Vala Loughty. 30. Tarotista. Embalsamadora de cuerpos en la funeraria local. Forastera. Ella/suya. Played by Amapola.
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Vala Loughty. 30. Tarotista. Embalsamadora de cuerpos en la funeraria local. Forastera. Ella/suya. Played by Amapola.

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Asiente cuando la contraria repite la descripción que ella había brindado "Exactamente" Su mirada viaja por el lugar intentando visualizarla "Por favor, cuatro ojos la podrían ubicar más fácilmente" Acepta ayuda ofrecida inmediatamente, dudaba que la pequeña estuviese demasiado lejos y no tenía demasiado tiempo fuera de su radar "Tuvo que haberse movido por acá y debe estar escondida, estábamos jugando al escondite" Explica "Pero le dije que era en cierta zona y me está haciendo trampa" Lo que la infante no se imagina es que aquello que debe estar viendo como algo inocente a la morena le generaba pánico "Vamos" Y entonces comienza a caminar buscando con su mirada a quien preguntarle o cualquier sitio donde pudiese estar escondida "No debe haber ido muy lejos, es más te aseguro que la risita de que está haciendo una travesura la va a delatar" Porque se iba a escuchar cuando lograran dar con el escondite.
Vala asintió rápidamente, su expresión tensa pero decidida mientras comenzaba a caminar al lado de Angela. "Eso espero." Su voz tenía un borde nervioso que trató de ocultar, pero sus pasos apresurados la delataban. Miraba de un lado a otro, inspeccionando cada rincón con una mezcla de urgencia y miedo disfrazado de determinación. Se detuvo un segundo, girando hacia la contraria. "Si la escuchas primero, avísame. No quiero asustarla si todavía piensa que es parte del juego." Intentó que su tono sonara más tranquilo, pero apretaba las manos contra los costados como si necesitara mantenerlas ocupadas para no temblar. Continuó avanzando, revisando debajo de mesas y detrás de muebles. "Niños y las reglas…" Murmuró con una sonrisa forzada. "Pero es lista. Eso es bueno. Solo..." Se interrumpió y sacudió la cabeza. Vala miró a Angela por un instante antes de agregar: "Va a estar bien. Seguro está riéndose de nosotras en este momento." Pero incluso mientras decía eso, su voz sonaba como si lo estuviera diciendo más para convencerse a sí misma que a Angela.
ala médica // Era una tontera, un tobillo doblado y ya, pero este no le dejaba caminar sin una molesta renguera. Y por eso ahí estaba, sentada en una camilla. Desde hacía ya... demasiado. Soltó un suspiro exasperado— ¿Crees que los enfermeros se olvidaron de mí, o que se están riendo en otra habitación? —preguntó al aire, sólo por el hecho de que oyó movimiento a su alrededor. Buscó localizar al sonido con la mirada—. ¿Vienes de Safe Haven...? —algo que había pronunciado demasiadas veces ese mes, pero que aún no obtenía respuesta satisfactoria, y por eso su tono sonaba tan cansado al hacerlo.
Vala se inclinó un poco hacia adelante en la camilla, apoyando los codos sobre las rodillas mientras giraba la cabeza para seguir el sonido. Su tobillo palpitaba con una molestia sorda, pero lo ignoró. "Si se están riendo, espero que al menos tengan buen sentido del humor." Respondió con una sonrisa débil y algo irónica, aunque su tono reflejaba el mismo cansancio que el de la otra persona. Sus ojos finalmente encontraron al dueño del sonido, estudiándolo con cautela por un momento antes de volver a recostarse ligeramente. "Sí, vengo de Safe Haven." Dejó escapar un suspiro breve. "O lo que queda de él." Añadió, dejando que las palabras se deslizaran sin filtro. Se frotó la nuca, sintiendo el peso acumulado de los días. " ¿Y tú? No pareces tener mejor suerte que yo." Señaló el tobillo con un gesto leve, intentando distraerse de sus propios pensamientos mientras esperaba una respuesta.
