ryudans:
❛ ah, yeeun ❜ localizar a yeeun le animó a imitar su gesto, siendo palma la que se alzó leve, mimetizando el otro movimiento pero con cierta parsimonia. tenía suerte, al menos, de que extremidad zurda se mantuviera más o menos intacta. ❛ estaba intentando realizar magia sin varita, yo no cuento con una ❜ era la explicación más simple, más evidente. se sentía desprotegida, pero el funcionamiento de la misma de la noche a la mañana no era el mejor, aún cuando se consideraba de alguna forma buena con todo lo relacionado con encantamientos. ❛ ¿no estás ocupada? ❜ era lo último que pretendía, el distraer a los demás de aquellas actividades que ella no podía realizar. se apoyó sobre la roca tras de sí, notaba algo de cansancio tras haberse encontrado de pie demasiado tiempo. quizá no debía haberse tomado el reposo absoluto tan a la ligera. ❛ mi experimento no está yendo tan bien ❜ retomó sobre su práctica sobre la magia. así que palma cayó a la altura de cintura, rendida al respecto. aquella imagen que portaba consigo, admitía, debía parecer lamentable. ese punto medio, entre sobrevivir o morir, el limbo que la convertía en una carga, era lo peor de todo. ❛ te ves bien, yeeun, me alegro ❜
“Estaba pero... No importa, me había saltado el break anterior así que no hay problema si vuelvo más tarde” la mira por encima, tratando de disimular que estudia el estado de su cuerpo virando los ojos hacia el suelo o entre los árboles cuando siente que podrá ser descubierta. “Es muy difícil esa forma de magia, ¿no? Quizá debieron enseñarnos un poco sobre ella en el colegio” murmura, sintiendo que en lo único que de verdad le puede ser ayuda en ese momento se encuentra fuera de su dominio; nunca se había aventurado a probar si se le daba o no la magia no verbal. Lo suyo era prescindir de la magia. “Estoy bien, sí, para mí fue más el susto que los rasguños, supongo porque me encontraba cerca de la salida.” Había sido una de las afortunadas pero no se sentía exactamente bien aun cuando en el proceso había ayudado a varios a escapar de aquel infierno. En su mente existía el clásico: quizá pude hacer más. “Oye... ¿Te gustaría que hiciéramos algo diferente? Fuera de aquí, digo. Podríamos pasear, quizá te ayude a despejar tu mente. Creo que todavía quedan algunos pegazos alrededor, ¿no te gustan?”











