sonando en mi cabeza una y otra vez. Poco a poco el sonido del latir de mi corazĂłn y el aire entrando a mis pulmones superĂł al del piano y en ese momento, mis demĂĄs sentidos regresaron. SentĂ mucho frĂo en la espalda, mi boca sabĂa a una mezcla de alcohol, cigarros y algo dulce, podĂa oler la colonia de IvĂĄn otra vez, pero esta vez me pareciĂł algo mĂĄs mundano y familiar. Por Ășltimo, abrĂ mis ojos.
Una intensa luz blanca me deslumbrĂł, inmediatamente puse mi mano en su camino para que no me lastimas mĂĄs. Ya adaptado a la intensidad, notĂ© que mi mano era mĂĄs grande y las venas de esta resaltaban mucho, lo mismo pasaba en mi brazo, que ademĂĄs estaba cubierto por algo de vello, cosa que yo nunca habĂa tenido.
Levanté mi cabeza del suelo, bajé un poco la mirada y noté unos pectorales y abdomen bien definidos cubiertos por vello. Con mucho esfuerzo me senté, estaba en un baño. Me puse de rodillas para intentar levantarme, para mi buena suerte, frente a mi estaba un lavabo, me apoyé en él y al fin me puse de pie, noté un gran cambio de altura, estaba tan mareado que tuve que cerrar los ojos. Me llevé la mano a la cara, mis palmas eran mås åsperas y sentà una barba bien tupida. Abrà mis ojos y un gran espejo me recibió.
- ÂżIvĂĄn? â Mi voz masculina hizo eco en todo el baño, en ese momento me di cuenta que en todo lo que me dijo IvĂĄn era cierto, en realidad habĂa cambiado de cuerpos, y ahora yo poseĂa su ultimo cuerpo.
De nuevo toquĂ© mi rostro, explorĂ© cada arruga, cada imperfecciĂłn, metĂ los dedos por mi barba, nunca habĂa tenido una, era algo muy excitante. ToquĂ© los mĂșsculos de mi cuello, llegando hasta mi tronco, mis pectorales y abdomen estaban cubiertos de vello, los acariciĂ©, disfrutando la sensaciĂłn de los vellos entre mis dedos. LevantĂ© mi brazo izquierdo para flexionar sus mĂșsculos mientras los acariciaba con el otro brazo. DespuĂ©s hice una de esas poses de fisicoculturista en donde se levantan los brazos, pero mis axilas peludas se robaron toda la atenciĂłn, su olor era tan potente que llegaba a mi sin estar cerca de ellas. AcerquĂ© mi nariz a una de las fosas peludas, el aroma a sudor y colonia era embriagante, no podĂa parar de olerlo, solo me detuve cuando las ansias de seguir explorando este cuerpo regresaron a mĂ.
Estuve un tiempo haciendo poses y caras frente al espejo, hasta que mi mirada bajĂł a las piernas y lo que colgaba entre ellas. Hasta ese momento, no me habĂa dado cuenta del gran miembro erecto que estaba en mi pelvis.
LlevĂ© mis manos hasta Ă©l y comencĂ© a masturbarlo, la sensaciĂłn ĂĄspera de mis palmas solo logrĂł aumentar el placer. Mientras tocaba mi pene con una mano, frotaba todo mi cuerpo una vez mĂĄs con la otra, todo esto mientas me miraba en el espejo. DespuĂ©s de frotar mis testĂculos, lentamente estimulĂ© cuidadosamente mi zona anal, poco a poco introduje los dedos en mi trasero, fue una sorpresa descubrir cĂłmo mis dedos se resbalaron como mantequilla. Al tocar mi prĂłstata el placer solo se hiso mĂĄs grande, lo que me hizo gemir, ese sonido me estaba llevando a un nivel de excitaciĂłn que jamĂĄs imaginĂ© alcanzar. Las sensaciones de placer viajaban por todo mi cuerpo y entonces, liberĂ© una gran explosiĂłn de semen sobre todo el lavabo y el espejo.
Nunca imaginé que tanto semen pudiera salir de un hombre, todo estaba manchado, tomé un poco del semen del espejo y me lo llevé a la boca, su sabor era extraordinario, y lo mejor de todo es que era mi sabor. Mi respiración estaba agitada y estaba cubierto de sudor, pero eso no me impidió escuchar los pasos fuera del baño. Tomé unos calzoncillos que estaban en el piso, al ponérmelos noté que eran un suspensorio, no me importó y salà a explorar. Cuando abrà la puerta, me encontré en el vestidor del cuarto de Ivån.
La puerta que daba al cuarto estaba abierta, la atravesĂ© y ahĂ estaba mi cuerpo, vistiendo un traje que parecĂa hecho a su medida.  Cuando entrĂ© se estaba se estaba terminando de acomodar el saco, el escucho mis pasos y se dio la vuelta.
- ÂĄVaya! Al fin despertaste IvĂĄn, ya me estaba preocupando â No le contestĂ©, en lugar de eso, me acerquĂ© a Ă©l y lo observĂ© de pies a cabeza. Lo Ășnico que pude hacer fue hablar - ÂżIvĂĄn?