#cocina: Cada día que pasaba se volvía más difuso en su mente, incapaz siquiera de recordar los pasos que había tomado para encontrarse en ese lugar, en ese momento, comiendo un trozo de pan mientras la sopa que lo acompañaba se enfriaba sobre la mesa, su mirada perdida en el espacio. —Oye, —habló hacia la nada, apretando sus ojos más de lo usual con cada parpadeo— ¿cuándo es el certamen de penal?
Vala levantó la vista lentamente, arrancándose del trance en el que había estado sumida. Su mano aún sostenía un pedazo de pan a medio comer, pero no hizo ademán de llevarlo a la boca. "¿El certamen de qué?" Su voz salió más ronca de lo esperado, como si llevara horas sin usarla. Parpadeó varias veces, tratando de enfocar la mirada en quienquiera que hubiera hablado, aunque su mente seguía sintiéndose como un laberinto. "No tengo idea…" Murmuró, dejando el pan sobre la mesa. Se frotó las sienes como si eso pudiera aclarar sus pensamientos.
El juego de las escondidas se le había salido de las manos cuando no encontró a la infante en el perímetro que se había establecido para jugar, carajo, dijo para sus adentros mientras la buscaba, solo podía pensar en que su primo no le iba a dejar a la niña ni un segundo más si se enteraba que la había perdido "Hey" Se acerca a la primera persona que consigue en su camino "¿Has visto a una niña de cinco años, con rizos y chaqueta rosada?" Hace una pequeña pausa y luego simula la estatura de la menor con su diestra "Como de este tamaño".
Vala frunció el ceño al escuchar la descripción, sus ojos recorriendo el área con rapidez antes de fijarse en quien le habla. "¿Rizos y chaqueta rosada?" repite, incorporándose de donde estaba agachada revisando una caja. Su voz llevaba un tono de alerta contenido mientras limpia el polvo de sus manos en los jeans desgastados. "No, pero puedo ayudarte a buscarla." Se enderezó y asientió, ya escaneando los rincones más cercanos. Miró de reojo a Angela y agregó: "Si se movió por aquí, alguien tuvo que verla. Vamos, preguntamos rápido." Se pasó una mano por el cabello, claramente contagiada por la preocupación, y comenzó a avanzar.

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se encuentra sentada en el suelo junto a una pequeña rocola que alguien rescató del caos, su carcasa de metal abollada y cubierta de polvo está rota, pero el diseño clásico y los colores desvaídos le recuerdan a tiempos mejores. es una reliquia de algo más simple, algo que ya no existe. con una llave inglesa y un destornillador en las manos, nina trabaja en silencio. el eco lejano de pasos y murmullos se mezcla con el crujido de los componentes que desarma con precisión. “una maldita rocola… ¿quién arriesgaría su vida por un objeto así?” piensa, pero no puede evitar sonreír, su padre habría entendido por qué está haciendo esto y por ende, no lo cuestiona demasiado. ' solo un poco más, si logro hacer que encienda tal vez pueda darnos algo de vida aquí. ' murmura en voz alta —aunque para sí misma— mientras sus dedos ágiles manipulan los cables internos, conectando lo que puede y descartando lo que no sirve.
Vala se acercó en silencio, deteniéndose a un par de pasos para no interrumpir. Observó las herramientas esparcidas y las manos ágiles de Nina trabajando entre los cables expuestos. "No es solo una rocola," dijo finalmente, con una voz suave pero cargada de significado. "Es un recuerdo. Algo que nos dice que todavía somos humanos." Se agachó a su lado, apoyando los codos sobre las rodillas mientras observaba el mecanismo medio desmontado. "Mi tía solía decir que la música podía llenar los espacios vacíos..." Hizo una pausa breve, como si dudara en continuar. "Tal vez eso es lo que necesitamos ahora." Se quedó en silencio unos segundos antes de señalar un cable suelto. "Ese parece más nuevo. Podría ser útil... si lo ajustas ahí," mencionó, apuntando con cuidado. Luego, la miró de reojo y sonrió apenas. "Si consigues que funcione, me debes una canción."
en alguna parte de la base militar.
