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"Memories" Countless memories are stored in your brain. Sometimes they rise up again and again. Sometimes they just stay deep in the fleshy darkness. Eventually you yourself become only a memory that either rises up again and again or remains deep in the brains of another. Only after everyone who ever remembered you is gone for good and all does the terrible insanity that once bore your name achieve a true oblivion. Good-bye.
Thomas Ligotti - Death Poems
Alustrium - A Tunnel To Eden
Humans just live short, boring, insignificant lives, so they make up stories to feel like they are part of something bigger. They want to blame all the world's problems on some single enemy they can fight, instead of a complex network of interrelated forces that's beyond anyone control.
Pearl - Steven’s Universe
Reseña: Phase IV (1974)
¿Pueden las hormigas protagonizar una película? es la clase de pregunta que uno se guarda para cuando sea necesario fingir enajenación mental en un juicio. Sin embargo, esa es la pregunta que se planteó Saul Bass cuando creó su primera y única película de larga duración, Phase IV.
Para los que no conozcáis a Bass, que será casi todos incluyéndome a mí mismo hasta muy recientemente, se trata de un artista y diseñador gráfico que trabajó creando algunos de los posteres de películas, títulos de créditos y logos de compañías más famoso de la segunda mitad del siglo XX. Colaboró con directores de la talla de Stanley Kubrick, Martin Scorsese o Alfred Hitchcock. Y no solo eso, también ayudó visualizando algunas escenas clave de películas en calidad de "consultor pictórico", que a mí personalmente me recuerda al "detective asesor" por el que se denominaba a Sherlock Holmes, siendo estos la clase de títulos que se inventan para describir a personas que, simplemente, no pueden ser descritas bajo el canon habitual. Y si además os menciono que la icónica escena de la ducha de Psicosis fue imaginada y planeada casi enteramente por él, las cosas empiezan a ponerse serias. Se dice incluso que en un principio Hitchcock se oponía a su idea, pues los cambios rápidos de plano se diferenciaban del estilo habitual de Hitchcock, que prefería las largas secuencias. Para convencerle de su visión Bass grabó una muestra de como quedaría la escena usando a Marli Renfro, la doble de cuerpo que sustituye a Janet Leigh durante la mencionada escena. Hitchcock quedó absolutamente convencido y se dice que siguió al pie de la letra las directrices dictadas por Bass. Estamos pues hablando del autor artístico de una de las escenas más conocidas de la historia del cine, si no la que más. No está mal como carta de presentación.
Después de esto Bass dirigió algunas películas de corta duración y un documental, "Why Man Creates", que recibió un premio de la academia. Pero en toda su vida solo llegó a dirigir una sola película: Phase IV. Esta singular obra es un ejercicio estético sublime y de absoluta originalidad dentro del genero de la ciencia ficción como nada que se había visto antes o se ha visto desde entonces. Por supuesto fue un tremendo fracaso en recaudación y en crítica y provocó que Bass no volviese a dirigir otra película en toda su vida. ¿Cual fue la razón?. Quizás era demasiado visionaria para su época. Quizás se centraba demasiado en el apartado estético y dejaba a un lado la trama. O quizás, más probablemente, fueran las dos anteriores y, sobre todo, que una película en la que las mayores muestras de drama y conflicto son dadas por un grupo de hormigas en lugar de por los supuestos protagonistas humanos está invariablemente destinada al fracaso y el olvido. Quizás no del todo sin razón.
Pero no nos adelantemos. Hablemos de la trama de la película, o su ausencia de ella. Phase IV nos habla de unos "eventos del espacio" que de alguna forma provocan que las hormigas de la tierra evolucionen hasta convertirse en seres de gran inteligencia que planean derrocar a la especia humana de su dominio sobre la tierra. Lo que viene siendo la vieja rivalidad entre animales con exoesqueleto y aquellos con endoesqueleto (esto últimos somos nosotros, para los que os pasasteis las clases de biología contemplando la pared con la mirada perdida y un hilillo de baba cayéndoos por la boca). Quizás ahora os estéis preguntado cual es la naturaleza de ese fenómeno cósmico o cómo afecta exactamente a las hormigas. ¿Pero por qué molestarse con esa clase de tonterías cuando podemos poner imágenes de hormigas propias de un documental de la dos con música inquietante de fondo y efectos visuales psicodélicos?. Esa es la opinión del director al menos. Y es que cosas como la trama o el trasfondo tienen poco importancia aquí. En general los elementos de ciencia ficción son usados aquí más como una herramienta para trasmitir sus ideas que como un elemento central para la historia. Lo importante no es por qué las hormigas se han vuelto inteligentes, sino las consecuencias que tiene.
