• Ausente •
Mi corazón pide ayuda a gritos, pero nadie lo ve, nadie se detiene a observar que no estoy bien, que estoy alejando a todos para refugiarme en mi burbuja de soledad, que estoy sufriendo y llorando sin lágrimas, que estoy triste con una gran sonrisa en mi rostro. Me aíslo para amargarme sola, para mortificarme con melodías lúgubres y sombrías. Se extingue mi buena vibra, y regresa mi pesimismo.
Desearía que alguien lo notara, que se acercara a mí y me diga: “Cuéntamelo todo. Algo no va bien, y no puedes negármelo. Aquí estoy para ti.” Quizás así no me sentiría tan sola.
Estoy llena de muchas lágrimas que quiero derramar, y a la vez tengo una gran sensación de vacío, de decepción, y de estar notablemente estancada en mis emociones, anclada fuertemente a ellas y sin forma de librarme.
No sé cómo quitar este sentimiento, no me gusta, me duele. Quiero llorar, deseo sentirme liberada. Ya no sentir tanto peso y poder flotar. Cerrar los ojos e imaginar que vuelo, como un ave atravesando las nubes, girando hasta sentir el viento en mi ser, la fría temperatura en mi rostro, y la claridad reluciendo a través de mis párpados cerrados. Total calma, no más inquietudes, solo yo y el viento.
-Yelissa Tatis
•Editora: Leidy M/ limerencia-oculta















