La perenne barbarie que amenaza la Cultura del Ecuador: reflexiones sobre un crimen cometido a la Academia de Bellas Artes y a la Biblioteca Nacional jamás denunciado. Infausto dictamen que va hecho a la memoria moral de Juan Montalvo
A ti noble hombre: porque tu espíritu corre en mí, como el agua que corre en un caudal natural, tus grandiosas obritas hierven mi pecho a forma de hoguera y a medida que mis ojos, insaciables de saber, recorren tus versos; esos se vuelven leña, que poco a poco se agregan al fuego, para nunca apaciguarse… y deja mi mente libre razonar.
Porque como en cada aurora: Apolo en su carro se asoma por el ocaso y así al igual la mañana sucesiva: tus ideas al infinito irán, remolcadas por los corceles que tus poesías llevarán, hasta el fin de los días, un destello luminoso para la humanidad serán.
Estoy seguro, que junto a él: en manera profética una flecha caerá sobre el pueblo que no te obedecerá y honrará…
¿Quizás ya lo estáis premeditando desde el Parnaso?… una vez fue tu pluma, ahora, es una flecha feroz…
Me referiré a mi país por el amor profundo que pruebo por él, porque en sus tibios valles me críe y en sus amorosas aulas me eduqué…
Pero tengo que ser inmediatamente honesto: me hierve la sangre y el hígado se me inflama de la cólera que cargo por la inmensa impotencia que siento al pensar en las condiciones desastrosas en la que se encuentra, estado de barbarie que sufre por ya diversos años —verdaderamente desde que tengo uso de memoria— y me pregunto; ¿dónde está: la clase diligente e institucional a poner orden a los espantosos quebrantamientos e incumplimientos de las leyes cometidos en contra de nuestra patria? ¿dónde está: el pueblo patriótico para exigir lo que de ley natural les espera?
No me quiero explayar demasiado sobre este ámbito porque no me compete, pero: ¿no es una cosa asaz sabida que los diferentes órganos políticos, soberanos son un reflejo de la cultura y de la ley? y con ello, ipso facto la cultura debe ser; ¿un derecho y no un lujo otorgado a los ciudadanos?
Tendré que ampararme de la memoria para poder realizar un análisis que sea mínimamente coherente, para no caer en el abismo del farfullo; como lo hace la clase política actual que anhela en modo miserable el cargo presidencial —vaya corrupción de la mente y del pensamiento— porque uno, solo en Mnemósine se puede apoyar —como un tierno niño que se apoya en el pecho de su madre— para poder comprender mejor el presente. Pero parece que la nación ecuatoriana sufre de una especie de amnesia frente a la virtud…
El que lee para vivir i vive para leer; que piensa para vivir i vive para pensar, debe tener en la cabeza gran copia de ideas propias i ajenas: si la memoria no interviene allí i lo pone en orden todo, se corre gran peligro de tomar las unas por las otras…**
Al empezar del siglo XIX, mientras Rossini componía Il Barbiere di Siviglia el mundo nos entregaba en una bandeja de plata un avance tecnológico sin precedentes, que para ese entonces era un progreso que “fingía” ser la solución a todos los problemas del mundo, donde: gracias al vapor las distancias se volvieron cortas, donde: el lume llegó a la casa de los pueblos y donde: gracias a las investigaciones en ámbito sanitario; la farmacopea y la anestesiología había conferido al hombre una diversa y “nueva” forma de misericordia, a este siglo lo habremos llamado “revolución industrial”, esta fructuosa época rindió no solamente avances en campo científico e industrial pero también en ámbito energético, telemático, agrario, médico, político y cultural, etc.
Para ser conciso y para entrar en lo que me concierne, la época industrial concretizó lo que hoy en día llamamos: arte de la fotografía, pero pobre arte… que envés de ser escrita con mayúsculas debería ser escrita con letras bien minúsculas, esclava servil de todas las artes y ciencias… hasta que Benjamin junto a otros dijeron la suya… ahora es peor, porque es esclava de los caprichos estratégicos que solo sirven para alimentar el mundo consumista que ha arruinado a todos la vista ¡A qué punto hemos llegado! ¡Siervos tuertos! Pero, como darles la culpa a aquellos corruptos de mente que alimentan esta barbarie, de algún modo u otro deben portar el pan de cada día a casa, no es culpa de ellos, en sus propias espadas les deberá pesar ese agravio hecho a la cultura visual, —en estos días todos se jactan de ser “fotógrafos”— allá por el 1826 Niepce daba el primer paso para fijar la realidad cuando, ya Aristoteles, Leonardo o Della Porta, habían aportado con su ingenio creativo, intelectual e investigativo para desarrollar este magnifico aparato, sucesivamente con el aporte de Marey que “robaba” el desplazamiento aeronáutico de las aves en vuelo, habríamos percibido la imagen en movimiento, decenios después los hermanos Lumiere inventaron el aparato cinematográfico, ¿y saben cómo? ellos también como los otros: ¡observando! Con los ojos bien abiertos, los quehaceres de sus hermanas, pero más no les revelaré, ¡vayan por cuenta propia a leerse un libro!
