El amor mata
El amor es una enfermedad progresiva y mortal
El amor duele, lastima, quema y mata.
Por fortuna, algunas personas logran desarrollar anticuerpos que no les permiten contagiarse.
Sin embargo, nunca dejan de ser vulnerables
El amor es terrible, te lo quita todo, tu tiempo, tu sonrisa y a veces también las ganas de vivir.
El amor es así.
El amor no te avisa cuando llega, sólo llega porque sí.
Y no hay vacunas ni medicamentos que te curen del amor.
A veces sólo es cuestión de esperar a que tu cuerpo desarrolle un mecanismo de defensa más fuerte.
Pero no te confíes, cuando parece que te curas del amor,cuando crees que acabó, que ya no está, que ya no duele, que ya no volverá… Cuando menos piensas, te das cuenta que ahí está, que realmente nunca se fue.
El amor es así, te lastima, te engaña, te mata.
El amor no sólo afecta una parte de tu cuerpo en específico…
Primero empieza con tus ojos, te hace ver cosas que no son así en realidad, y con el tiempo, te va cegando.
Después, inunda tu boca, te hace desear que vuelvan aquellos labios que nunca estuvieron allí, te hace decir cosas que ni tú sabías que podías decir, te quita el apetito, y te deja los labios rotos, secos, sin color.
Así, eso hace el amor.
Pero no es todo, aún falta más…
El amor te deja medio sordo, sólo te hace escuchar lo que quieres escuchar, no te permite oír la realidad.
El amor va conquistando tus sentidos, incluso el de el tacto.
¿Alguna vez sentiste como te se ponía la piel chinita al estar en presencia de quien te contagió?
¿Alguna vez sentiste como comenzabas a temblar y como te llenabas de sudor?
Algunas personas no se percatan al principio que están enfermas, creen que todo esto es normal.
Pero cuando el amor pasa de los sentidos a los órganos, tienes que darte cuenta que el amor la batalla ganó.
Cuando el amor llega a tu cerebro sabes ya que todo acabó.
Lo va atrofiando poco a poco.
Primero te mete cosas (o personas) a la cabeza, no te puedes concentrar, sólo piensas en ello desde que despiertas hasta que te vas a acostar.
El amor no le permite a tu cerebro razonar, el amor te engaña y te hace caer repentinamente a abismos de fantasía, de irrealidad, te quita tu libertad para pensar.
El amor no sólo lastima, no sólo engaña, el amor te ciega, te toca y poco a poco te mata.
Cuando el amor ya tocó tu cerebro, no se contiene más, y toma el control de todo tu cuerpo.
El amor va hacia tu estómago y te lo revuelve, lanza ahí pequeños insectos, que al revolotear sus alas todo te lo mueven.
Y así va el amor enfermando cada parte de tu cuerpo.
Pero cuando llega al corazón, aunque sigas vivo sabes que ya todo terminó.
Cuando el amor ya acabó con tu vista, tu gusto, tu tacto, tu razón… Cuando finalmente llega al corazón, ya no hay posibilidades de salvarse.
El amor le sube la velocidad a el pulso de tu corazón, ¿alguna vez sentiste como se aceleraba sin ninguna razón?
El amor se mete a lo más recóndito, a lo más profundo, y cuando está ahí ya no te deja ni un segundo.
Lo más feo de el amor es que a veces sólo tú estás enfermo.
La mayoría porta el virus, pero sólo algunos lo logran desarrollar. En algunos el amor les viene y con el tiempo se va, lo feo es con quienes sí se enferman de verdad.
Los afortunados sólo se enamoran, por cuatro meses, poco menos, poco más.
Condenados están los que sienten amor de verdad, esos posiblemente estén enfermos por varios años o por toda una vida en realidad.
Y que decir de aquellos que se enferman por primera vez.
Es a los que más les duele, pues tienen que asimilar que van a cargar por mucho tiempo con una enfermedad que ¿nada? lo puede curar.
Así es el amor, como una enfermedad, no sólo te enferma, también te hace amar.
¡Y que pena por aquellos que están enfermos y no lo quieren aceptar!
Es triste, porque cuando quieran amar, a alguien más contagiar, no lo van a lograr.
Sólo van a estar acompañados de una dulce, triste y fría soledad, arrepentidos de no haber amado cuando tenían la oportunidad.
Y así, así vas por la vida, enfermando, amando, matando.
Pero bien dicen por ahí…
que el amor que no quema no mata
Y yo cariño mío, estaba dispuesta a morirme contigo.
Arais García, 06/abril/19 6:40 am.
















