El muñeco finalmente quedó en silencio, sonrió deliberadamente sacando uno de los biberones de su bolso. — Si, son muñecos pero también simuladores, deben ser alimentados, cambiados, mecidos y principalmente amados — Explicó, posicionando el biberón en la boca del muñeco, suspiro con satisfacción cuando empezó a hacer sonidos de succión. — ¿Eres madre soltera?
--¿De verdad?-- preguntó con sorpresa, pensó que serÃan como sus muñecos de cuando era pequeña: hacÃan nada. --No, no lo soy, pero no sé dónde está la desgraciada de la madre de esa criatura.-- dijo, pero se formó una mueca en su rostro cuando se dio cuenta de que sonaba como una cuarentona despechada.