- No, tu eres IvĂĄn, yo soy Fernando â SeguĂ en silencio, esto aĂșn era bastante extraño y nuevo. Fernando fue quĂen rompiĂł el silencio â ÂżQuĂ© es lo que te resulta tan extraño? ÂżA caso nunca usaste un traje? Este cuerpo es increĂble, y se ve muy bien con uno de estos. TĂș tambiĂ©n te vez increĂble usando eso.
- ÂżA caso no los dejaste ahĂ para que me los pusiera?
- No, de hecho, esos los usĂ© todo el dĂa de ayer
- Era lo Ășnico a la mano, y no querĂa salir desnudo â Le dije mientras extendĂa mis brazos apropĂłsito, para presumir aĂșn mĂĄs mi cuerpo.
- IvĂĄn, ese era mi cuerpo, y no hay nada que no haya visto de Ă©l. â Puso una mano en mi pecho y comenzĂł a caminar a mi alrededor - Bueno, ese culo se ve mejor desde esta perspectiva â Dijo y le dio un muy buen apretĂłn a mu trasero - ÂĄEy! Tranquilo hombre, era tuyo, pero ahora es mĂo
- Si, y por eso mismo no dejaré que andes con el culo expuesto tan fåcilmente. Anda, va a quitarte eso y busca otra ropa, hoy saldremos de fiesta
- Claro, tenemos que estrenar estos nuevos cuerpos, ve y encuentra algo sexy pero no muy revelador, debes aprender a darte a desear
En ese momento corrĂ al vestidor, busque en los cajones hasta que encontrĂ© uno lleno de ropa interior, querĂa probĂĄrmela toda, ya tendrĂa tiempo despuĂ©s para eso, en ese momento debĂa concentrarme en encontrar algo sexy a simple vista. TomĂ© unos calzoncillos negros, me quitĂ© el suspensorio y lo arrojĂ© lejos, claro, no sin antes darle una buena olida. Me puse los calzoncillos negros y salĂ al cuartĂł.
- ÂżQuĂ© tal? â Puse las manos en mi nuca, apretĂ© los musculoso e hice la pose mĂĄs sexy que se me pudo ocurriĂł.
- Muy simple, busca otros â Me dijo seriamente. RegresĂ© algo enojado al vestidor, esta vez me puse una trusa de colores que marcaba muy bien mu bulto. De nuevo salĂ al cuarto y le dije con algo de fastidio en mi todo de voz â ÂżEstos?
- EstĂĄn bien, pero aĂșn les falta algo. Regresa a buscar otros
Puse mis ojos en blanco en señal de fastidio, estuve a punto de rendirme cuando vi una pieza doblada de manera distinta al resto. La tome y al desdoblarla, resulto ser un conjunto de trusa y arnés negro y rojo muy sexy. Me lo puse lentamente y salà de nuevo al cuarto. Con la esperanza de que por fin aprobara mi elección, hice otra pose - ¿Y qué tal esto?
- Espectacular. â No pude ocultar mi alegrĂa, al fin iba a salir a la calle en mi nuevo cuerpo - Ahora solo te falta todo lo de encima. Regresa ahĂ adentro. â ÂżCĂłmo pude olvidar buscar mĂĄs ropa para salir en pĂșblico? De nuevo, entre al vestidor, ya estaba tan arto de buscar en los cajones que tomĂ© lo primero que encontrĂ© en el piso, probablemente sucio al igual que el suspensorio, pero solo querĂa salir lo mĂĄs pronto a disfrutar de todo esto.
- Por favor, dime que esto estĂĄ bien
- Es evidente que no tienes habilidades de seducciĂłn ni ojo para escoger ropa que haga lucir bien a un cuerpo asĂ. Te harĂĄ falta mucha ayuda â Esta vez el entrĂł al vestidor, fue directamente por una camisa nueva, otros pantalones, un cinturĂłn y unas botas.
â Ten, pĂłntelo ya, debemos llegar rĂĄpido al nigth club o lo cerrarĂĄn.
- El antro pues, ÂĄApĂșrate! â Se notaba la desesperaciĂłn es su voz, pero no era mi culpa, ÂżCĂłmo esperaba que me supiera vestir bien? Cuando terminĂ© de ponerme la ropa me dijo que fuera al espejo del baño para que aprendiera como debĂa verme. TenĂa razĂłn, nunca hubiera podido vestirme asĂ yo solo. Me levantĂ© la camisa para admirarme una vez mĂĄs.
El deseo regresĂł y me pene volviĂł a erectarse, ya estaba listo para masturbarme, cuando Fernando me gritĂł desde el cuarto - IvĂĄn, ÂżQuĂ© tanto estĂĄs haciendo? Se estĂĄ haciendo tarde â Antes de salir dije â Buenas noches, soy IvĂĄn Herrera, y esta noche disfrutarĂ© de tu cuerpo.
Esa fue la mejor noche de mi vida, bebĂ tanto que ni siquiera recuerdo cĂłmo es que Fernando me tomĂł una foto mientras bailaba sin camisa. Desde ese dĂa, no he hecho mĂĄs que disfrutar de este cuerpo, a solas y con otras personas. Sin duda, algĂșn regresarĂ© a esa mansiĂłn en busca de mĂĄs diversiĂłn.