También es posible que os estéis preguntado qué pasa con los humanos en esta película. Efectivamente aparecen algunos y, aparentemente, son los protagonistas. Pero no os dejéis engañar. Los pocos personajes que aparecen son absolutamente banales e insustanciales, especialmente la protagonista femenina, que aparece exclusivamente por requerimientos del guión y para lucir melena Pantene. Ella lo sabe, los otros actores lo saben, el director lo sabe y hasta las hormigas lo saben. Pero es que los verdaderos protagonistas de la película no son esas pobres excusas de seres humanos. Son las hormigas.
Pero volviendo a la historia, en un principio los dos humanos protagonistas, un par de científicos que deben de haber obtenido la licenciatura en algún curso intensivo de 48 horas al sur de la frontera con Mexico, viajan a un desierto en Arizona para estudiar el inusual comportamiento de las hormigas. Se cuenta que son ya los únicos interesados en el asunto, pues al parecer la comunidad científica ha decidido que la aparición de hormigas superinteligentes no es suficientemente interesante como para seguir investigándolo. Después de todo eran los años setenta, la gente veía cosas más extrañas todo el rato. En cualquier caso, los científicos se encierran en una especie de laboratorio aislado del exterior y empiezan a experimentar con las hormigas, tratando de entender su medio de comunicación. Pero lo cierto es que dedicar mucho más tiempo a estos personajes es perder el tiempo. Su papel en la historia es la de ser meros espectadores de los eventos que se despliegan ante ellos. Quien carga con el peso de la historia son las hormigas. Por eso, cuando alguno de los humanos mueren horriblemente a causa del ataque de hormigas asesinas (sí, lo sé, es tan divertidamente estúpido como suena) no nos importa. Son personajes planos con los que no llegamos a empatizar. En cambio, al observar a las hormigas en esos planos tan cercanos que, por cierto, fueron realizados por un especialista en grabar la vida animal, es cuando el verdadero drama se despliega. Podemos ver a las hormigas observar a los humanos, probándolos, maquinando contra ellos. Vemos como colaboran entre ellas con absoluto altruismo, las vemos sufrir y sacrificarse por el bien de su colonia. Al contemplar la escena en que un gran número de ellas son exterminadas por un componente químico liberado por los científicos es como si estuviésemos presenciando un campo de batalla desolado. Y cuando vemos como una hormiga carga con la sustancia hasta que no puede más y muere, solo para ser recogida por otra que continua su tarea con absoluto estoicismo hasta fallecer también, y así sucesivamente hasta que es llevada ante la reina para que esta la consuma y pueda dar a luz a una nueva generación inmune a sus efectos nocivos, es absolutamente conmovedor y épico. En comparación los humanos son criaturas barbáricas y egoístas, que solo buscan su propio interés. ¿Qué pueden hacer, pues, contra una especia dotada de tal capacidad de autosacrifico y cooperación como las hormigas?. Nada. Están condenados a la extinción. Que le den a los mansos y los humildes. Las hormigas heredarán la tierra.
Aparte del tema de la superioridad de los formícidos, otro asunto que se trata es la dificultad para entender y tratar con una inteligencia tan absolutamente diferente a la nuestra. ¿Como comunicarse con ella?, ¿cómo entenderla?. ¿Es posible llegar a la paz?, ¿saben si quiera que nosotros también estamos dotados de inteligencia?. Esto, que también es tratado en "el juego de Ender" de Orson Scott Card, es uno de los puntos más interesantes de la película y que suele ser ignorado al tratar tema del contacto con otras especies inteligentes. Así, también resulta notable el modo en que los papeles de los humanos y las hormigas se invierten a lo largo de la película, siendo las hormigas las que empiezan a experimentar con los humanos y no a la inversa. Ejemplificando así que ahora las hormigas son la especie superior.
En conjunto, parece que la película quiere mostrar que las hormigas se han vuelto más humanas que los propios humanos. Quizás es una crítica velada al egoísmo y a la falta de unidad de la raza humana. Muy significativo resulta que las hormigas, cuando se vuelven inteligentes, dejan de pelearse entre sus distintas razas y aparcan sus diferencias para colaborar entre ellas.
