Reflexión final de Psicología
Debo admitir que yo no escogí psicología como primera opción de clase optativa. En realidad yo empecé el año en clase de administración ya que pensaba que me ayudaría en mis objetivos futuros en la universidad. Sin embargo, me di cuenta (en tan solo una sola clase) que el programa no era para mí, que administración no me llama en lo absoluto la atención y que la maestra no me ayudaría a querer la materia. Por consiguiente me salí de la clase, y me encontraba ahora en el dilema de escoger entre antropología y psicología. Ambas clases trataban sobre el humano, pero por supuesto cada una con su enfoque en distintas direcciones. Finalmente escogí psicología porque en realidad me di cuenta que siempre me ha interesado el porqué del pensamiento humano y de donde proviene sus sistema de creencias.
Puedo decir ahora, ya que finaliza el año, que me alegra mucho haber escogido psicología como mi clase optativa, ya que disfrute muchas de las actividades que realizamos, las ideas que intercambiamos, pero sobre todo el ambiente tranquilo, de respeto y de confianza que hicimos en la clase. Siempre he escuchado que el profesor es clave para amar u odiar una clase, y mis Karla, déjame decirte que le diste al clavo. Me pareció muy interesante y muy grato que hayas usado diferentes maneras de dar un tema, y no el típico y monótono de notas en el pizarrón. Nos desafiaste siempre con cada uno de los temas: hubo debates, abrimos un blog, hicimos cuadritos tediositos, hubo story time, hubo explicación del Tarot, visitamos el cuarto de las estrellas en varias clases, estudiar para exámenes a base de juegos, hicimos proyectos creativos y tuvimos pláticas muy interesantes con invitados sorpresas. En resumen, no hicimos ni ¼ de esas actividades en ninguna otra clase, debo reconocer que trataste siempre de no seguir el mismo sistema para experimentar y ver con que nos desenvolvíamos mejor.
Debo decir que lo que más me gusto de la clase fueron las largas pláticas que tuvimos sobre muchos de los temas que vimos. Me parece bastante enriquecedor escuchar las opiniones de las personas ya que me abren la perspectiva (o de plano me ponen en contra) y algo que valoré mucho en la clase fue el respeto de todos hacia las ideas que se compartieron. El respeto a las ideas de otras personas es otra cosa que me llevo de la clase.
De cuando empecé la clase a inicios de año, hasta ahora, el cambio que noté fue que me encanta usar el sombrero amarillo. Desde que aprendí la teoría de los sombreros me doy cuenta de lo que hago y clasifico mis acciones y procesos mentales (obviamente no siempre pero sí seguido) con la teoría de los sombreros. Además desde que vimos paradigmas, trato de identificar los paradigmas del día a día o de eventos que se me presentan y cuando los veo me siento muy pro hahahah y al mismo tiempo consiente de que hay veces que hay que quitar esos paradigmas, sobre todo los sociales.
Creo que lo que falto en clase fue hondar más en las teorías de los sueños y los tipos de terapias. Sinceramente, de los tipos de terapia no le agarre el gusto, y probablemente fue porque sentí que muchas se parecían y solo tenían diferentes nombres. Con respecto a los blogs, tampoco fui muy fan de ellos porque creo que lo mío no es la investigación, no me llama y no me apasiona (nada personal, no es que no me hayan gustado los temas, pero en general investigar no me encanta).
Para concluir, si es que alguno de ustedes lee hasta el final esto, quisiera terminar diciendo: pequeñuelos, gracias por este año de experiencias y aprendizajes. La clase de psicología no hubiera sido lo mismo si faltaba alguno de ustedes. Les deseo éxito en su búsqueda de la felicidad.


















