Propuesta de tema de investigación (en varias partes)
La -logía que no era -logía: Una lectura crítica del artículo sobre “Metodología” en Wikipedia.
Sí, Wikipedia. No, no es una fuente formal, pero tiene un rol fundamental: es el lugar donde la gente que no sabe busca. El inicio del artículo es el siguiente:
“La metodología (del griego μέθοδος de μετά metá 'más allá, después, con', οδως odós 'camino' y λογος logos 'razón, estudio')[1] hace referencia al conjunto de procedimientos racionales utilizados para alcanzar el objetivo o la gama de objetivos que rige una investigación científica, una exposición doctrinal”
Inicio con esto porque esto no es sólo parte de mi problema de investigación en sí, sino parte de un problema mucho más grande. Si Metodología termina con -logía, ¿por qué sería la primera definición decir que es un conjunto de procedimientos?
Sólo después de esto el artículo elabora:
“Con frecuencia puede definirse la metodología como el estudio o elección de un método pertinente o adecuadamente aplicable a determinado objeto”
Acá, a mi parecer, la falta es doble. Le reconoce el rol de estudio e inmediatamente lo reemplaza por “elección”. En sí, la metodología se entiende como técnica y no como “el estudio de…”. Como complemento a esto, decidí hacer el siguiente ejercicio: ¿Cómo se define Metodología en los textos sobre Metodología?
Estos son mis resultados (a partir de una búsqueda breve en los manuales que he ido recolectando a lo largo de los años):
Hernández y Sampieri (2014): No se define Metodología, se asume su significado como técnicas de investigación.
Briones (2002): “El diseño metodológico o metodología de la investigación propuesta es la estrategia que se utilizará para cumplir con los objetivos de esa investigación. En términos prácticos, tal estrategia esté compuesta por una serie de decisiones, procedimientos y técnicas que cumplen funciones particulares”
Sautú et al. (2005): “La metodología, por último, está conformada por procedimientos o métodos para la construcción de la evidencia empírica. Esta se apoya en los paradigmas, y su función en la investigación es discutir los fundamentos epistemológicos del conocimiento.”
Valles (1997): No define Metodología, pero problematiza lo siguiente: “Ahora es preciso complementar esta primera aproximación a lo que sea la investigación cualitativa, centrando la reflexión en los aspectos teórico-metodológicos que la caracterizan. Conviene matizar, dada la pluralidad de sentidos con los que se usan estos términos, que no se trata de abordar aún los aspectos metodológico-técnicos (a los que se dedica la mayor parte de los capítulos de este libro) sino los metodológico-epistemológicos. La palabra epistemología se compone de una raíz griega (episteme) que significa conocimiento, y puede definirse inicialmente como “tratado de los métodos del conocimiento científico, en general o de determinada ciencia” (Moliner, 1984: 1159). “Nuevas teorías traen nuevos enfoques, es decir, nuevas metodologías”, dirá Marsal (1977b: 287). Ciertamente, según este autor, “la otra acepción en que se usa normalmente el término metodología es equivalente al de técnicas de investigación social”.”
Marradi, Piovani y Archenti (2007) también problematizan esto:
“Se ha hablado de la indebida expansión semántica del término ‘método’. Pero un abuso todavía más grave, como veremos en breve, lo sufre el término ‘METODOLOGÍA’. En docenas de términos científicos —muchos de los cuales se han pasado al lenguaje ordinario— el sufijo ‘logia’ está utilizado en el sentido de “discurso sobre”, “estudio de”. Por lo tanto, ‘metodología’ debería ser el discurso, estudio, reflexión sobre el método. Empero en la investigación social norteamericana —cuyos cultores generalmente no tienen alguna idea de las raíces griegas del lenguaje científico— se ha difundido desde hace tiempo (y ha sido implacablemente exportada a otros países) la costumbre de llamar methodology a la técnica. Es éste el abuso terminológico que se señalaba más arriba. Se comprenden las protestas del interaccionista Blumer hacia esta “asombrosa inclinación a identificar la metodología con una limitada porción de su objeto de estudio”.
Este es no sólo el tema de investigación, sino el tema de este escrito en general, como una especie de manifiesto nacido de una frustración a la luz de la dificultad de plantear temáticas que se dediquen meramente a la metodología y no a “la metodología de…” o “aplicada a…” o “en contextos de…”, fallando en reconocer lo que podría ser un área de estudio muy enriquecedora, pero que ha sido incomprendida en distintos puntos de mi trayectoria.
