‘ era una broma, en realidad no soy tan sensible ’ asegura, pero no sabe hasta qué punto está diciendo la verdad. ‘ de hecho, la última vez que lloré — ’ comienza diciendo, con toda confianza, pero se interrumpe después de percatarse de que la que había sido su última vez, hace semanas dejó de serlo. ‘ bueno, es cierto que no fue hace mucho ’ acaba su frase de la mejor manera que puede, para evitar arruinar los ánimos de aquella conversación casual, y para evitar, de paso, que sus propios ánimos se vean ensombrecidos por el recuerdo de aquel dolor que acabó empapando sus mejillas sin que siquiera fuera consciente de ello. ‘ eso es bueno, porque si me tuvieras miedo a mí, no sobrevivirías a los espectros de la casa embrujada ’ sonríe. todavía persiste en él cierta curiosidad por aquel aparente nerviosismo, o desconfianza, que le es fácil percibir en la manera en que parece dudar antes de pronunciar cada palabra. ¿es simplemente tímida? ¿tal vez no es nada de lo que está pensando y es algo que ella ni siquiera nota? el solo analizarlo hace que se sienta un poco culpable, razón por la que decide que todas aquellas dudas están mejor en su mente, y no las pronuncia ante la contraria. ‘ ¿seguro de que podré derrotarte? por supuesto que sí… ¿acaso me estás desafiando? ’ la idea le causa cierta gracia, la contraria le representa un caso curioso, tanto que le es difícil comprender con facilidad a qué tipo de personalidad se enfrenta. se halla tan distraído examinando los copitos de nieve que cuando la escucha cantar tan casualmente, casi no lo nota. la observa con una sonrisa en el rostro, y deja salir una risa bajita, sin intenciones de que ella lo note ( porque no quiere pensar que se burla o se ríe de ella, cuando en realidad sólo está satisfecho con el logro de haberla hecho cantar ). ‘ yah, ¿no era que te habían robado la voz y no podías cantar? me parecía que te estabas confundiendo de película ’ le hace notar, y es que cree que ni siquiera ella se ha percatado de que le ha seguido el juego al cantar aquella canción. ‘ ¿diecinueve? sabía que eras pequeña ’ insiste, sólo por molestar, pero lo cierto es que no esperaba que tuviera más años que él. ‘ yo tengo veinte, cumpliré veintiuno pronto, todo un anciano ’ mientras habla, puede percatarse de ese detalle en el que la contraria consigue reparar, y su propia mirada desciende hacia esa parte de su anatomía que olvidaba tener expuesta. deja caer la nieve que sostiene en su mano, sacudiendo los restos que quedan en ella después, para después llevar sus dedos a tirar de los extremos de su ropa en un intento por cubrir un poco más su pecho. ‘ ah, olvidé que vengo tan… eh… desabrigado ’ y es él el avergonzado ahora, pero sólo basta con dar algunos pasitos hacia atrás para dejar de exponerse al frío que le provocaría la nieve. ‘ no es necesario que pares, puedes seguir tú, yo… te miraré desde aquí ’
la manera en la que se expresa, sin guardar aparente temor de decir lo que piensa, lo que siente y confesar aquello le hacía pensar si en algún momento podría llegar a ser capaz de hablar abiertamente de sus emociones. e-es como soy" explica, tratando de evitar que el contrario formule ideas nuevamente sobre que le tenía miedo, bueno un poquito era probable, pero no miedo de terror. tenía miedo al después, tenía miedo a si llegaba a reconocerla y con ello, recordarle accionar que la había dejado en el peor lugar expuesta frente a todo el colegio. nunca quiso llamar la atención desde ese lado, quería hacerlo por sus méritos, sus logros, algo que pudiera denominarse espectacularmente positivo. "a-ah, no, n-no, no pi-pienso ir a-allí" suficiente terror tenía ya en la fiesta, hasta el momento todo había salido realmente bien, pero la decisión de un vestido que brillase no sólo era un mero capricho que se concedía por dinero y magia, era también la forma de llamar la atención en caso de necesitarlo. en caso de que intentasen volver a presionarla para que pusiera en jaque su propia moral y doblegar la hasta el extremo de llevarla hasta la peor decisión posible. no había mencionado ese detalle a nadie, y suponía que la única que podría llegar a entenderlo era anri, de seguir en el colegio ella sabría. "tú pa-pareces e-el desafío" esconde la risilla corta que sale de sus labios , la idea de un duelo le sonaba absurda, ni siquiera participaba del club de duelo porque le daba miedo que la lastimasen, mucho menos participaría de un duelo con un autoproclamado espadachín, prefería quedarse con la duda pendiente y vigente en su cabeza. "que-que quiere e-el desafío" corrige asustada de poder ser malinterpretada, se arrepentía de haber bebido, la atontaba más de lo que ya podía ser por mera naturaleza. "n-no la seguiste" observa, esperando que continuara la letra, quizás de ser un dueto sería muchísimo más fácil, pero la confianza ya se frenó un poco de su cuerpo, el blanco literalmente ya hasta cubría la peluca rubia. "no soy p-pequeña" persiste en contradecirlo y, golpea el suelo con la suela de uno de sus tacones, no ayudaba demasiado a contrarrestar esa imagen si reaccionaba a eso con un movimiento digno de un capricho infantil. "¿p-pronto?" inquiere curiosa por celebración de la vuelta al sol del contrario, nomás por preguntar, nada de lo que dijera parecía remediar una imagen que ligaba a un nombre que pudiera despertarle familiaridad, estaba segura entonces que no le conocía para nada. los hombros suben, presos de la culpa de haberle inhibido tan rápido como había notado que tenía el pecho expuesto ¿los otakus no usaban remeras bajo eso? el otro que había visto también andaba al descubierto. podía deducir que en el anime no existía el frío, sólo el calor, de otra forma no entiende como una persona normal tuviera expuesta la zona de los pulmones y el corazón, era como grabarse un ojo de buey allí y esperar que las enfermedades lucharan por ingresar con la mejor puntuación. "lo s-siento, no---no quise" mirar, hacerte sentir incómodo, ver tu pecho, notar que no llevar abrochada la prenda superior, entre otras opciones a continuar la oración. "p-pero ----" la palabra se queda en el aire, no iría a admitir que sólo había conjurado aquello por él, ya iba a necesitar un momento para realmente sentirse elsa de verdad, y aquella oportunidad la estuvo buscando toda la noche. deja entonces de conjurar la lluvia de los copos, no sentía justo segregarlo de la diversión que él había inspirado a realizar. se agacha con una idea en la cabeza y junta una pequeña, muy chiquita bola de nieve entre sus suaves manos. vuelve a levantarse y lo observa "e-esto es p-por decirme pe-pequeña" intenta sonar severa al lanzar la bola de nieve hasta el contrario, esperando que colisonara contra su anatomía, sabiendo que estaba por iniciar una posible guerra.