Con su hija en brazos y una alegría que solo una madre puede sentir, o quizá alguien que simplemente ha extrañado a quien ama, Kayra sostiene a Kiraz con firmeza, sin poder ni querer separarse de ella. Es un gesto que no le molesta en lo absoluto; al contrario, le llena el corazón de amor. Sin embargo, cargar a su hija le impide recoger la mochila de unicornio que pertenece a la pequeña. Sin dudar, decide pedir ayuda a la primera persona que pasa.—¿Te puedo pedir un favor? —pregunta mientras ajusta mejor a su hija en sus brazos. La pequeña, sin perder la oportunidad, juega con el cabello y la oreja de su madre.—¿Podrías pasarme esa mochila rosa? Sí, la que tiene un unicornio, por favor.
Vala había sentido un gran alivio de haber llegado al refugio militar tras haber pasado las vivencias ocurridas en los últimos días. Sus personas importantes habían llegado con bien y ella había logrado mantenerse en una sola pieza. Al escuchar la voz femenina conocida, esbozó una sonrisa amplia y no pudo evitar sentirse feliz por el reencuentro de madre e hija. Antes de pasarle la mochila, corrió y envolvió a ambas figuras con un abrazo fugaz y cálido, sin poder encontrar otra manera de expresar lo que sentía en ese momento. "¡Qué felicidad!" exclamó tras separarse para tomar la mochila y extenderla a Kayra.
en el rango de atención de kiaan, solo estaba el andar de tercero & el vaivén de las tijeras en sus manos, apuntandole a ambos. tengo mucha fiebre, es lo que tercero gimotea, pero movimientos de vala lo alertan aún más, el terror, o mejor dicho pánico brillan en mirada en lo que blandea la tijera nuevamente. kiaan intenta menear cabeza, advirtiendole a vala que es mala idea. alguien con miedo era peligroso. ' si ya tienes lo que necesitas, anda a una tienda vacía & curate. ve por la izquierda, están iniciando la ceremonia por la derecha. ' le comunica, compostura & confianza mientras sus palmas aun se muestran. porqué, porqué me ayudan. & es cuando kiaan no tiene respuesta, viendo por sobre su hombro a la rizada. quizá era su turno de hablar.
Vala observó la escena con atención, el ambiente cargado de tensión y pánico. La fiebre de tercero era evidente en su voz, pero lo que más le preocupaba era el brillo del terror en sus ojos, como si cada movimiento fuera una amenaza. Cuando las tijeras brillaron en el aire, su postura se mantuvo firme, pero sus ojos se suavizaron un poco, aliviada de que Kiaan estuviera ofreciendo una solución. "Está bien, no voy a hacer más que lo necesario. No quiero más caos, ni que hagas algo de lo que luego te arrepientas." Se dirigió a Kiaan, asintiendo con un leve gesto de respeto. Sabía que cada palabra que decía ahora tenía un peso mayor, y debía asegurarse de no escalar la situación. Vio la incertidumbre en los ojos de Kiaan. Se adelantó un paso, como si esperara que él dijera algo más, pero sabía que el silencio también podía ser una respuesta. Sin embargo, volvió sobre su andar y se colocó frente a contrario. Se movió, buscando una botella de agua y algún medicamento que pudiera ayudarle con la fiebre. "No me iré," le advirtió.
