Reflexión final
Me puse a “hojear” todo lo que estuvimos haciendo en el vlog para ver si encontraba algo que me inspirara a escribir este último post y aunque este tipo de cosas normalmente me dan mucho gusto porque significan que la tortura escolar por fin se acaba, debo confesar que me sentí muy nostálgica pasando por todos los trabajos del año, pues fue una manera de visualizar lo mucho que la clase de psicología me ha dejado. Recuerdo que las primeras veces me daba miedo subir cosas, básicamente por insegura, por miedo a que mis ideas, opiniones, gustos e intereses fueran juzgados, criticados y no lo suficientemente buenos (lo que sea que eso signifique) para ser compartidos con los demás, pues aunque eran mis compañeros de clase y amigos los que iban a leer esto, esta forma de comunicación (el vlog) me hacía sentir expuesta y vulnerable frente a ellos. Sin embargo, conforme pasó el tiempo, agarré práctica y vi que sin importar lo que posteara, nunca iba a recibir respuestas negativas (entre otras cosas, porque eran muy pocos los que realmente leían lo que escribía), lo que hizo que eventualmente perdiera el miedo. Sé que estos posts eran sólo una tarea más con la que había que cumplir pero, por más cursi que suene, disfrute mucho hacerlos y les puse un esfuerzo y dedicación especial porque además de que me permitieron realmente aprender, fueron también una forma darme a conocer con más profundidad. En cuanto a la clase, mi objetivo principal era descubrir si el interés que ya tenía por la psicología era lo suficientemente fuerte como para decidirme en estudiar la carrera, y puedo decir que al final lo cumplí satisfactoriamente, porque además de darme cuenta de que la psicología verdaderamente me gusta, descubrí que puede llegar a convertirse, como la yoga y el baile, en una más de mis pasiones. En otras palabras, esta clase fue sólo una deliciosa rebanada que, aunque pequeña, me abrió el apetito lo suficiente como para quererme comer todo el pastel. Es por eso que si me pongo a pensar en qué nos faltó por estudiar, hago una lista interminable de cosas, que son justamente una de las razones que me motivan a descubrir qué es lo la psicología tiene para ofrecerme más allá de esta clase, que fue sin duda una de mis favoritas. Sin embargo, si tengo que hablar sobre algo que no me gustó, además del hecho de que sólo tuve un año para disfrutarla, fueron esos papelitos molestos con cuadritos que había que llenar con las hojitas esas de lectura (a pesar de lo cual reconozco que fueron bastante útiles y que es mejor dividir la información y luego juntarla de forma grupal, que hacerlo individualmente). Hay muchas cosas que me gustaría decir en este último post pero la verdad es que no me gusta ponerme cursi (más de lo que ya lo hice) y me da flojera tener que escribir tantas cosas, así que sólo concluiré dándole las gracias a todos los que formaron parte de esta experiencia tan padre y de quienes he aprendido mucho. El resto, es un “to be continued…” en el discurso de graduación.