Sigamos con la Wikipedia:
“No debe llamarse metodología a cualquier procedimiento, pues se trata de un concepto que en la gran mayoría de los casos resulta demasiado amplio, siendo preferible usar el vocablo método”. Esto es lo último que dice el artículo antes de proceder a llamar metodología a cualquier procedimiento. Este problema no lo comparte la Wikipedia en idioma inglés:
“In its most common sense, methodology is the study of research methods. However, the term can also refer to the methods themselves or to the philosophical discussion of associated background assumptions. […]The study of methods concerns a detailed description and analysis of these processes. It includes evaluative aspects by comparing different methods. This way, it is assessed what advantages and disadvantages they have and for what research goals they may be used. These descriptions and evaluations depend on philosophical background assumptions. Examples are how to conceptualize the studied phenomena and what constitutes evidence for or against them. When understood in the widest sense, methodology also includes the discussion of these more abstract issues.”
Esta discusión era un punto de partida importante para definir algo: mi línea de interés es la Metodología y no los métodos. Los métodos vendrían a ser parte de mi objeto de estudio, comprendiendo que este objeto también está compuesto por otras partes que componen el proceso de investigar.
Omar Barriga tiene una serie de textos con Guillermo Henríquez sobre la enseñanza de Metodología de la Investigación (2004, 2006). En estos textos, relevan la importancia de lo que llaman “lo artesanal”. Estos textos son, primariamente, desde el punto de vista del educador:
Qué enseñarle al futuro investigador pensando en qué hará con ese conocimiento después (¿será investigador? ¿será sólo una especie de analista de datos?)
Cómo enseñar metodología, no desde “cómo hacerlo” sino “cómo se ha hecho”, desde la experiencia personal de educador y de otros investigadores.
Distinguir entre “técnica” y “artesanía”, considerando que lo segundo es tener un manejo técnico, pero, además, suficiente flexibilidad y cariño por investigar como para “hacerlo bien”. En sus palabras: “El artesano es aquella persona que, más allá de saber hacer, quiere hacer y quiere hacer bien” (Barriga y Henríquez, 2006. p. 6).
Dentro de esta idea, mi tema de tesis sería muy similar, pero desde la posición del investigador en formación, en proceso de consolidarse en “Doctor”. En palabras del mismo artículo: “Se espera que el doctor sea un investigador autónomo y en esa medida un maestro” (Barriga y Henríquez, 2006. p. 8).
Hay un punto interesante en este texto. Cito textual nuevamente:
“Nos parece que tiene poco sentido preparar a un alumno de pregrado para desarrollar un proyecto de investigación como investigador principal si probablemente pasen años antes de que ese alumno esté en una situación (para no decir condición) de asumir ese tipo de responsabilidad” (Barriga y Henríquez, 2006. p.11)
Ahí radica mi punto de interés: si asumir la responsabilidad de ser investigador principal es una condición…
¿Cómo se “diagnostica” la condición?
¿Y cómo llegan/llegamos a eso los investigadores en formación?
La propuesta era, entonces, hacer un trabajo etnográfico y auto-etnográfico en torno a la trayectoria de los estudiantes de la cohorte 2025[1] del Doctorado en Ciencias Sociales (UTA), considerando las siguientes características:
Que hay disciplinas variadas en el programa
Que hay distintas trayectorias investigativas
Que hay diferentes formas de investigar
Que hay diferentes profesores guía
Que hay un marco institucional en el cual se desenvuelven
Otras que puedan emerger en el proceso
Esto, con la finalidad de resolver la siguiente pregunta: ¿Cómo se construyen las reflexiones metodológicas de investigadores en Ciencias Sociales en formación doctoral?
El aporte radica en realizar este estudio desde el punto de vista del investigador en formación y no desde el punto de vista de la enseñanza de la metodología, tema ampliamente discutido en el área en Latinoamérica, como se puede ver – sin ir más lejos – en la cantidad de veces que la mesa se repitió en el IX Encuentro Latinoamericano de Metodología de las Ciencias Sociales celebrado el año pasado[2] (link). Este abordaje apunta no a discutir los métodos en particular, ni la enseñanza por parte del programa, sino la forma en que el individuo investigador consolida su comprensión de la metodología (en el sentido correcto de la palabra).
Este es, para mí, el punto más importante a favor de esta propuesta de investigación.
Sociología UNAP tiene en su malla una línea transversal de Metodología: Métodos y Técnicas, Introducción a Metodología, Metodología Cuantitativa I y II, Metodología Cualitativa I y II, Diseño de investigación y Taller de tesis I y II. En Métodos y Técnicas aprendimos qué era un objeto de investigación y una unidad de análisis. Luego, lo aprendimos nuevamente en Introducción a Metodología.
Si había algo que había aprendido en un semestre de Sociología, era que la Metodología de la investigación era el proceso a través del cuál se hacía “ciencia”. Sin embargo, esa segunda vez que aprendimos el objeto y la unidad, los significados se habían invertido. Desde ese entonces, no pude seguir confiando en la aparente metodología rigurosa de las Ciencias Sociales: en realidad dependía del profesor. En mi mente, el dilema era grave y entretenido: “wow, estamos aprendiendo cosas con base en técnicas que tienen nombre diferente dependiendo de la persona, ¿sabemos esto? ¿a alguien le preocupa esto? ¿qué significa esto para las ciencias sociales?”