La turca asintió. —Lo entiendo. La libertad, en algún momento creemos que la tenemos, pero ahora parece que nos la han arrebatado, y no podemos hacer nada. Es como cumplir una condena…—. Sabía que la comparación era extrema, pero poco le importaba. Especialmente cuando la Madre Superiora parecía estar en contra de cualquier tipo de libertad. —Por supuesto, un nombre como ese es mucho más divertido—. Soltó una risa ligera, como si necesitara aquello para romper la rutina. —Creo que me parece perfecto, para ser honesta—. Repitió el nombre que resonaba en su mente: —"Las Rebeldes"—. Limpió un poco de polvo de la mesa frente a ella, como si aquello tuviera algún propósito. —¿Eso crees? Podría ser… o que la Madre Superiora sea como esas figuras de las películas de terror, donde la maldad no tiene límites y simplemente es mala por naturaleza—. Sin pensarlo mucho, tomó los mangos de la mesa de futbolito y comenzó a jugar. En segundos anotó el primer gol. —¡Te lo dije! Soy buena en el fútbol—. Bajó la voz en un susurro que sonó más serio de lo esperado. —Aunque no lo creas, fui futbolista en mi adolescencia. El fútbol y la pasión por la pelota corren por mis venas—.
Vala se cruzó de brazos, observando a Kayra con una ligera sonrisa. "Lo de la condena no está tan lejos de la realidad, ¿no?" dijo, su tono grave pero reflexivo. "Todos estamos aquí, atrapados, esperando el día en que nos den algo más que órdenes. Pero, como dices, la libertad... esa nos la quitaron hace tiempo." Hizo una pausa, dejándose llevar por las palabras, antes de sacudir la cabeza con un gesto casi despectivo. "Madre Superiora... ¿qué se puede esperar de alguien que cree que el control es la solución a todo?" Su tono se tornó un poco más ácido, pero de inmediato se relajó, retomando su usual humor. "Aunque, ahora que lo mencionas, suena bastante apropiado para una película de terror. Quizá sea la villana sin alma." Vala se acomodó en su asiento, observando el partido de fútbol de cerca, y luego sonrió con complicidad. "Las Rebeldes tiene ese toque de revolución, de algo que no se doblega," comentó, mientras miraba a Kayra anotar el gol. "Y, ¡qué sorpresa!" añadió, alzando las cejas y dejando escapar una risa. "¿Futbolista? Eso lo explica todo." Luego, levantó la mano como si fuera a celebrar el gol, pero antes de que pudiera hacerlo, se giró hacia Kayra con una mirada más seria. "¿Sabes? Tal vez deberíamos reunir un equipo, ya que la Madre Superiora parece empeñada en hacernos sentir que estamos en prisión. Al menos, así tendríamos algo en lo que concentrarnos, además de las reglas." Se echó hacia atrás en la silla, cruzando las piernas, y agregó con una sonrisa irónica. "Aunque, no prometo que no me guste demasiado ganar."
Las palabras de Vala se sintieron pesadas en ese momento, quizá por lo reales que eran "Exactamente, todos tenemos miedo" Eso creía ella, en mayor o menor medida pero todos lo sentían, quizá no a todos los paralizaba pero todos lo sentían así fuera un poco "Y terminamos siendo marionetas" Aquello quizá sonaba un poco más cruel de lo que deseaba que fuese, pero así se sentía. El siguiente comentario logra que en su rostro se ilumine y una amplia sonrisa aparezca en el, aquellas eran los momentos que le recordaban que aún estaba viva y por los que se mantenía intentando ser positiva "Pienso exactamente lo mismo, si no fuera por eso te juro que ya estaría..." Deja la frase en el aire pero hace una seña con sus manos queriendo decir que no lo hubiese soportado. Presta mayor atención cuando su interlocutora se inclina hacia ella "No les queda nada" Responde, su ceño se frunce un poco "Es un poco triste" Susurra, no podía entender como se podían dejar envolver por todo aquello, esperaba no llegar a ese punto pero ¿Quién sabe? Tampoco lo podía apostar pues el futuro en ese momento era bastante complicado de predecir. "Claro que tengo algo en mente" Sus cejas se elevan repetidas veces y una sonrisa divertida aparece en su rostro "Vamos" Y entonces la morena le devuelve el suave empujón y con la cabeza hace un rápido gesto invitándola a salir de aquel sitio.