Pero tras todo esto, la pregunta que se mantiene es si esta es una película que merece verse o acaso el ostracismo al que se ha visto sometida desde que se estrenó es justificado. Bien, es cierto que la película tiene algunos elementos de película de serie B que la lastran, y los personajes protagonistas carecen de interés. Pero esto es solo si nos centramos en el punto de vista humano, como estamos a acostumbrados a hacer. Si nos ponemos del lado de las hormigas, la cosa cambia. Para que nos entendamos, es como si en una película tradicional de extraterrestres invasores nos ponemos del lado de los alienígenas. Por supuesto que nos parecerán aburridos e insípidos, pero es que la atención de la película se centra en los otros. Pero claro, si ya nos cuesta ponernos en el lugar de personas de nuestra misma raza, imaginaos con insectos que solemos pisar sin darnos cuenta. Y de ahí que su elemento más original u genuino, ese cambio de perspectiva, sea también su mayor problema a la hora de ser visionado. Pero tampoco hay que olvidar el apartado artístico, lleno de imágenes y escenas espectaculares que, frecuentemente, eclipsan otros elementos de la películas, pero que no por ello dejan de ser menos impactantes. Para algunos, esta clase de narrativa visual puede llegar a ser aburrida. Pero esos son también los que son incapaces de apreciar la grandeza de películas como "2001: Una Odisea en el Espacio", así que dejémoslo de lado junto con el resto de su decadente especie humana. Nosotros estamos del lado de las hormigas.
En definitiva, si nos permitimos llevar por las poderosas imágenes que se nos presentan y somos capaces de adaptar nuestra mente al cambio de perspectiva de la película, es posible disfrutar del gran experimento visual, narrativo y conceptual que es esta película. Y por encima de todo, os prometo que durante toda la película no podréis dejar de preguntaros si ese molesto picor que te sube por la pierna no es provocado por los nuevos amos de La Tierra viniendo a reclamar lo que les pertenece. Yo, por si acaso, en el futuro me abstendría de pisar a las hormigas. Nunca sabes cuando la cadena alimenticia se puede volver en tu contra.

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Aku No Hana - Shūzō Oshimi
Things without all remedy Should be without regard. What’s done is done.
Shakespeare - Macbeth
Weird Fiction: The Beautiful Thing That Awaits Us All
Hay lugares oscuros en este mundo. Lugares en los que sería mejor no adentrarse. Olvidados, abandonados o temidos, guardan secretos que nadie debería conocer. Ya sea en las profundidades de un antiguo bosque, en la inmensidad de una vasta montaña o en el aparente refugio de una habitación de hotel. Estos lugares, así como las criaturas que en ellos moran, irradian un mal palpable. Pero no un mal como el que vemos a diario, sino una maldad amoral y primigenia surgida del caos que gobierna el universo. Una fuerza natural opuesta al orden que inocentemente tratamos de imponer en todo cuanto nos rodea. Al contemplarla, aunque solo sea por un breve instante, todas las cosas que nos hacen sentir seguros y felices parecen desaparecer, consumidas por un abismo en el que todos nuestros sueños y esperanzan se tornan vanas ilusiones. The Beautiful Thing That Awaits Us All, de Laird Barron, habla de esta clase de lugares, criaturas y fuerzas. Y de mucho más.
Bienvenidos a la primera edición de mi ciclo de Weird Fiction, en el que hablaré de obras pertenecientes a este subgénero tan poco conocido por el gran público. En esta primera ocasión hablaré de un autor reciente, Laird Barron. Este escritor, que nación en el estado de Alaska, Estados Unidos, es quizás una de las voces más interesantes de este particular subgénero. Es así debido a su habilidad para tomar los elementos clásicos del género y adaptarlos a su particular visión del mundo, algo habitual para muchos escritores pero que aquí encuentra a un destacado exponente. Esta visión tiene sus raíces, como él mismo ha explicado, en su dura infancia en Alaska donde vivió bajo duras condiciones en una de las regiones mas desoladas y solitarias del estado. Crecer contemplando estos vastos espacios vacíos de toda civilización o presencia humana moldearon su mente y le dotaron de esta visión única del mundo natural. Mientras en gran parte de la literatura la naturaleza suele idealizarse, Barron tiene una visión diametralmente opuesta. Para él, el mundo es amenazador e inhóspito, inabarcable e incomprensible. Por eso nos refugiamos en nuestras ciudades, para huir de los horrores que se esconden más allá.