En fin, gracias a este magnífico invento tenemos varias pruebas concretas de un gesto decisional que fue fatal para la cultura y el progreso de nuestro país, como ya les he dicho antes, entre el siglo XIX y XX la proyección mundial iba en una dirección “irrenunciable” de modernización, y de este modo la neonata República del Ecuador lo hizo y diría que en una primera instancia con grande sabiduría y visión… creando una aceptable Academia de Bellas Artes bajo la guía de Rocafuerte, más adelante los mandatarios sucesores como García Moreno se habrían ocupado del arduo trabajo, pero no sabría decir si con la misma sabiduría y equilibrio, excepto por el gran Eloy Alfaro, férreo a la prole y a sus ideales, sincero mandatario, impulsor del fabuloso sistema de ferrocarril nacional, porque los Andes no son como el Gottardo o los Pirineos —y no fue impulsor solamente de eso— he aquí uno de los enormes problemas civiles del Ecuador: basta ver el humillante final que hizo aquel hombre, terminando acribillado peor que el mismísimo Savonarola… paradójicamente secuestrado en su vagón para terminar siendo arrastrado peor que un mísero criminal; consecuencia del los conservadores, extremistas dogmáticos, que hasta ahora pervierten la mente del pueblo —porque donde no existe diálogos existe monólogo y a esto si hay que temer atroz— basta ver como las mujeres de nuestra patria no pueden ser dueñas de su propio cuerpo… mientras vienen secuestradas, golpeadas y peor aún: violentadas, es como si el mismo gobierno fuese el malhechor, envés de ser el padre protector de sus críos, cosas absurdas suceden en un pedazo de tierra que se hace llamar República, congreso retrógrada la de esta u otras “democracias” y me cuestiono de nuevo: ¿Dónde estás virtud en el gobierno? ¿Dónde estás estado y congreso que formulas leyes acordes a tu pueblo? ¿para qué existe la tripartición del poder si no se lo aplica respetada y severamente? ¿Dónde estás constitución? Solo zánganos veo.
Perdón por divagar, pero hay que ser bien puntuales en ciertos asuntos, obviamente quien tiene la facha de serlo…
Es que el verdadero funcionamiento de una democracia —se vea en profundidad el aún “contemporáneo” Montesquieu— no se mide viendo cómo está la clase privilegiada, se mide viendo cómo están las minorías respecto a las mayorías, presentes en un estado, analizando pragmáticamente la igualdad de los derechos; yendo a las escuelas y hospitales estatales, a las cárceles, viendo cómo están los extranjeros, como están los ancianos, ¡viendo cómo están los niños! Futuro del país.
Retomando el hilo precedente, la reciente nación importó y promulgó varios estándares modernos “estéticos” y “teóricos” sobre la concepción académica de las bellas artes, paralelamente en Europa se estaban desarrollando nuevos conceptos como la musicología o la historia del arte; determinado en gran parte por la consecuencia del Ancien Regime, modificando las colecciones privadas francesas y después europeas, —ya será otro discurso en época Napoleonica— he aquí otro grave problema que a muchos se les escapa de las manos; hay la necesidad de comprender los conceptos de centro y periferia en campo artístico y obviamente lo que conlleva en campo político o viceversa, porque la historia del arte comparte una áurea intrínseca dentro de la historia de la política, económica y social; el arte es un canal por el cual podemos comprender mejor los avenimientos civiles y culturales de una determinada época, pero hay que estar cautos porque cualquier reflexión o investigación deben ser siempre contextualizadas respecto al tiempo en el que las obras fueron creadas, y hay que estar atentos de los fanatismos y también de las ideologías radicales al momento de juzgarlas.