Vala dejó escapar un resoplido que sonó casi a risa, aunque carecía de humor. "Marionetas..." repitió, probando la palabra como si le dejara un sabor amargo en la boca. "Sí, y con los hilos bien apretados." Se inclinó un poco hacia Angela, apoyando el codo sobre la mesa mientras tamborileaba los dedos contra su propia mejilla. "Pero al menos seguimos tirando de esos hilos, ¿no?" Su mirada se suavizó por un instante antes de soltar un suspiro. "Porque si llego a ese punto..." Imitó la seña que Angela había hecho antes, arrastrando una línea imaginaria sobre su cuello. "Mejor que alguien me dé un buen sacudón." Observó a Angela por un segundo más antes de devolverle la sonrisa, como si el peso de la conversación se hubiese disipado apenas un poco. "¿Algo en mente, eh?" La siguió con la mirada, y cuando sintió el empujón leve, se puso de pie casi al instante. "Eso me gusta." Se sacudió las migas de las manos y lanzó un último vistazo a la habitación antes de inclinarse hacia Angela con una expresión más conspirativa. "Espero que no sea otro sermón disfrazado," bromeó mientras la seguía hacia la salida. "Pero si lo es, al menos que venga con algo fuerte para beber."

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Una risa la atacó cuando todavía estaba comiendo, y se llevó el dorso de la mano a los labios, riendo con un gorgoteó de la garganta que la impulso al frente. “¿Inciensos?” dijo, aún con la boca llena, solo entonces dedicándose a tragar. Qué maravilloso manjar, le duraría toda la tarde. Revolvió un poco más con la tapa de aluminio, con cuidado de no cortarse. “Si habían, seguro que la monja se los llevó todos para sus rituales,” concluyó con la tranquilidad de alguien feliz. “¿Te fijaste que últimamente hacen algo, como, más que todos los días? Seguro que está quemando todo su arsenal de inciensos.” Se echó un nuevo bocado, y asintió aprobando su sabor. “Así que… te puedo ayudar a buscar otra cosa, si gustas. Pero será después de este manjar.”
Vala soltó una risa seca, bajando la mirada a su ahora interlocutora mientras ponía atención. "¿Todo el arsenal?" repitió, arqueando una ceja mientras apoyaba el codo en la mesa. "No me sorprendería. Seguro que ya está rezando para que el techo no se nos venga abajo." Movió la cabeza, rodando los ojos con exageración, pero el gesto quedó suavizado por una pequeña sonrisa. "Aunque, si de verdad está quemando todos los inciensos, mejor que deje algunos."Colocó los brazos en forma de jarra. "Porque después de esto, vamos a necesitar algo para disimular el olor. Eso sí, si encontramos algo raro en ese cuarto de rezos..." hizo una pausa teatral. "Yo me quedo en la puerta. Por si hay que salir corriendo."
"probablemente, en los sistemas autoritarios se suele acabar de raíz con cualquier señal de desacato." añade un tanto pensativo ante posibilidad de una fachada. no piensa que la situación en el refugio sea tan terrible, pero entiende que otros pueden diferir. "¿me recuerdas cuáles eran los síntomas completos? no me parece haber visto nada extraño en los últimos días." si la opción era enfrentar el exilio, no le extraña que no se haga revuelo cuando los síntomas aparecen. en estos días el miedo es la moneda de cambio.
"Temperatura alta..." Intentó repasar los síntomas mentalmente y descartó el sangrado de nariz que había tenido en el bosque. "Comportamiento errático." Continuó. "Pero, ¿cómo se sabe si todos los síntomas son certeros? ¿Los exilian aunque presenten síntomas de otra enfermedad solo por descarte?" Aquella opción le parecía descabellada pero no del todo lejana.
parque de diversiones ꣑୧ @vau0ghty : estos rituales son demasiado raros...
