jielius:
los cumplidos siempre eran una buena manera de complacer al historiador. mientras más le dijeran que se veía bien, o que hacía las cosas bien, jie estaría satisfecho. le gustaba ese tipo de atención. “claro que soy increíble, ¿pero sabes quién lo es más?” arquea una ceja, observando a la morena con una sonrisa dibujada en su rostro. “tú, por supuesto, reina. después de todo, ya dominabas esto.” asegura, mostrando determinación en su rostro. “oh, no es nada… bueno, eso creo.” había pasado gran parte del día tratando de concentrarse en la maldita telequinesis y no en otras cosas que, inevitablemente, ocupaban su mente. vuelve nuevamente a enfocar su atención en su amiga, tratando de despojarse de pensamientos estúpidos. “¡zagiri, de lo que te estás perdiendo!” exclama. “si yo dominara esto, de verdad… nadie me movería. todo sería tan cómodo. es como tener un sirviente, pero sin realmente explotar a nadie.”
Los cumplidos entregados a la contraparte siempre se devolvían al doble y ocasionaba que un rojizo apenas perceptible se situara en sus facciones. Una sonrisa, después un ruidito similar a una risa para finalizar con un leve encogimiento de hombros. “Me costó bastante tiempo perfeccionarlo. La primera vez reventé una bombilla porque estaba asustada. Después no supe qué fue lo que pasó y simplemente lo dejé por la paz. Tiempo después moví una botella y dije, vaya, algo raro está pasando conmigo,” puso los ojos en blanco al contar aquel resumido relato. “Es eso lo que te motiva mayormente a dominarlo, ¿verdad?” y podía imaginárselo recostado en su cama y acercando cualquier cosa en su dirección sin tener que mover un dedo. Cambiar la televisión y alcanzar objetos cercanos pero no lo suficiente, sin tener que ponerse de pie, ¡qué vida! “Vas bastante bien. Solo no gastes tanta energía, te puede sangrar la nariz y doler muchísimo la cabeza, y no queremos que te enfermes, ¿bien?”













