Los yetas
Hace tiempo perdí la fe. Le creo a las personas, a lo que existe y nada más. Pero permítanme creer en los yetas. Si bien no hay algo que confirme que existan, es en lo único en lo que creo que no haya sido comprobado por la ciencia. Todo lo que dije es algo raro, lo sé. Antes de avanzar, me voy a tomar unas líneas para explicar en breves palabras qué es yeta, ya que es una palabra del lunfardo argentino, por lo que puede haber alguno que no la conozca, y si no, también está bueno conocer la etimología. "Yeta" es un término, que proviene de la palabra "Jettatore", del dialecto napolitano y tiene un significado de "Mal de ojos". Este lunfardo, se utiliza para señalar a algo o alguien, que trae la mala suerte. Por ejemplo: "Este tipo es un yeta, cada vez que viene perdemos", "¡Tenemos una yeta!" o "Esto es yeta, sacalo de acá". Se pueden nombrar muchísimos más, pero creo que con eso basta, a parte es momento de seguir con lo que había arrancado. Hoy, la vida me dio una oportunidad más para confirmar que existen los yetas. Me había acostado a ver un partido de fútbol, y sin preverlo, me dormí. Cuando desperté, sentí una voz y pensé: "Espero que se vaya antes de que arranque el partido de River". Aunque sabía que no iba a ser así y, para peor, más tarde iba a llegar uno más, y ahí iba a ser el problema. A pesar de todo lo que temía que iba a pasar, lo llevé con calma. Tomé un yogur con cereales y esperé el partido. En todo ese tiempo, tuve las esperanzas de que se vaya, pero no se dio. Pasó el primer tiempo donde tuvimos más de una jugada para meter el primero, pero todo quedó empatado. Eso sí, cuando llegó "el otro", el que sabía que traía la yeta, tiró al pasar por la puerta: "Estamos para errar goles. Nada más". Y a los minutos, llegó un cabezazo que terminó en el fondo de la red. Lo festejé mucho. Es lo que uno espera toda la semana y, a parte, porque para el que aseguraba que no íbamos a meter uno, ya se tenía que callar. Por eso, fue inevitable su cambio su discurso. El tiempo transcurrió, ganábamos 1 - 0, faltaban pocos minutos para que se termine, y nos quedábamos de manera justa con los 3 puntos, hasta que dijo: "Ahora nos tenemos que cuidar", y a los minutos, NOS EMPATARON. Y encima, me dice: "¿Viste? Yo te dije". Yo ni lo miré. Quizás suene un poco loco, pero si con esos casos no los puedo confirmar, no sé con qué. Todo lo que decía, se le invertía. Esto, que había previsto cuando escuché una voz, se había cumplido. Pero faltaba un poquito más. "Ya lo vamos a ganar, nos queda otra", dijo, y hubo una chance más. Era la última y esta vez acertó en eso, pero la voz que había escuchado cuando me desperté, esta vez gritó: "¡Gol!". Sucedió antes de que pateen al arco, y es muy sabido, si lo cantás antes, NO VA A SER. Y así fue, lo erró y dio razón para que todos lo sigan criticando, aunque ese no es el tema del que quiero hablar, por lo que lo dejo ahí. Desde que me levanté y escuché esa voz, supe que iba a tener un mal momento y yo no le erré. No sé el futuro, pero conozco a ciertas personas que con un par de palabras, te pueden arruinar todo, y como ya las conozco, supe con qué humor terminaría mi Domingo. Si bien mis creencias las tengo muy claras, y sólo creo en lo que existe, hay un asterisco al margen de la hoja, que dice: "*¡LOS YETAS EXISTEN!".














