M. Facultad de Medicina
Un día yo estaba viendo una película con mis papas y arranque a llorar como si me fuera a morir. Yo creo que ahí fue que me di cuenta de que tenía algo, que eso que yo sentía no era una tristeza normal. Ya lo sospechaba, llevaba como 3 meses con unos cambios de humor muy fuertes, además de que me dio un ataque de pánico en la universidad y por la presión del estudio no me di cuenta antes.
Después de eso mis papas me mandaron al psicólogo, pero yo nunca he creído mucho en eso y creo que ahí está la razón de que la terapia no me ayudara. Cuando fui al psiquiatra y me diagnosticaron con bipolaridad entendí muchas cosas de mí y comencé a mejorar un poco.
Ser bipolar para mí ha sido un trabajo constante para tratar de entenderme mejor. Los episodios de depresión son los más duros. Yo tenía un novio y cuando terminamos no me sentí triste ni nada por el estilo y eso pasó como en el 2016, pero hace poco me dio un episodio de depresión y ahí fue cuando la tristeza me llegó. Lo más duro es que uno nunca sabe eso cuando va a llegar.
La verdad es que a pesar de todos los efectos secundarios y las cosas duras que vienen con eso, estar medicada me ha ayudado mucho. Mirando hacia atrás estoy mucho mejor ahora, aunque como todo en la vida, esto es un proceso.









