¿Mmm? ¿No iba a decir nada?
Inclinó su torso hacia adelante, buscando la mirada del más bajo. —¿Iska...? —le puso la palma de su mano enfrente y la sacudió de lado a lado en el clásico gesto de ''Hola''. —¿No hay nada para el servicio de transportes? ¿Un ''gracias''? ¿Un halago? ¿O un beso? —bromeó, con la misma mano que trataba de llamar su atención, palpó una de sus mejillas, indicando donde esperaba el beso.
— ¡Me asustaste! —espetó y las palabras le salian claritas, lejos del tartamudeo que a veces le pegaba en un dialogo normal.
Qué gracias, qué beso ni que nada. Estaba blanco como papel y aún algo engrifado.
Le golpeó sin fuerza sobre el pecho con sus manos empuñadas como lo haria un niñito molesto, mas no era capaz de herirle ni con sus gestos ni con sus palabras.
Dio un sobresalto que correspondió la reacción del más bajo, genuinamente sorprendido. Pero no se arrepentía, porque gracias a lo ocurrido, consiguió que Iskandar hablara y aunque no resultara una experiencia 100% positiva, le agradaba escudriñar en rincones nuevos de la personalidad de su compañero.
—Lo siento. —detuvo el pequeño berrinche de golpecitos y sostuvo cada una de sus manos dentro las propias, sin fuerza, era un agarre gentil y que casi transmitía comprensión. —No volveré a hacerlo. Al menos no sin avisar. —no podía prometerle que no querría volver a tomarlo, es que... se le hacía pequeño y tierno ¿cómo poder resistirse a cargarlo?