Y bien, podríamos decir sumariamente que el neonato Ecuador partió con pie derecho, pero tambaleando para la formación cultural y artística de sus ciudadanos, pero ¿Dónde está el fallo que achaca hasta ahora el Ecuador? Les diré obviamente mi idea, aunque sea modesta y a lo mejor utópica para la actual situación nacional; el fallo (aún reparable) fue: que por seguir correteando en modo superficial el ya llamado progreso industrial a pasos gigantescos y no proporcionados a la real necesidad del país, dejaron de parte el desarrollo, cosa fundamental para que la educación académica sea coherente y concreta, no se promovió la industria nacional a través de la cooperación internacional y diplomática, no para competir con otros países, sino que para dar un apoyo primordial a aquellos que quieren expresar sus ideas a través de cualquier tipo de arte, sobre todo faltó trabajar en una sólida identidad nacional. La producción artistica necesita no solamente de maestros y personas instruidas y capaces en términos de estudio y manuales para ejecutar sus ideas, necesita sobre todo: el lienzo, el pincel, la tabla y las pinturas para del pintor, el cincel para el escultor, el taller y la tela para el artesano, la flauta y el piano para el músico, la escuadra y el compás para el arquitecto, el lápiz y el papel para el poeta y escritor, las barnices, el tórculo y los pinceles mordientes para el grabadista, la película, el cuarto oscuro para el cineasta y el fotógrafo. Pero sobre todo la patria necesita un lugar digno donde pueda meditar, estudiar y consultar libros, todo esto debe ser impartido severamente por el estado y no lo debería mencionar, pero tiene que ser de una calidad excelsa, para ello el público y el privado deben andar de la mano para llegar a un objetivo común: El bien de la nación.
A inicios del siglo XX el arquitecto Donoso Barba proyectó en el sector de San Blas una magnífica estructura, que al pasar de los años se transformó en la biblioteca nacional, está después de diversos años, fue destruida, preconcebidamente! ¿basado sobre cuáles motivaciones? ¿fueron sensatas? quién lo podría decir, el punto es que ahora en su lugar hay una placeta bastante mediocre, que demuestra la falta de prospectiva y sensibilidad mental de quien gobernaba la nación —mi denuncia es tenaz y no temo ser soberbio en lo que digo, porque sé que con uso de razón juzgo actos inaceptables— el sistema que rige el país corretea propósitos ajenos como ya he dicho antes, en modo superficial lo que otras potencias imponen, pero ¿no debería el gobierno primero hacer una buena regulación urbanística que sea adecuada y respetada en modo uniforme? en vez de andar correteando el 5G mientras tienen cables qué les pasa por encima de la cabeza? y qué daña el panorama de nuestra hermosa capital… la Unesco nos debería quitar lo que nos otorgó en el ‘78 por irresponsables y charlatanes. ¿Qué hubiera sido de las jóvenes mentes creativas y científicas del Ecuador si ahora hubiera donde estaba la primera academia de bellas artes un jardín botánico digno, adyacente al parque El Ejido? ¿Manteniendo sus estructuras antiguas? es decir, manteniendo su memoria sobresaliente —porque con el sentido de bello se nace, pero necesita ser alimentado y cultivado también y si no hay rastros de ello todo se vuelve más complicado— Llámame soñador romántico o idealista utópico, pero a mí me hubiera encantado ser parte de una ilustre nación que fue y de que ahora solo veo escombros de su pasado.
La cultura y la civilización son como una onda que arrasa con las naciones y a veces esta puede ser beneficiosa o catastrófica, lo importante es que las ideas independientemente del ámbito en donde estás se desarrollen o apliquen deban ser caracterizadas por una intención consciente, sincera y positiva, que exprese al máximo su tiempo; estas deberán ser aplicadas con sabiduría y a este punto me gustaría mencionar aquí el adjetivo sensibilidad, para crear algo de concreto que tenga un beneficio colectivo proyectado al futuro.
Vamos finalmente al grano…
En este día hace ya 132 años se marchaba una persona de un temple excepcional, que me gustaría no darle el título de poeta, novelista o escritor como muchos estudiosos le han conferido, pero, el título que vendría a calzar mejor con su feroz índole: es el de filósofo, para no decir visionario liberal, porque le queda corto ese título también, Juan Montalvo fue un erudito escritor, gran pensador de gigantesca sensibilidad espiritual, inmenso procesador de ideas de su tiempo, supo con gran clarividencia observar los problemas de nuestra patria que lamentablemente aún acarrea con enorme peso.
Libre de pensamiento y sobre todo libre de espíritu, jamás permitió que su razón fuese aturdida, amador de la vida y de la belleza, su peso moral por siempre resonará y sobre su cabeza el lauro poético ninguno le retirará.
