Último grito del sol
El sol se quiebra en un rugido
de fuego y despedida,
se hunde en la carne del horizonte
como una verdad que duele.
La sangre del cielo se derrama,
rojo violento,
gritando lo inevitable,
como si supiera que el fin
es tan cercano como el silencio
que arrastra consigo.
Entre sombras de metal y cables,
la luz se ahoga,
desaparece a pedazos,
y algo en el pecho también se rompe,
como si en esa caída lenta
se llevara consigo
la fuerza de un día más
que jamás volverá.
¿Quién se atreve a mirar,
a sostener el peso de un final tan ardiente?
El día muere,
y en su último aliento
nos recuerda
que todos somos parte de esa caída,
del ocaso que arde,
y que nunca volverá igual.