Una de las anécdotas que suele contar el propio Barron, y que mejor representa esta idea, trata sobre una de las ocasiones en las que participó en la Carrera de Trineos de Iditarod. Durante esta, mientras recorría la gran distancia que separa la salida de la meta en la más absoluta soledad, divisó una serie de viejos pilares fabricados con troncos colocados a lo largo del camino. En un principio pensó que eran simples indicadores de la ruta a seguir y no le provocaron mayor reacción. Pero según la noche se acercaba y la oscuridad inundaba el horizonte, estos monolitos de origen desconocido comenzaron a inspirar en él un sentimiento de angustia y terror que no podía explicar. Había algo terrible en aquel lugar, una presencia intangible que lo observaba. Por supuesto, nada ocurrió. Pero el joven Barron no pudo desprenderse de la sensación que le dominaba. Por ello habló con otros participantes sobre lo que le había ocurrido. Para su sorpresa y terror descubrió que no era el primero en sentir lo mismo. Todos aquellos que pasaban por aquel lugar experimentaban lo mismo. Según las leyendas, espíritus malignos moran en ese lugar durante la noche. Nadie se atreve a pasar por allí una vez desaparece el Sol.
Esta, y otras experiencias similares, son las que moldearon el actual estilo de Barron. Al igual que Lovecraft y muchos otros, Barron basa su horror en el miedo a lo desconocido, a aquello que escapa a nuestro control y que no podemos entender o racionalizar. Pero, a diferencia del caballero de Providence, Barron materializa ese horror no a través de criaturas sobrenaturales del espacio exterior, sino a través de la naturaleza salvaje e inexplorada que acecha más allá y por debajo de nuestros refugios de mármol y acero. Después de leer a Laird Barron, uno no puede caminar por un bosque en soledad y no sentir esa sensación de vértigo al pensar que quizás nos estamos adentrando en un territorio desconocido, que guarda secretos antiguos y terribles.
Los relatos incluidos en la colección que nos ocupa son un perfecto ejemplo de esto. Barron se nos revela aquí como un excelante continuador de la tradición clásica lovecraftniana, pero aportando su propio punto de vista y estilo en lugar de limitarse a emular al maestro. En sus historias, influidas por el cine y la ficción noir, el pulp y los western, toma los elementos y personajes propios de estos géneros y los enfrenta con el abismo de horror que se va filtrando poco a poco por los resquicios de la realidad mundana hasta invadirla por completo. De este tipo de relatos mi favorito es "Jaws of Saturn". En él, un matón descubre que su amante está asistiendo a sesiones de hipnotismo en el piso de un enigmático anciano que se aloja en el hotel donde él vive. Lejos de confiar en las intenciones del viejo mentalista, decide visitarle para dejarle las cosas claras. Pero lo que allí descubre y lo que le muestra el anciano cambia por completo todo en cuanto creía. El hombre se ve obligado a asomarse a una realidad oculta más allá del velo de este mundo para la cual no está preparado. En palabras del hipnotista:
"All this flesh is but a projection. We are the dream of something greater and more dreadful than you could imagine. To gaze into the abyss is to recognize the dreamer and in recognition, to wake."
Mención aparte merecen dos relatos que escapan al esquema general que los otros siguen. El primero de ellos es "Vastation". En él se narra la historia de un tal McCoy, un ser que, según él mismo nos cuenta, es una especia de dios con poderes casi ilimitados y más antiguo que el propio universo. A lo largo de la narración nos relata toda clase de sucesos en los que se mezclan la fantasía y la ciencia ficción a un ritmo frenético. Toda una locura de acontecimientos grandioso e historias rocambolescas se desarrollan antes nuestro ojos sin que apenas tengamos tiempo para tomar aire. Y todo esto sin poder estar seguros en ningún momento de si lo que se nos cuenta es real o el producto de la imaginación del poco fiable narrador para huir de su deprimente realidad, tal y como se insinúa en ocasiones. En cualquier caso, es un ejercicio de imaginación e inventiva excelente y una obra extraña y singular como pocas.
La otra es el relato con el que termina el libro, "More Dark". Este resultó toda una inesperada sorpresa para mí, pues todo él es un homenaje a otro gran autor del género: Thomas Ligotti. No solo no esperaba encontrarme algo así en este libro, sino que Ligotti resulta ser uno de mis escritores favoritos. De este genial autor y de su particular mundo de pesadilla os hablaré más adelante. Baste saber que en este relato no solo se construye una historia usando el estilo, los temas y la iconografía que caracterizan a Ligotti, sino que el propio autor aparece en la novela como una versión simbólica de si mismo. Mezcla parodia, mezcla homenaje a este y a otros autores del género que aparecen en la historia, este relato no solo logra mimetizar el estilo de Ligotti sino que se disfruta por si mismo independientemente de si se reconocen las referencias metaficticias que lo pueblan. Es más, es probable que el relato sea más fácil de disfrutar si las desconoces. De lo contrario puedes llegar a distraerte de la narración intentado situarlas a todas. En cualquier caso, una agradable sorpresa, divertida y aterradora a partes iguales.
