mama, you're on fire
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he wasn't even looking at me and he found me
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mama, you're on fire

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mcr in mexico 2026!! credits to @mcrhidrocalidos on insta :p
I NEED to make a fantasy knight AU it is extremely necessary
I am in fact writing an outline for this and Rayrard is in fact bleeding through
@garlicbreadmustdie @cr0wgr3ml1nmustd13
hoooyooyoyoooolylykyyyyyy shhhIIIIIIIIT THIS IS SO FIRE
6/28/2002 knights of columbus hall middletown nj photos by brian woodard from mychemicalromance.com

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Forget Me Not by Evgeniya Vladykina ~ foxyandpaper
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En la mente de Chuck Tremblay solo había existido una constante, un eje inmutable alrededor del cual había orbitado cada instante de su vida: el hockey. No era solo un deporte; era una geometría perfecta, un lenguaje de esfuerzo, velocidad y hielo que había dictado cada paso, moldeado cada respiración y guiado cada decisión. Su ascenso no había sido un accidente, sino la consecuencia inevitable de esa devoción absoluta. Sabía, con la certeza con la que se conoce el propio latido del corazón, que ese sería su legado indeleble.
El hombre de mirada verde, la que tantas veces había paralizado a rivales en la pista, se adentró en la caverna vacía del estadio. No bajó hacia el hielo, ascendió por las gradas desiertas. Se colocó unos cascos con cancelación de ruido, activándolos con un clic suave que cortó el último lazo con el murmullo del mundo. Un silencio artificial, denso y personal, lo envolvió. Se dejó caer en un asiento de plástico duro, introdujo las manos en los amplios bolsillos de su chaqueta y clavó los ojos en la lágrima perfecta de hielo que brillaba bajo las luces. Entonces, la música lo inundó. Era una sinfonía de guitarras eléctricas y batería atronadora, un torrente sonoro elegido precisamente para ahogar cualquier pensamiento errante, para afilar su concentración hasta convertirla en un láser, para recrear, en la quietud, la intensidad de la batalla.
Pero toda esa arquitectura de enfoque, cuidadosamente construida durante años, se desvaneció en el instante en que la puerta de acceso a las gradas se abrió con un chirrido lejano que traspasó incluso la música y la cancelación de ruido. Una figura apareció recortada contra la luz del pasillo, y el mundo de Chuck, reducido al hielo y al acorde de una guitarra, se fracturó sin remedio, volteándose en el asiento para descubrir al responsable del fin de su ritual prepartido.
Hakkun no era un chico muy extrovertido cuando se enfrentaba con personas nuevas. El estar en otro país, tan lejos de su querida Corea, era muchísimo más chocante para él. Si bien manejaba el inglés, enfrentarse a una persona criada bajo ese idioma era desafiante. Era su primer día pisando el estadio, inmenso, extraño, ajeno a todo lo conocido.
En rosario en mano y una botella de agua, fue a un lugar donde no lo molestaran, con tal de que Dios lo acompañase en ese torneo internacional obteniendo los puntos suficientes para, al menos, llevar una medalla a casa.
Hasta que se encontró con otra persona.
Al notar los colores de sus trajes, supo que era otro jugador.—Ah eres el del otro equipo... ¿Quieres una botella de agua?...Perdón...no quise incomodarte—
Idol I (2025).
Kim Jae-Young as Do Ra-Ik
EP 7 - 10 - 12. Raik biting his lip (at or because of Sena).
Sonrie tras una jornada larga trabajando con las lesiones de los usuarios del gimnasio. El ramyeong que estaba entre sus manos calentaba su corazón. Ya tiene las entradas listas para ver a My Chemical Romance y disfrutar verse nuevamente como es realmente.
Que gran día iba a ser.

