Y un dÃa, simplemente... despiertas, despiertas y te das cuenta que todo el tiempo has vivido una mentira, aceptas que tu vida no ha sido mas que un mal chiste de... ¿Dios? ¿Zeus? ¿Algún mal escritor? Eso ya no importa, si es que alguna vez importó. Entonces solo te queda una última pregunta por responder ¿Realmente vale la pena seguir aún conociendo el chiste? No importa cuánto o como lo pienses, has pasado muchos años creyendo que la mentira era verdad y ahora que todos se han ido, que los que quedan te han rechazado, que incluso las energÃas que antes te llevaban lejos se han ido y que el único lugar que queda para ti es tu casa, cuando por fin abres los ojos a tu realidad ves que solo existe una respuesta a esa pregunta, "no". Darte un tiro podrÃa ser la mejor solución a esto, pero no es necesario, sabes que estas enfermo, enfermo desde el dÃa que naciste, tus padres te contagiaron de la famosa enfermedad vida, esa terrible enfermedad que se mete en tu cabeza, que te destoza por dentro y te hace creer lo contrario, falta poco para que encuentres la cura, al final lo peor ha pasado y los golpes de vida han pasado a formar parte de ti a tal grado que ya no los sientes, vida ya no puede seguir ocultando su naturaleza. Te acuestas sin ganas de dormir, de caminar, de hablar, ni siquiera pasa por tu cabeza el comer, toda esa deliciosa comida que te estimulaba ha dejado de hacerlo, cualquier cosa que hagas podrÃa darle otro impulso a vida, pero ya ha sido suficiente... A vida solo le queda aceptar la situación, se a quedado sin alimentos y las reservas las has agotado al llegar a tu cama. Cierras los ojos y sonrÃes por última vez, sonrÃes sabiendo que has vencido, sabiendo que el comediante ha perdido el chiste en que te convirtió, sonrÃes sabiendo que por fin se acabo el dolor que te despertó esa mañana...