Este libro quizás no sea la elección más adecuada para comenzar este ciclo. Quizás hubiese sido más conveniente comenzar con otro autor más accesible o conocido. Pero consideré que era mejor mostrar que el género de las "Weird Tales" no se limita a unos cuantos autores de hace medio siglo, sino que sigue vivo y sano, desarrollándose y explorando nuevos horizontes y posibilidades. Por eso elegí a Laird Barron, que recoge la antorcha de los antiguos maestros y mantiene su legado a la vez que lo cambia y adapta para hacerlo suyo. Laird Barron está destinado a convertirse en uno de los grandes maestros del horror y este libro es buena muestra de ello.
Por lo que sé, este libro no ha sido publicado en castellano en el momento de escribir este articulo. Si no tenéis dificultad con el inglés podéis adquirirlo en su versión original:
http://www.amazon.es/Beautiful-Thing-That-Awaits-All-ebook/dp/B00B0SBF1Y/ref=sr_1_5?ie=UTF8&qid=1434065749&sr=8-5&keywords=Laird+Barron
Si no es así, actualmente se encuentra publicada en España su novela El rito: http://www.valdemar.com/product_info.php?products_id=720
Así como algunos de sus relatos recopilados en distintas colecciones, por ejemplo: http://www.amazon.es/Ominosus-recopilaci%C3%B3n-lovecraftiana-Elizabeth-Bear-ebook/dp/B00IWMG43K/ref=sr_1_8?ie=UTF8&qid=1434065749&sr=8-8&keywords=Laird+Barron
Espero que este artículo haya servido para incitar vuestro interés en el género de la Weird Fiction en general y en este autor en particular. Si todavía seguís conmigo y no habéis sucumbido al terror o la locura, no temáis. Ya habrá tiempo para eso. Mientras tanto, seguiremos adentrándonos juntos en este esquivo rincón de la literatura. Pero habéis de saber que hacerlo es similar a sumergirse súbitamente es las negras aguas de un vasto océano. Al principio el frío te hiela la sangre y te sientes perdido y desorientado. Después te acostumbras y crees estar seguro. Y en ese momento te darás cuenta de que bajo tus pies se extiende una inmensidad inabarcable que amenaza con devorarte. Trataras de escapar y de volver a la superficie. Pero para entonces ya es demasiado tarde. La corriente se te lleva, y ya no hay vuelta atrás.

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Weird Fiction: Introducción
Hay un subgénero literario que durante años ha evitado la exposición mediática que otros géneros más populares reciben, conformándose con ser disfrutado por un nicho de selectos lectores apasionados, que paladean cada nueva entrega y cada antiguo clásico como un exquisito plato que solo unos pocos pueden apreciar. Estoy hablando de la llamada "Weird Fiction", que se traduciría al español como "Historias de lo Extraño". Este género, hermano refinado y sombrío de la más común novela de Terror, es ampliamente desconocido para el gran público. Salvo contadas excepciones, como el seminal maestro del horror H. P. Lovecraft, o el inigualable Edgar Alla Poe, la mayoría de los escritores que forman este selecto grupo de autores son por completo desconocidos para la mayoría. Nombres como Thomas Ligotti, Ramsey Campbell o Arthur Machen parecen condenados al casi absoluto anonimato. Y aunque Lovecraft ha alcanzado recientemente el estatus de icono de masas gracias a su ciclópea creación Cthulhu, son pocos los que lo leen realmente. ¿Cuál es la causa de esto?. ¿Por qué razón un autor más convencional como Stephen King alcanza tanto éxito mientras otros son relegados al anonimato?. Desde luego no es una simple cuestión de calidad. Si bien el popular escritor de Maine es un narrador de indudable maestría que en ocasiones alcanza la genialidad, otros escritores de igual o mayor valía son sistemáticamente ignorados.