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Despacio y controlado, Alaska suelta una respiración lenta, casi como silbándola, un método que utiliza para asegurarse que está en control. Mientras exhala, los dedos se afianzan al arma y desliza un pie hacia enfrente, preparándose para prácticamente saltar. Con la mayor agilidad posible, sale de su escondite con la pistola hacia enfrente, al inicio del callejón, donde se imagina que está este tipo que la asecha. Le apunta, su mano izquierda pronto juntándose con la derecha en el gatillo. No parpadea, no flaquea, su pecho casi inmóvil, sus pupilas dilatadas de manera involuntaria. Deja que el silencio le diga las palabras que serían obvias en su lugar: ¿Quién eres y qué quieres? Pero al no conseguir la respuesta tan inmediata como quería, da pasos al frente hasta quedar peligrosamente cerca. "Te daría un tiro por menos que preguntar." Es sincera. "Suéltalo." La información.
—Vaya eres más linda de lo que pensaba, solo un poquito agresiva innecesariamente.— Rió mientras observaba con detenimiento el arma. No le solía pasarle aquello muy a menudo.—Soy un inmortal, una muerto viviente, un sabueso que esta al servicio de cumplir el destino. Y pues... vengo a advertirte. — Le señaló mientras aparecía y desaparecía frente a la chica, tal cual el gato de Cheshire, saliendo del techo y entre las murallas de la callejuela.—Tu te metiste en territorio peligroso, ya que estas entre los humanos y huelo caos en ti. Los humanos no pueden enterarse de que no eres mortal, y no ayuda en lo absoluto en mantener aquello si jalas ese gatillo, solo para volar mi cabeza o mis entrañas. Algo más terrible podría condenarte, y no soy yo.—
Pues realmente hay varias cosas que quiere preguntarle, pero además añora que el otro recuerde todo lo vivido, no sabe cuanto tardará, pero el hecho de que lo vea, es algo que normalmente suele ser el gatillante. Motivo por el cual, por ahora no queda, sino presionar un poco. "Pues en este caso, necesito una entrevista completa, me gustaría saber cuales son sus planes a futuro, sus ganas de hacer las cosas, si tiene pareja"
—Ah! Pues eso es sencillo. Si quiere podemos reunirnos en una hora. —Le respondió con calma mientras ordenaba las cámaras—Legalmente estoy aun soltero, aunque estoy interesado en alguien.—Bajé un poco la mirada para ver la hora, la foto de Horang me alegraba el día.
"—Estoy armada." Se apresura a dejar en claro, prácticamente interrumpiendo su introducción. No era mentira, su mano ya en el mango del revólver que guarda en el pantalón por la espalda. Su respiración en completa calma no solo se debe a su desconexión emocional, pero a años de entrenamiento militar, a la escuela que la rigió por tanto tiempo. Se toma un momento para dejar que el oído se afine y dibuje un esquema de su posición: en dónde estaba ella parada y en dónde está parado él. No era raro toparse con una criatura sobrenatural, hay muchísimas en todas partes, de todas las especies que uno podría imaginar. En la base conoció a muchos, de los más poderosos. Pero hacía mucho tiempo que no se encontraba en una situación como esta, encasillada frente a uno que no tiene idea de qué es exactamente, solo que emana ese acento característico que tienen todos los que no son de la especie humana, uno difícil de explicar. Escucha pasos y no logra distinguir muy bien si son de él, pero se queda allí, preparada para lo que pase. No va a caer en sus tentaciones porque no sabe qué es lo que quiere. Desde que desobedeció las órdenes de sus superiores hace semanas, Alaska ha desarrollado un pensamiento paranoico que ha intentado convencerse de que es simplemente precautorio. En este instante pareciera que sus sospechas tienen total sentido. "Te lo advierto."