Esta queja me acompañó a lo largo del pregrado, y pude irla profundizando. En segundo año, entré como ayudante a un proyecto donde aplicábamos un instrumento, un libro de códigos del “Manifesto Project” a programas de gobierno latinoamericanos. Los alemanes que elaboraron los instrumentos habían previsto que los problemas europeos y los latinoamericanos no eran los mismos y habían hecho un libro de códigos para Latinoamérica. Este libro contenía una generalización de Latinoamérica y resulta que tampoco aplicaba a nuestros casos. Consulté al profesor que guiaba la investigación si podía hacer una crítica sobre el instrumento, que no era apropiado a nuestros casos. Me indicó que no, que eso implicaba cuestionar nuestros resultados. Dejé la idea, pero, nuevamente, reforcé mi idea: “¿Qué significa este manejo de la metodología para las ciencias sociales?”.
Mi tesis de pregrado iba más o menos en esa línea: quería saber como investigaban los investigadores. Uno de mis profesores me dijo “bueno, no puedes ver el proceso reflexivo en extenso, porque no puedes estar en la cabeza del investigador cuando se le ocurre la idea”. De a poco, mi tema pasó de ver algo en extenso a ver algo más específico. ¿Cómo adaptan su metodología los investigadores en Ciencias Sociales que trabajan con comunidades aymara y mapuche? En ese trabajo, elaboré un torpe intento de marco teórico explicando que entendía “Metodología” no sólo como la elaboración del instrumento y aplicación, sino el proceso de investigación completo. No encontré en ese momento la literatura adecuada: buscar “Metodología” sólo lleva a manuales. Me apoyé en la literatura sobre decolonización e interculturalidad, elaborando mi trabajando desde ese enfoque.
A partir de ese trabajo me enteré de cosas entretenidas: efectivamente los investigadores se adaptaban al pueblo con el cuál trabajaban. Eran recelosos de sus disciplinas (en particular los antropólogos). Algunos querían flexibilizar y “decolonizar” pero no podían dentro del ambiente de la academia, buscar financiamiento no era compatible con combatir los métodos tradicionales.
Luego en el magíster, que era sobre educación, una vez más traté de hacer algo con la Metodología. En este caso, como era sobre educación, tuve que verlo desde el punto de vista de la enseñanza. Esto me llevó a ver cómo un grupo (reducido) de sociólogos, formados todos en la misma institución (UNAP), habían llegado a enseñar Metodología de la Investigación en distintas carreras de la universidad. Acá también encontré cosas entretenidas: La trayectoria que habían tenido posterior al pregrado había marcado grandemente cómo enseñaban Metodología. La forma de investigar había mutado conforme se dedicaron a cosas diferentes: unos se quedaron tempranamente en la academia, otros se acercaron más al trabajo en proyectos de intervención. Unos hacían cosas más prácticas y otros cosas más reflexivas.
Hay un punto importante en mi trayectoria hasta el momento. En el primer caso, con mi tesis de pregrado, decidí abordarlo desde lo intercultural. Recuerdo, incluso, que un profesor bajó mi nota de defensa porque utilicé el término “prácticas científicas” pero no utilicé un enfoque de Ciencia, Tecnología y Sociedad (CTS) en la tesis, pero ese enfoque no representaba lo que quería hacer… en cierto modo, la interculturalidad tampoco. En el caso del magíster, el enfoque era desde el Conocimiento Pedagógico del Contenido (PCK en inglés) de Shulman, pero nuevamente, no representaba lo que quiero hacer.
Sí, uno puede analizar la metodología desde cualquier disciplina, aplicada a cualquier objeto, en relación con cualquier área. Fácilmente podría hacer una investigación sobre “Aplicaciones del método etnográfico en los procesos de disputa y negociación en el contexto de las consultas indígenas”. Entonces esto cabría en alguna línea, pero ¿Serían los marcos teóricos, el enfoque, sobre Metodología o sobre disputas Estado-Comunidad? ¿Quizás sobre Multiculturalismo Neoliberal? ¿Quizás sobre decolonización?
Y entonces yo sería parte, una vez más, de la penumbra científica de la Metodología, que esconde a ésta en otros temas, en otros marcos, para entenderse como línea de investigación, desconociendo que ya tiene “-logía” en su nombre.
[1] Habría que evaluar la muestra, ajustándola a los objetivos de la investigación, pero también en relación con el tamaño para una “buena investigación”.
[2] Irónicamente, el mal uso de la palabra “metodología” genera que sea difícil encontrar literatura específicamente sobre el estudio del método y no sólo manuales y experiencias. Por lo que se dificulta fundamentar “vacíos” de literatura. Quizás, más que “vacíos”, son “penumbras” de literatura