la comprendía, habían tenido esa tarde un ritual de aquellos que le erizaban la piel, y aún así, hallie no podía quitar sus ojos de madre serena. era liberador poder hablar sin tener miedo a que alguien esté escuchando. no tenían que lidiar con los oídos en las paredes, pero sí con infectados, por lo que, no deja de recorrer periódicamente con la mirada sus alrededores. " raros es un eufemismo, ya están llegando demasiado lejos, todos están delirantes y se creen todo lo que dice madre serena... es perturbador honestamente. " la creencia ciega era un problema, antes o después del apocalipsis. aún más cuando no hay escapatoria. " además, no hay mucho que podamos hacer en este momento. sólo seguirles la corriente, hasta que estemos preparados para marcharnos al refugio militar. "
La brisa gélida golpeó las mejillas de Vala mientras sus pies se movían a un ritmo lento, tranquilo, pese a que las ruinas del parque de diversiones le causaban escalofríos en la espalda baja. Estaba atenta, alerta a cualquier cosa que pudieran encontrarse en aquella búsqueda. "Por lo menos aquí fuera podemos hablar libremente," comentó, asegurando la mochila que descansaba un tanto vacía sobre su espalda. Estuvo a punto de patear una lata pero sintió la necesidad de ser prudente y mantenerse lo más silenciosa que pudiera estar. "No tengo intenciones de comenzar esta búsqueda con una frase cliché sobre separarnos para abarcar más terreno. Cuando eso sucede generalmente suelen terminar las cosas no tan bien." Advirtió. "Entonces mantenernos juntas es obligatorio."
"Ese es el problema" Su diestra se eleva un poco, como quien quiere decir eureka "Estamos en un círculo, donde todos los días hacemos lo mismo y no por libre albedrío, estamos obligados y eso..." Sus labios se juntan en una fina línea durante aquella pausa "Sofoca" Concluye, negando con suavidad. La escucha, presta atención a sus palabras y se identifica con las mismas "Te entiendo totalmente" Pesado suspiro se escapa sin ella poder retenerlo "Creo que eso ha sido lo único bueno de todo esto, que hemos logrado coincidir, me alegra que al menos podamos estar juntas" Sinceridad hace presencia en sus palabras y ve como la madre serena da por finalizado aquel evento, por su parte la morena apaga la vela que llevaba en su mano "Algo que me sorprende" Comenta ahora llevando finalmente su total atención a Vala "Es que de verdad creen en todo lo que están haciendo" Su ceño se frunce ligeramente "Me refiero a que de verdad piensan que tendrá un impacto positivo" Niega "¿Quieres hacer algo divertido?" Cuestiona "Para relajarnos de todo esto".
"Es que ese es el problema, ¿no?" repitió Vala, imitando el gesto de Angela al levantar la mano, pero con una sonrisa ladeada. "Todos atrapados en este ciclo... llamándolo fe o propósito, cuando en realidad es miedo disfrazado." Apagó la vela que sostenía, observando cómo el humo se elevaba en una fina espiral antes de disiparse. "Pero tienes razón en algo," continuó, girándose hacia Angela con una mirada más suave. "Conocerte ha sido una de las pocas cosas buenas que han salido de todo esto. No sé qué haría si tuviera que soportar esta locura sola." Se permitió una pequeña risa antes de inclinarse ligeramente hacia su amiga. "¿Y sabes qué me sorprende a mí?" Bajó la voz como si compartiera un secreto. "Que no solo creen en esto... quieren creerlo. Porque si no lo hacen, ¿qué les queda?" Se encogió de hombros, dejando la pregunta en el aire. Pero cuando Angela mencionó hacer algo divertido, Vala dejó escapar una risa más abierta. "Dime que tienes algo en mente porque, sinceramente, necesito un respiro antes de que me convierta en una de esas fanáticas de túnica blanca." Le dio un leve empujón en el brazo. "Vamos, sorpréndeme."
—Oh, una escuela militar y religiosa. Está perfecta para escribir un libro de ficción y hacernos millonarias… —comentó, soltando una risa divertida—. Solo nos falta el uniforme escolar y creo que estaremos bien. Su imaginación, aunque disminuida por las circunstancias, mantenía una pequeña chispa encendida, como si pudiera serle útil algún día.—Bueno, yo fui a una escuela un poco estricta, y créeme, es casi lo mismo que este lugar. Lo único diferente era que podías irte cuando quisieras.
