La alarma se disparó en el sistema del exfederal cuando su nombre de nacimiento fue pronunciado por la enfermera. Su verdadero nombre… Aquel que pocos conocían y que seguía sin comprender por qué era de conocimiento de su acompañante. Vale, que él mismo se lo había dicho, pero las razones para hacerlo se mantenían en la zona de los enigmas que Vincent no quería responder. En cambio, agarró el brazo de Valarie en un apretón fuerte, una advertencia como tantas. —Dean,— corrigió, porque ella lo sabía, ¿no era así? Sabía de su situación (al menos lo básico), sabía de las identidades que había tomado (algunas de ellas, por lo menos) y de lo peligroso que podía ser su trabajo. —Siempre se te puede culpar de todo. Es una de tus pocas cualidades,— respondió entonces, con la mirada bien fija en los orbes femeninos, certero de unas palabras que ni siquiera deberían de ser pronunciadas en una conversación que mantuvieran dos personas agradables. Y no, ni siquiera le dio tiempo a alguna de las posibles respuestas que tenía tan bien preparadas. Una negativa iba a salir de sus labios cuando la enfermera ya se encontraba camino a la pista de baile (para la increíble molestia del castaño). Se dedicó a dar un buen trago a su bebida, y a mantener su atención bien puesta en Murphy, que era de conocimiento universal la clase de hombres que acudían a ese tipo de bares, especialmente cuando creían que una mujer estaba sola. No consideró que todo había sido un accidente cuando vio a aquel pobre sujeto acercarse a su pareja, tocarle el brazo en una actitud (que él consideró) sospechosa y entablar una conversación que (sospechaba) no iba a ningún lado bueno. ¡Además había sido lo suficientemente idiota como para tirarle la bebida encima! No era como si Vincent fuera especialmente bueno con Valarie siempre, pero era bien sabido que si alguien iba a causarle un mal rato, sólo iba a ser él. Él y nadie más. Abriéndose paso entre la multitud con empujones por los que no se disculpó, alcanzó a su pareja y a su acompañante, apartando de un empujón al último por encontrarse demasiado cerca, en aras de querer susurrarle algo al oído a la fémina. —¿Qué crees que estás haciendo, pedazo de idiota?— una pregunta que no esperaba una respuesta. —Ella está conmigo,— aseveró haciendo un buen uso de la posesividad que tan bien lo caracterizaba. —Discúlpate,— ordenó con un gesto autoritario de su mano, antes de propinar un empujón más al hombro del otro hombre.
Lo que más deseaba Valarie en ese instante era que la escena llegara a su final para así poder continuar con cualquier cosa planeada para esa fracción de segundo, pero la figura masculina que llevaba unas cuantas copas encima alzó la comisura de sus labios y pensó prudente hacerle un cumplido (que por supuesto ella no se creyó) a la enfermera. La misma esbozó una sonrisa en forma de agradecimiento y cuando el contrario hizo ademán de acercarse para susurrarle algo que no llegó a escuchar -ni él a pronunciar-, la fémina retrocedió un par de pasos simplemente para encontrarse con el fuerte agarre de Vincent. Sus orbes se pasearon de lado a lado mientras las cosas ocurrían a cámara lenta. Las personas arremolinándose a los alrededores fue un detalle que pasó a ocupar un segundo plano luego de que el atacado apretara la mandíbula y lanzara un comentario ácido (según él) a su pareja. Quizá ese fue el primer error, seguido de aquel golpe que solamente le acarrearía más problemas a todo aquel que se atreviese a interferir en aquella escena. Valarie agrandó los ojos y separó los labios mientras esperaba una reacción por parte del ex federal. Sin realmente demorar la conclusión, la enfermera se colocó frente a Vincent para así actuar como un “obstáculo” e intentar persuadirle para que regresaran a su departamento y terminara todo aquello en sana paz, pese a que una parte de ella sabía que era poco probable que las cosas terminaran mal para el tercero e incluso para ella. ---Dean... --- empleó el énfasis necesario, bajando la voz dos niveles. ---No vale la pena --- intentó hacer contacto visual, la fémina colocando las manos sobre los hombros masculinos como si contara con la fuerza necesaria para impedirle que hiciera absolutamente nada. La multitud comenzó a gritar una frase que pasó a ser un coro dentro del bar, Valarie observando en ambas direcciones para hacerlos callar. Sin embargo, el calor del momento llevó a que -ella suponía- uno de los amigos del atacado propinara un mal golpe en dirección a Vincent, ocasionando que la mujer se tambaleara hacia un lado con la clara intención de evitar que los nudillos masculinos se encontraran con alguna parte de su rostro.