—Así que quieres comenzar por las malas....Chuuu! te recomiendo que no lo hagas, te vas a meter en aprietos. Estas en un país distinto, hablando con gente extraña. Es mejor ahorrar el mal rato.— Parecía una criatura terriblemente aterrada, lo que era peligroso incluso para los humanos. Debía andar con calma, observar, no atacar. —Solo quiero saber que eres ¿me vas a dar un tiro solo por preguntar? Vaya...Pensé que los occidentales eran más civilizados.— Suspiró de forma relajada. Si le iba a recibir una bala no importaba, después de todo llevaba muerto más de cuatro siglos.
Uno pensaría que después de tanto tiempo tratando de mezclarse con los humanos, Alaska sería una maestra en el tema. Especialmente porque comprende tan bien el concepto de sus reacciones, de las emociones, que seguro fingirlas no sería un problema. Pero es precisamente algo en lo que ha venido trabajando: el hecho de que no sea como los demás, que no sienta como los demás, es lo que le impide tareas básicas como la simple empatía. Le cuesta ver a otro a los ojos y entenderlo. Por tanto, ella podría bien fingir que siente tristeza, pero no comprende la raíz del por qué. Es una batalla constante, el ir por la calle y tratar de razonar con la idea de por qué alguien que no conoce le daría una sonrisa sólo por el hecho de pasar. Es estúpido, a veces admite para sí misma. Es esa misma vulnerabilidad la que no te permite ver a través del peligro cuando se vuelve inminente, como justo en este momento, que jura que hay una persona que la viene siguiendo por todo el mercado nocturno. Los puestos, iluminados por pequeñas luces cálidas, no son lo suficientemente potentes como para que logre distinguir sus rasgos: pero Alaska sabe, por el olfato, que no es una persona. Cruza entre la gente tratando de perderse, pero no parece estarlo logrando. Así que cuando una esquina hacia un callejón llega, se escabulle por ahí para tratar de esconderse tras un contenedor de basura de la forma más sigilosa. Se mantiene quieta, el oído atento. Es fácil ser un soldado cuando no sientes miedo. @thewildfl0wer
Changbok solía recorrer los barrios de Seúl, para pasar un tiempo de ocio tras darle los gustos a su señora ama. Era, a pesar de su apariencia humana, un sabueso inmortal del destino. El azar que creen los humanos tienen, de igual forma, tienen sus limites para que sigan su rumbo. El esta a cargo de que se mantenga así, incluso si ese humano muere en el intento. Y extrañamente no se esperaba ver a una extranjera peculiar en su camino. La sintió de inmediato. La vibra caótica que emanaba esa mujer hizo que su piel se erizaba. Sea lo que sea, no iba a permitir que recorriera tranquilamente sin darle un vistazo. Así que la siguió, con paso apresurado, hasta toparse con un callejón.
— ¡Oh c'mon! ¿quieres jugar a las escondidas? ¿No somos algo mayores ya?...¿Crees que no iba a notar tu presencia? Sal ya de donde estés, no te voy a atacar ni comer, además... aquí apesta, no hablo con criaturas apestosas.— Su inglés no era el mejor, pero no le importaba.
Oirase Stream 奥入瀬渓流 // Discover Nippon ♡

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Los ricos y los poderosos nos muestran solo lo que quieren que veamos, pero eso no significa que lo que vemos sea real.
Jennifer Suárez
En el momento en el que le responde de esa manera, no evita sentir ganas de molestarlo. No siempre era particularmente sonriente, pero sí, tenía esta idea de que le encantaba la capacidad de poder jugar un poco con él. Al menos hasta que lo reconociese. "Yo, soy periodista, trabajo aquí, vengo a pedir que me ayude con una pregunta, pero además, lo encuentro particularmente agradable", refiere, y le deja una sonrisa que espera lo haga perder la paciencia.
¿Que le pasaba a este tipo? Era la primera vez que alguien dijera algo así. Hasta juraba que estaba brillando con su sonrisa. Que molestia.—No tiene que aparentar agrado para que tenga mi atención—Suspiré, manteniendo la compostura lo mejor que podía.—¿Que quiere preguntarme?