La razón, en mi opinión, yace en que la Weird Fiction, casi por definición, es un género que no todas las personan pueden llegar a disfrutar. No me malinterpreten, no insinúo que el género sea demasiado sofisticado como para ser disfrutado y entendido por el "vulgo", tal como a veces se dice de ciertos autores y subgéneros poco populares. Tal afirmación es un sinsentido elitista y pedante cuyo único resultado es intimidar a personas que de otra manera podrían haber disfrutado enormemente con su lectura. El problema radica en la propia naturaleza del género. Mientras que las historias de terror convencionales son leídas para escapar temporalmente de la realidad mundana y obtener así dosis de emoción y adrenalina sin correr ningún peligro real, la Weird Fiction explora la oscuridad que acecha a nuestro alrededor y nos obliga a enfrentarla cara a cara. Bajo la mezcla de elementos de terror, fantasía y ciencia ficción que pueblan sus historias se oculta un espejo que refleja el horror de nuestra propia realidad. Esta particular visión de nuestro mundo, a menudo producto de la concepción filosófica y estética que los autores tienen de él, confronta con la habitual necesidad de escapismo que comúnmente motiva a la lectura de los historias de ficción. Cuando cerramos las tapas de una novela de terror convencional, podemos continuar nuestras vidas sabiendo que los monstruos que nos aterrorizan en ella no pueden hacernos daño. Cuando terminamos de leer una de las historias de Lovecraft, los horrores que la pueblan parecen emerger de sus páginas para penetrar en nuestra realidad, contaminando la forma en la que vemos el universo y nuestro lugar dentro de él. El propio Lovecraft lo describía así en su ensayo "El horror sobrenatural en la literatura":
"Los auténticos cuentos macabros cuentan con algo más que un misterioso asesino, unos huesos ensangrentados o unos espectros agitando sus cadenas según la vieja regla. Pues debe respirarse en ellos una determinada atmósfera de expectación e inexplicable temor ante lo ignoto y el más allá; han de estar presentes unas fuerzas desconocidas (...) la maligna y específica suspensión o la derrota de las leyes desde siempre vigentes de la Naturaleza, que representan nuestra única salvaguardia contra los asaltos del caos y los demonios del espacio insondable."
No culpo a nadie por preferir mantenerse alejado de este tenebroso mundo. Una vez que te adentras en él ya no hay vuelta atrás. Todo lo que sabías, o creías saber, cambiará. Tú mismo cambiarás. Y no puedo asegurar que te guste aquello en lo que te convertirás. Por ello, si eres de los que prefieren usar la literatura como un simple entretenimiento con el que evadirte temporalmente de tus problemas, no hay nada de malo en ello. Es un motivo absolutamente valido, y yo mismo disfruto leyendo esta clase de historias a menudo. Pero si esto es lo único que persigues al leer, entonces estos libros quizás no sean para ti. Sin embargo, si posees el instinto autodestructivo de querer contemplar el abismo de tinieblas que acecha bajo la delicada superficie de la realidad, de obtener conocimientos prohibidos que sería mejor desconocer, de contemplar horrores inimaginables que te llevarán al borde de la locura y, sobre todo, de explorar los secretos del alma humana aun a riesgo de condenar la tuya, entonces has venido al lugar adecuado.
A partir de ahora retomaré mi sección de "Lo que leo" pero, aparte de mis habituales reseñas, dedicaré un espacio para explorar este subgénero en el que apenas acabo de iniciarme. Si deseáis acompañarme, hacedlo bajo vuestra propia responsabilidad, pues no puedo garantizar vuestra seguridad. Parafraseando a Gandalf, no puedo prometeros que regresaréis. Y si lo hacéis, jamás seréis los mismos.
All is death, woman. All is pain. Love breeds loss. Isolation breeds resentment. No matter which way we turn, we are beaten. Our only true inheritance is death. And our only legacy, dust.
The Scarlet Gospels - Clive Barker
Lamb of God - 512
Soulfly - Archangel
Artwork by Eliran Kantor
The universe is nothing but a furtive arrangement of elementary particles. A figure in transition toward chaos. That is what will finally prevail. The human race will disappear. Other races in turn will appear and disappear. The skies will be glacial and empty, traversed by the feeble light of half-dead stars. These too will disappear. Everything will disappear. And human actions are as free and as stripped of meaning as the unfettered movement of the elementary particles. Good, evil, morality, sentiments? Pure 'Victorian fictions.' All that exists is egotism. Cold, intact and radiant
Michel Houellebecq - H.P. Lovecraft: Against the World, Against Life

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What it was to be good
What it was to love.
To see a World in a Grain of Sand And a Heaven in a Wild Flower, Hold Infinity in the palm of your hand And Eternity in an hour.
William Blake