no tardó en imitar los movimientos femeninos, anatomía acomodándose sobre el césped, el pensamiento lo hizo fruncir el ceño con suavidad, avellanas concentrándose en la cajita de madera. — supongo que sí lo pensamos, pero cuando las cosas ya han ocurrido… extraño que una persona pueda simplemente desvanecerse. convertirse en nada. — compartió después de silencio, dígitos viajando hacia propias rodillas, tamborileando, era inevitable que sucesos como esos no desataran los recuerdos del duelo de su madre, cuestionamientos que lo habían atormentado cuando era pequeño y la existencia entre planos, aun cuando era tan familiar a ella debido a sus habilidades, seguía siendo una incógnita por descifrar. — mhm… no realmente, es decir he escuchado sobre ellas, las conozco, pero… — terminó por encogerse de hombros, suponía que eran cosas que las generaciones pasadas hacían por los sucesores en intento por mantener los malos espíritus lejos de ellos, pero él no había contado con eso, aunque en orbona fueran familia, finalmente eran un grupo de chicos sin hogar. además de que los infortunios de su existencia los adjudicaba a su falta de juicio o los hados. nada que un ritual pudiera arreglar por él. acató conservando silencio, irises inquietos, algo en la cercanía con otros siempre conseguía que una sensación que no había clasificado, lo recorriera, pero costumbre era esforzarse por ignorarla. haciéndose entender que podía confiar en la menor, porque eso era lo que quería creer. — ¿deberíamos de terminar de incendiarlo?, llevo un poco de agua del río en la motocicleta… tal vez pueda ayudar… — divagó en voz alta posterior a un carraspeo, intento por concentrarse en el motivo principal de su presencia ahí. — ¿funciono? ¿estas más tranquila ahora? —
“no dejemos que nos conviertan en nada, ¿está bien?” no podía permitir que un tercero truncara sueños y metas, sin embargo cuando externa en voz alta el pensamiento le parece un tanto dramático (aunque no debería de acuerdo a su violenta situación, misma que compartían) “cuidemos nuestra espalda.” alza el meñique para consumar el muy serio acuerdo, pocas palabras en vida cotidiana tenían la misma rectitud que esas. “¿piensas que no funcionan?” le pregunta con curiosidad, a pesar de mantener elementos ligados al mundo de la magia había otras prácticas que desconocía o se mantenía incrédula al respecto, supone que puede ocurrir lo mismo viceversa. por su parte ella nunca ha cuestionado efectividad porque le suele funcionar, no recurre a ellas de manera frecuente pero cuando la realidad lo amerita el pequeño ritual la mantiene a salvo. puede leer, por un montón de motivos, que hay penas que afligen al otro que no son puestas sobre la mesa, tampoco exige explicaciones así que solo le dice por encima: “¿sabes? hay algunas para quitar pesares y tristezas, si algún día lo necesitas... podríamos intentarlo” trata de regenerar ánimo ecuánime, ser demasiado sensible al cabo de un rato puede acarrear problemas y debilitar posturas, a pesar de que no siente específicamente en presencia contraria la necesidad de aparentar. “sí, funciona también” toma la varita y extingue el humo en el aire, moviéndola de un lado a otro, luego cierra la caja porque el proceso ya está consumado. “supongo que sí, si bebimos algo embrujado ahora podemos estar en paz” la definición de paz transitando en su interior es algo lejana, pero intención es lo que cuenta, ¿no? “pero realmente no me siento tranquila. no porque crea que esto no funcione, simplemente son tiempos difíciles para todes y no puedo evitar pensar que mi vida es arrebatada. ¿te pasa algo similar? es como si todo lo que quiero está en segundo plano porque debo pensar primero en sobrevivir” lleva manos a entradas capilares, dejando que sus dedos jueguen con mechones de cabello. “quisiera ser supreme, pero parece que aceptar el cargo... si es que quedo, ya sabes, es abandonar otras ambiciones, como si lo más interesante de mi vida fuera ser bruja”