El opulento que nada en oro, i cierra la mano a la caridad, i ve sin conmoverse el hambre del indijente, i se rie de la desgracia, i piensa que nadie necesita mas que él, no pertenece al pueblo.
El soberbio que anda el cuello herguido, en la conviccion de que un título sin valor real, o una usurpada e inmerecida preponderancia le elevan sobre los otros, no pertenece al pueblo.
El impío sacerdote que cambia la misericordia en crueldad, la caridad en avaricia, en soberbia la modestia, i olvidando los ejemplos del Maestro ayuda a los tiranos a oprimir al débil, no pertenece al pueblo.
El juez perjuro que pervierte la justicia, i en sus autos se atiene a su conveniencia; que resuelve segun le sobornaron o segun hablaron las preocupaciones de su clase, no pertenece al pueblo.
El militar desvanecido, que anda deslumbrando con la arjentería de sus vestidos, sin mirar o mirando como grande a los pequeños; que desvaina la espada i hiere sin motivo; que sirve al déspota en sus desolaciones, no pertenece al pueblo.
El que oprime, el que maltrata, el que desdeña a sus hermanos, teniendo para sí que es mas que ellos, no pertenece al pueblo.
Oh tú que vives de sudor de tu frente; que mantienes con tu diario trabajo ancianos padres, tiernos hijos, tú eres pueblo.
Oh tú que los conflictos de la patria cargas con el peligro i las fatigas de la guerra; que rindes el aliento por defenderla, i si ella triunfa non ganas sino la gloria de haber sido su salvador, tú eres pueblo.
Oh tú que arrancas a la madre tierra a fuerza de industria i de constancia los frutos indispensables para la vida, tú eres pueblo.
Oh tú que forjas los metales, labras la madera, construyes la habitacion del hombre con tus manos, i la habilitas de comodidades i de lujo, tú eres pueblo.
Oh tú que hilas i tejes, que preservas del frio a los miembros, que comunicas saludable calor a la humana criatura, tú eres pueblo.
Oh tú que trabajas i padeces, que padeces i no te quejas, sin quejarte cumples tus deberes de ciudadano i llevas sobre tí las cargas de la asociacion civil, tú eres pueblo.
Tú eres pueblo, i por todo eso vales mas que tus opresores; tú eres pueblo, i por todo eso eres mas bien quisto con la Providencia; tú eres pueblo, i por todo eso el jénero humano es el pueblo, fuera de los lobos i los zánganos que con nombre de reyes, presidentes i otros títulos pervierten la naturaleza.
Tus enemigos te tratan como a esclavo, tus aduladores te desvanecen con exajeradas atribuciones, con lisonjas a las cuales has de cerrar el oido, si quieres tener pensamientos ajuiciados. Lo justo está siempre en el término medio: si tiras por los estremos, vas fuera del camino. Los oligarcas te tiene por su servidor, su proveedor, su víctima; los demagogos quieren constituirte en tirano, a fuerza de infatuaciones, a fuerza de hacerte presumir de grande.
Solo Dios es grande; pequeño es el pueblo, si pequeño es el hombre: no presumas de grandeza; si presumes de grandeza, das en la soberbia, i de la soberbia a la tiranía, no hay ni un paso. I habrá ganado algo la justicia en un cambio de tiranos? Teme corroborar con tus obras aquel decir tan triste de los pesimistas: el hombre no rechaza de sí la tiranía, si no para hacerla recaer sobre los otros: el que no es víctima es verdugo.
Rechaza de tí la tiranía; no la hagas empero recaer sobre los otros; deja de ser víctima, sin pasar a la parte de atormentar a tus hermanos. I sabes quienes son tus hermanos? Tus hermanos son los hombres todos, buenos i malos, grandes i pequeños. De aquí es que estás obligado a perdonar a los que te dañaron, a protejer a tus inferiores, a ser uno mismo con tus semejantes, puesto que hayan renunciado a la perversion del alma.**
Nobleza no es cuestión de habiente casta, mientras que es una cuestión de comportamiento de quien llega a la riqueza del saber por afán de eso y que decide acarrear el ánimo puro, a través del comportamiento gentil y solidario con los que le rodean, pues es una cuestión interclasista. Y no lo digo yo, lo dice el Alighieri!
**: Montalvo, J. (1897) El Cosmopolita, Libro IV, Oficina tipográfica de F. Bermeo, por J. Mora, Quito.