Encogió los hombros con una sonrisa resignada. Al llegar al futbolito, no dudó en buscar la pelota, colocándola en el centro para luego posicionarse a su lado y comenzar a jugar.—¿Quieres que le pongamos nombre a nuestro equipo? —preguntó con entusiasmo, limpiando un poco de polvo del lugar. Todo estaba tan sucio que le daba algo de asco, pero no iba a dejar que eso arruinara su momento de diversión. Estar con Vala era increíble; disfrutaba de su compañía.—Así será más divertido, ¿no crees? Además, ni siquiera las otras máquinas funcionan, especialmente esas de manejar… —añadió, echando una mirada a los alrededores. Solo los juegos de deportes, como encestar o el futbolito, seguían siendo útiles sin electricidad.
"Siempre he tenido mucha libertad y me incómoda la situación aquí. No es que no esté agradecida, pero..." oprimió los labios en una mueca y optó por tragarse sus pensamientos. "¿Un nombre para el equipo?" Vala arqueó una ceja, fingiendo estar profundamente pensativa mientras giraba los mangos del futbolito, haciendo que las figuritas giraran en sincronía. "Hmm... ¿qué te parece algo dramático como 'Los Sobrevivientes'? Aunque suena más a documental que a equipo de fútbol. Se inclinó un poco hacia la mesa, sacudiendo el polvo de su lado con la manga de su chaqueta, aunque arrugó la nariz por el esfuerzo. "O podríamos llamarnos 'Las Rebeldes'. Suena más apropiado para este lugar, ¿no? Ya estamos viviendo dentro de un libro de ficción," comentó con una sonrisa, siguiendo la broma anterior. "Solo falta que aparezca algún villano en traje militar para completar el cliché." Luego, le lanzó una mirada rápida y divertida. "Pero primero, tienes que demostrar que puedes marcarme un gol si quieres opinar en el nombre." Aunque posiblemente quien jugaría mal sería ella.

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CEREMONIA : VALA ( @vau0ghty ) & KIAAN en una situación de miedo.
la escena subió de magnitud apenas entraron. sala de suministros médicos aparentemente vacío, coinciden ambos allí, él para limpiar su propia herida a nada de sanar, tercero ya adentro con su propio objetivo. aunque erratico, sudoroso, tira un par de cosas a su alrededor, en su búsqueda. cuando les nota es que usa unas tijeras para amenazarles, asegurar que no está infectado pero necesita un antipiretico, & demas cosas, repitiendo que no estaba infectado. kiaan mantiene la quietud, & palmas hacia tercero apenas mostrandose, intentando mantenerlo enfocado con él & no en vala. ' nadie aquí está infectado. ' asegura, irises siguiendo sus movimientos. las armas yacían en su torso, pero el miedo inundaba a contrario, no debía alimentarlo. ' termina, & vete. '
En los últimos días Vala había tenido problemas para adaptarse al nuevo refugio y los dolores de cabeza eran constantes. En ocasiones permitía que el dolor pasara solo pero aquel en especial, era un palpitar constante y doloroso que la llevó a buscar un par de aspirinas que le ayudaran con eso. Abrió la puerta y asomó la cabeza esperando encontrarse con alguien familiar, o simplemente con nadie; la segunda opción fue quien la recibió. Segundos después se percató de la figura masculina (no era como que hubiese hecho todo para pasar desapercibido). Su primer pensamiento no fue que estuviera infectado sino el cómo podía ayudarle. Se acercó y omitió palabras contrarias. "¿Qué te ha ocurrido?" Quiso saber mientras se acercaba para inspeccionar. "Déjame ver." Demandó.
“Shit, I didn’t mean to open up, Forget about my words and picture me as enough. Cause if I’m crying or upset, I’m scared you’ll leave me, Like all the rest.”
— Brandon Colbein ( I Don’t Want You To See This )